Turismo rural, un potencial dormido del distrito
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Años atrás los alumnos de la Escuela Secundaria 5 de Energía desarrollaron un proyecto para explotar el potencial turístico de estancias, boliches y otros atractivos del interior del distrito. La informalidad de los prestadores ha impedido el crecimiento de este sector, que permitiría romper con la estacionalidad
El turismo rural se consolida como una opción cada vez más elegida para acercarse al campo, vivir experiencias en la naturaleza y conocer las costumbres y la cultura de los productores agropecuarios que combinan su actividad con el turismo.
En Necochea, desde hace unos años, cuando se habla de romper con la estacionalidad y buscar opciones para que la playa no sea el único atractivo del distrito, siempre surge el turismo rural como un sector con gran potencial.
Sin embargo, aquí como en otros municipios turísticos de la región, las autoridades han debido enfrentarse con una dificultad que ha frenado cualquier intento de promocionar al distrito como destino para este tipo de turistas.
Ese freno es la informalidad. Si bien existen varios emprendimientos de turismo rural dentro del Partido de Necochea y en municipios vecinos, la mayoría de ellos no cuenta con la habilitación municipal.
“Por eso nosotros no podemos promocionarlos”, señaló un funcionario del área de Turismo local.
El año pasado se había convocado a los delegados de las localidades del distrito con la intención de avanzar en el relevamiento de los atractivos culturales y naturales del interior de nuestro partido.
El objetivo era armar un proyecto que el distrito fuera incorporado en el Programa Pueblos Turísticos de la Subsecretaría de Turismo bonaerense y dentro del Plan Provincial de Turismo Rural y Periurbano; encuadrando dentro del Corredor Turístico Rural Regional, junto con los distritos de Balcarce, San Cayetano y Lobería.
Este proyecto fue impulsado por los alumnos de la Escuela Secundaria Nº 5 Anexo Energía y en el marco del Proyecto Identidad.
Pero la informalidad ha impedido avanzar con esa iniciativa, algo que también ocurre con los distritos vecinos.
Incluso el Ministerio de Turismo y Deporte de la Nación cuenta con los programas de fomento a Pymes Turísticas y el turismo rural puede aplicar, pero gran parte del sector no puede hacer uso de estos beneficios debido a su frecuente informalidad, generada por tratarse de emprendimientos muy pequeños o por la falta de normativas específicas para su regularización.
Impulso
Días atrás se realizó en Tandil, el 13º Encuentro Regional de Turismo Rural. Se desarrolló en los pueblos de Fulton y Azucena y convocó a representantes de los diez grupos que integran la Red, enmarcados en el Programa Cambio Rural de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y el INTA.
Precisamente el INTA ha sido desde hace años uno de los grandes impulsores del turismo rural.
La institución acompaña a más de 700 familias organizadas en 105 experiencias de turismo rural, en el proceso de construcción de redes productivas y de servicios, que encadenan en cada región la producción artesanal, el agregado de valor a la producción agropecuaria y la valorización de los recursos naturales y culturales para ofrecer servicios de hotelería, gastronomía y actividades recreativas.
Casas y almacenes de campo y pulperías rurales, con comidas y sabores típicos, ubicados en la tranquilidad de los pueblos rurales. Caminatas por la llanura y ascenso a las sierras para disfrutar de paisajes soñados, pero también acceder a productos regionales como quesos, chacinados, alfajores artesanales y mermeladas. El sector ofrece un crisol de opciones para conectarse con el mundo rural.
“El turismo rural constituye una oportunidad de conectar y compartir con las comunidades, tanto locales como de otras regiones o ciudades, no solo los espacios naturales, sino también saberes, conocimientos y cultura que hacen a la producción de alimentos”, afirmó Horacio Berger, director del Centro Regional Buenos Aires Sur del INTA, en un reciente informe del organismo.
El turismo rural representa un complemento de la actividad agropecuaria que se desarrolla en localidades pequeñas o fuera del casco urbano de las grandes ciudades. Contribuye al desarrollo integral de las comunidades anfitrionas, al mejorar su calidad de vida y generar un fuerte impulso de la producción local de bienes y servicios.
“Las iniciativas de turismo rural integran la oferta turística con la producción agropecuaria y la elaboración de alimentos, donde entran en juego tecnologías, gestión de información, así como procesos organizativos. Aquí se dan procesos de innovación donde el INTA brinda su aporte desde distintas temáticas y disciplinas”, reconoció Berger.
La Red de Turismo Rural del centro y sur de la provincia de Buenos Aires, que se reunió en Tandil, está conformada por diez grupos con más de ochenta familias de productores y prestadores de servicios, capacitados y con conocimiento de la dinámica turística adquiridos mediante el asesoramiento técnico.
Desarrollo e integración
Según un informe del Ministerio de Economía, a partir de una encuesta sobre turismo rural, este tipo de emprendimientos permite al turista conocer la cultura local, involucrarse en la forma de vida del productor y su familia, observar las prácticas productivas y el procesamiento de productos agropecuarios con la organización de visitas a actividades productivas de bienes primarios, artesanales y agroindustriales
En el mapa actual del turismo rural se puede identificar una importante cantidad de emprendimientos desarrollados por medianos y grandes productores que ofrecen agroturismo, turismo estancia, turismo en bodegas y turismo activo, principalmente cabalgatas.
A su vez, se observa una fuerte inyección de capitales extra prediales, que orientaron sus inversiones a emprendimientos de alto nivel y, completando el panorama, se vislumbra una mayor vinculación de los pequeños productores con este sector rural, a partir de la formación de asociaciones, redes, y cooperativas y focalizando su oferta en el patrimonio cultural, tradiciones, costumbres y los saberes locales.
El turismo se vincula como una actividad que permite mitigar la migración en las zonas rurales, generar mayores ingresos, de manera complementaria, potenciar a las economías regionales y desarrollo local, equilibrando zonas marginales que se encuentran aisladas de los grandes focos de nicho de mercado.
En cuanto al empleo, según una encuesta realizada por el ministerio, un 74% no contrata de manera permanente a ninguna persona. Expresa que el trabajo lo realizan ellos y de manera colectiva con el resto de los miembros de la familia. El otro 28% que si emplea personal permanente, expresa que contrata entre 1 a 3 personas (23%), un 4% posee entre 4 a 7 empleados y un 1% entre 8 a 11 personas.
El surgimiento del turismo rural permitió visualizar la multifuncionalidad del espacio rural y la tendencia a la pluriactividad de sus actores, al mismo tiempo que se revalorizaron las culturas, tradiciones, prácticas y saberes locales de los territorios.
El informe concluye que ante este nuevo panorama, las políticas aplicadas se van reorientado hacia programas de la nueva ruralidad con un enfoque social que considera un abordaje a las múltiples dimensiones de los territorios.
Por ello, remarca, deberían aplicarse políticas públicas que promuevan el turismo rural.///