Un aniversario “distinto”
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Una serie de factores se han conjugado durante este fin de semana largo, en el cual Necochea celebra sus 136 años. Alternativas que por un lado motivan y despiertan esperanzas, pero que a su vez invitan a reflexionar acerca de lo mucho que hay por mejorar.
La fiesta popular, a la que nos tiene acostumbrado la gestión López, que se ha reeditado en el escenario del parque Miguel Lillo, donde se desarrolla una celebración de cinco jornadas, en la cual se conjugan espectáculos artísticos, entre ellos algunos números fuertes; una exposición de maquinarias agrícolas y un variopinto muestrario, en lo que habría que mejorar la estética y el buen gusto, de puestos de venta en el sector del Jardín Francés
Más allá de esto y mirando el lado positivo, como el buen tiempo, a la que se sumará mañana el desfile y el corte de la torta de cumpleaños. Por cierto es una propuesta convocante.
Párrafo aparte y como adhiriendo a la fiesta, es de destacar la sorpresiva visita en la mañana sabatina del presidente de la Nación, Mauricio Macri la cual, como no podía ser de otra manera, generó ayer en su corta estancia un clima festivo de los vecinos que tuvieron la oportunidad de verlo, dialogar con él o sacarse una foto para el recuerdo, con el consabido respeto que merece su envestidura.
Con un significado más personal, la celebración del Día de la Madre en la jornada de hoy, con una buena repercusión en el sector comercial, también se transforma en motivo de bienestar para las familias.
Más allá de estos simpáticos motivos, mientras se transita esta serie de eventos, caben algunas reflexiones de cómo se encuentra Necochea y de las eternas promesas de desarrollo que de una vez por todas deben ponerse en marcha.
Mal que le pese a la dirigencia política y la actividad privada, que son las que deben impulsar progreso de cualquier comunidad, la ciudad no ha podido emprender aún los caminos que la hagan salir del estancamiento en el que ha caído, luego de tiempos en los que brillara con luz propia como unas de las comunidades pujantes y de mayor futuro en la provincia de Buenos Aires.
Necochea sigue siendo ese “diamante en bruto” por donde está todo por hacer, como ejemplo, a partir de la ampliación inapelable del frente costero.
Vivimos en un lugar bendecido por la naturaleza, con un puerto de inmediata salida al mar y en un distrito compuesto por fértiles y productivas tierras, que necesariamente deben ser los puntales del progreso.
Una vez más, como hemos reflexionado en anteriores aniversarios, se insta a los protagonistas que tienen en sus manos la misión de conducir y el poder de tomar decisiones; y en segundo término a la comunidad en general, exigiendo pero también poniendo su grano de arena, para que todos unan esfuerzos en pos de una Necochea que invite a ser vivida.
Un espejo, lejano en el tiempo pero vigente, es el de los fundadores quienes en las jornadas de octubre de 1881, depusieron diferencias y juntos acometieron, nada menos, que la creación de una nueva ciudad.