Tutara vs. Ringo
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Se cumplen 55 años del primero de los tres combates entre los pesados, ganado por el campeón quequenense José S. Giorgetti tras acusar un golpe bajo de Bonavena
Adrian Stolarczuk
Redacción
Aunque fue en el epílogo de su esplendorosa carrera, ya con 30 años, los combates de José Saro Giorgetti “Kid Tutara” con el estelar Oscar “Ringo” Bonavena forman parte de las más recordadas veladas protagonizadas por “El Gigante de Quequén” en su notable palmarés. Se están cumpliendo 55 años del primero de esos tres combates entre los pesados, ganado por el quequense tras una polémica descalificación de su rival.
Para Giorgetti se trataba de una vuelta a los primeros planos. Había sido campeón argentino en 1959 y defendió su corona por casi tres años. Pero después de ello, había subido al ring apenas una vez en 40 meses, enfrentando al debutante marplatense Mario Díaz en Quequén, en mayo de 1964.
La previa
“Tutara” estaba retirado, pero aceptó el desafío que le propuso Bonavena, literalmente. Es que el propio “Ringo” se le apreció en la casa preguntando por él, sin intermediarios, ni medias tintas. El pedido fue para que le hiciera de sparring y luego, la generosidad de Bonavena, posibilitó las peleas subsecuentes, siempre con muy buenas bolsas económicas. Un gesto que siempre Giorgetti le agradeció. Como no estaba en peso, el quequenense debió prepararse con algunas peleas previas antes de medirse con “Ringo”. Fueron cuatro, una en diciembre de 1965, dos en enero del 66 y otra en febrero, todas con victorias.
El día
Y finalmente el 12 de marzo de 1966 llegó el combate de campeones, pactado a diez asaltos en el estadio Bristol de la ciudad de Mar del Plata, sobre avenida Luro, que lució un lleno de 8.000 personas. Bonavena vs. Tutara. Por un lado el vigente rey de los pesos pesados en el país y del otro un excampeón, aunque no estaba en juego el título. En la ceremonia del pesaje, Giorgetti acusó 109 kilos y Bonavena, 95,300.
Ambos dejaron en claro que buscaban la victoria por una cuestión de honor, sin importar el presente y la relación entre ambos. Todo sería “a cara de perro” y lo dejó claro Bonavena desde el mismo momento en el que subió al ring por otro costado y esquivó el gesto de Giorgetti que levantaba las cuerdas para darle paso.
La pelea
La crónica de Ecos Diarios de aquel combate remarcó la paridad que hubo en los primeros asaltos, el arranque movedizo de “Tutara” y la cautela de su rival, al que le costó encontrar espacios para su potente izquierda. En el sexto round, Bonavena aplicó un evidente golpe bajo que fue asimilado por Giorgetti, sin que el árbitro llamara la atención del infractor.
Dando la impresión de que Bonavena apuraba las acciones en vista del cansancio de Giorgetti, se inició el séptimo round que sería sorpresivamente el último, bajo un griterío ensordecedor desde las gradas y la platea de pie. Cuando promediaba el asalto, “Ringo” castigó con una violeta izquierda la parte baja de “Tutara”, que cayó a la lona, luego de tomarse de las cuerdas. Ignorando el golpe antirreglamentario, el árbitro Antonio Cuevas inició la cuenta. El quequenense, visiblemente sentido, logró reincorporarse cuando llegaba a nueve. Ante la inminencia del KO, Bonavena arremetió acorralando contra las cuerdas a su rival que fue “salvado” por la campana. Se sentó como pudo en el rincón para ser asistido por sus preparadores, José Dipilato y Ubaldo Sacco.
Golpe bajo
A partir de allí se produjeron sucesos anormales que dejaron atrás lo deportivo. Cuando terminó el descanso y “Tutara” quiso reincorporarse para seguir la pelea, se derrumbó sobre la lona y a pesar de los esfuerzos para reincorporarse no pudo lograrlo. En esas circunstancias el árbitro inició una nueva cuenta para dejarla trunca al llegar a 8, ordenando el traslado del púgil a los vestuarios. De acuerdo al reglamento, ante la sospecha de un golpe bajo, debió darle a “Tutara” un minuto más para poder recuperarse. Tampoco el juez solicitó la presencia del médico de la Comisión Municipal de Boxeo para que constara -sobre el ring- las consecuencias del golpe.
El quequenense fue revisado en los camarines y se constató la infracción. Finalmente, se le dio ganaba la pelea ante la descalificación de su rival por el golpe bajo, en la octava vuelta. Terminó internado en la Clínica Colón de Mar del Plata. Allí se comprobó que presentaba una hemorragia interna que hizo necesaria una punsación para eliminar u coágulo de sangre. “Pepe” regresó a Quequén al otro día, recibido triunfal por una caravana de automóviles que lo siguieron en su paso sobre un camión por las avenidas hasta la Villa Díaz Vélez.
Años más tarde, en una crónica del Diario La Capital, el doctor Raúl Rodríguez, de la Comisión Municipal de Boxeo de Mar del Plata, recordó su decisión de descalificar a “Ringo” declarando: «Yo lo revisé a ‘Kid Tutara’ cuando el golpe de Bonavena. El golpe existió. El estado del testículo era producto de un fuerte golpe, no había ninguna duda».
Las revanchas
Pocas horas se tardó en acordar la revancha, pero se concretó en otro marco: nada menos que en el estadio Luna Park de Buenos Aires. Se consumaría el 16 de abril, con victoria para Bonavena por puntos tras una decisión unánime de los jueces.
“Ringo” estaba cerrando así su preparación para presentarse en los Estados Unidos, entre junio y septiembre, en dos recordadas peleas en el Madison Square Garden de Nueva York.
Debido a su conducta antideportiva y antirreglamentaria durante la pelea de marzo del 66 frente a Giorgetti, Bonavena fue sancionado por la Comisión Municipal de Boxeo de Mar del Plata que dispuso que el campeón de los pesados no podría volver a pelear en el partido de General Pueyrredón. Si bien se pronunció por tiempo indefinido, “Ringo” volvería a combatir en Mar del Plata en octubre de ese mismo año, a su regreso de perder con Joe Frazier en Nueva York.
El tercer y último combate entre Tutara y Ringo sería nuevamente en el estadio Bristol marplatense, en enero de 1967, con una derrota por KO del quequenense en el noveno round que marcaría prácticamente el final de su carrera profesional. ///