Un acto solidario que se convirtió en un proyecto
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El encuentro casual con una familia en situación de extrema vulnerabilidad, llevó a un vecino a crear una institución que trabaja por las personas en situación de calle
La imagen de una familia resguardándose de la lluvia bajo un árbol en un día de tormenta, cambió la vida de un vecino de nuestra ciudad que se propuso hacer algo para ayudar a las personas que se encuentran en situación de calle.
De aquella experiencia surgió una idea que tomó forma en la asociación civil Raíces Solidarias Necochea-Quequén, que ahora se plantea construir un hogar para las personas que viven en condiciones de extrema pobreza y requieren de un techo.
Todo comenzó, explicó Juan Pablo Toledano, impulsor y presidente de la institución, una tardecita de invierno, hace tres años, cuando el regresaba en su camioneta del campo por la avenida 91.
La imagen de cuatro chicos con su madre, debajo de un árbol, en plena tormenta, preocupó inmediatamente a Toledano, que detuvo su vehículo y bajó para ver qué había ocurrido.
La mujer le explicó que estaban allí porque temía que la fuerte tormenta derribara su precaria vivienda, que se encontraba a pocos metros.
“Paré para ayudar, porque vi que los chicos lloraban y pensé que no podían estar allí”, dijo Toledano, que se ofreció para ir a la casilla a ver si existía riesgo de que colapsara con la tormenta.
Al ingresar a la precaria vivienda comprobó algo que ya sospechaba, la familia no podía quedarse allí. “Era una piecita de 4×4, de chapa, con postes de eucaliptos, había una cama de dos plazas donde dormirían todos juntos y un foco que chorreaba agua. Estaba todo inundado”, recordó. “Esa gente no podía pasar la noche allí”.
A pesar de que después muchos conocidos le dijeron que lo que había hecho era irresponsable y que podría haberle originado muchísimos problemas, Toledano cargó a la familia en su camioneta y la llevó a una vivienda de su propiedad, que se encontraba vacía.
Allí instaló a la familia y al día siguiente se dirigió al municipio para informar lo que había ocurrido y pedir ayuda.
Finalmente, la familia permaneció 30 días en la casa mientras el municipio buscaba una solución al problema.
Eso fue lo que decidió finalmente a Toledano a plantearse seriamente que no podía quedarse esperando que alguien hiciera algo para ayudar a la gente que se encontraba en la misma situación que aquella familia. Comprendió que debía comprometerse y ser él el impulsor del cambio.
Hacer algo positivo
Primero Toledano comenzó a trabajar sólo, por su propia cuenta. Se propuso reconstruir la casilla para darle una solución a aquella familia.
En un principio se sintió frustrado por la respuesta del gobierno municipal a sus requerimientos, no obstante después pensó que “esto no se cruzó en mi camino por casualidad”.
A pesar de las dificultades logró integrar un grupo de personas con sus mismas ideas y, luego de casi dos años de trabajo, pudo formar la asociación civil Raíces Solidarias, creada con el objetivo de ayudar a las personas que, por diferentes razones, quedan en situación de calle.
Señaló que no existe un servicio dedicado a brindar ayuda a estas personas y que Raíces Solidarias trabaja para brindarles una posibilidad a esas personas. Todo sin ningún objetivo económico o político.
El proyecto
La asociación tiene su sede por estos días en una casa prestada de la calle 66 al 2100. Allí se realiza todas las semanas un ropero comunitario que, además de solucionar las necesidades de indumentaria de la gente, permite ponerse en contacto con distintas realidades de los barrios.
Pretenden que esa sede sea sólo temporaria, ya que se busca trasladar la oficina lo antes posible al lugar en donde funcionará el hogar.
Si bien la entidad ya cuenta con el proyecto, todavía no ha conseguido que el municipio les ceda un terreno fiscal para empezar a desarrollar allí el complejo de habitaciones para dar refugio a las personas en situación de calle.
Según explicó Toledano, recientemente el arquitecto Fernando Cacopardo, un destacado profesional y docente universitario, les ofreció su colaboración para desarrollar el proyecto.
Se pretende utilizar contenedores para crear 10 viviendas que permitan alojar a, al menos, diez familias en situación de vulnerabilidad y que haya una casa especialmente destinada a personas que han sufrido situaciones de violencia de género.///