Ultimos testigos en el debate por la muerte de Melisa Nuñez
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Se reanuda el juicio por el derrame de agroquímicos en Quequén
En el Tribunal Criminal Nº 1 se reanuda el debate en el juicio que se sigue por el derrame de agroquímicos que provocó la muerte de la joven Melisa Núñez en abril de 2015.
Tras la extensa jornada de debate del lunes y el cuarto intermedio del martes, se desarrolla a las 9 la segunda audiencia y se espera que se presente los últimos testimonios.
En la primera jornada, Fernando Cañada, que aparece como imputado junto a su hermano Emiliano, se responsabilizó por el hecho y dijo: “La culpa es mía, todo se fue de las manos”.
Reconoció ser presidente de la empresa que tenía su depósito de productos peligrosos en calle 507, entre 534 y 536, de Quequén y se declaró como “el mayor responsable” del caso.
El derrame ocurrido en abril de 2015 provocó la explosión de las bocas de tormenta de varias viviendas ubicadas en la cuadra donde se encontraba el depósito. Varias personas resultadas intoxicadas por los gases, entre ellas Melisa Núñez.
La joven que se encontraba durmiendo al momento del incidente, fue ingresada en el Hospital Municipal en grave estado y falleció.
Fernando Cañada dio su versión de lo sucedido y brindó detalles de las personas que acudieron al escenario de los hechos, luego de las 15 del lunes 13 de abril de 2015.
Cañada declaró que esa jornada terminó de almorzar y lo llamaron del depósito porque se había producido un incendio.
Sostuvo que pidió arrojar arena sobre los restos de Fosfuro de Aluminio (“Potosin”) esparcidos en el patio externo del depósito para tratar de controlar la situación.
“Se largó una lluvia torrencial en ese momento y se hizo todo incontrolable. La culpa es mía, se nos fue todo de las manos”, declaró emocionado. “Se trató de hacer todo bien pero salió mal, fue un accidente, de ninguna manera lo hicimos a propósito”, agregó.
Junto a su hermano aparece como acusado de “infracción a la Ley de Residuos Peligrosos”.
En la primera jornada de debate, uno de los damnificados por el derrame, el vecino Rubén Retamozo, afirmó que “no morimos con mi mujer porque se reventó la cloaca. Tuvimos suerte que voló la tapa y el veneno que se esparció por la cañería lograr dispersarse en el ambiente y no dentro de la casa”.
Aseguró que “a pesar de todo estuve descompuesto, me asistieron en el Hospital de Quequén y luego me internaron entre cuatro y cinco horas en el Hospital de Necochea”.///