Turismo rural: cómo el campo puede sumar ingresos sin dejar de producir
La licenciada en Turismo y agente del Proyecto Rural del INTA, Julieta Colonnella, habló en Ecos Agro sobre el crecimiento de esta actividad y su aporte a las economías rurales
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El turismo rural aparece como una herramienta para diversificar y fortalecer las economías de los establecimientos agropecuarios, sin reemplazar la producción primaria. La actividad permite sumar valor a los recursos, la historia y la cultura de cada establecimiento y generar nuevas fuentes de ingresos.
Durante una entrevista en Ecos Agro, la licenciada en Turismo y agente del Proyecto Rural del INTA, Julieta Colonnella, oriunda de Coronel Suárez, explicó que el desarrollo del turismo rural surge como respuesta a los cambios que atraviesan las áreas rurales, entre ellos el envejecimiento de la población, la migración hacia las ciudades y la subdivisión de los establecimientos.
“Así aparece el turismo rural, que no reemplaza a la producción primaria, sino que la complementa”, señaló. En este sentido, remarcó que no se trata de dejar de producir para dedicarse al turismo, sino de “sumarle una capa de valor a lo que ya se produce”.
Para Colonnella, la actividad constituye una herramienta de diversificación de ingresos y está vinculada con la propia identidad de cada establecimiento. “No es una actividad paralela ni ajena al campo. Muy por el contrario, es una actividad que lo complementa y que necesita de él, porque su fundamento es la vida del campo, la producción y la cultura rural”, sostuvo.
Planificación y capacitación
La especialista también planteó que el desarrollo de una propuesta de turismo rural requiere planificación. Si bien cualquier productor puede analizar la posibilidad de incorporar esta actividad, consideró necesario realizar un diagnóstico previo y capacitarse. “No se improvisa el turismo rural”, afirmó.
En ese sentido, explicó que la inversión no necesariamente debe concentrarse en grandes instalaciones, sino también en la formación de quienes estarán a cargo de recibir a los visitantes. “Yo recomiendo hacer inversiones en capacitación”, indicó, debido a que el turismo tiene una lógica diferente a la producción primaria.
Otro aspecto señalado fue la participación de las familias rurales. La atención de visitantes implica disponer de tiempo, trabajar algunos fines de semana y prepararse para ofrecer un servicio. “No todo es inversión, a veces hay que resignar mi tiempo libre”, expresó Colonnella.
La identidad de cada lugar
La propuesta también se diferencia según la región y la historia de cada establecimiento. La producción, las experiencias familiares y las características del lugar conforman el producto turístico.
Por último, Colonnella destacó la necesidad de diseñar la propuesta turística antes de comenzar con su promoción. Entre las preguntas que debe hacerse un productor mencionó cuánto tiempo puede dedicar a la actividad, quiénes de la familia participarán, a qué público estará dirigida, qué duración tendrá la experiencia y qué alianzas serán necesarias.
“El turismo rural no es lo mismo en cualquier región del país”, resumió. La actividad se plantea, así, como una forma de incorporar valor a la producción existente y generar un vínculo entre quienes viven en las ciudades y la vida cotidiana del campo.
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