Un año sin bailar folclore
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La agrupación tradicionalista El Ombú, como muchas entidades de la ciudad, no pudo realizar ninguna actividad desde marzo de 2020 y espera poder volver en los próximos meses
“Es la peña más grande de la ciudad y la más antigua”, afirmó Emilio Cajaravilla, que se encuentra al frente de la peña folclórica El Ombú.
La agrupación de danzas tradicionalistas cumplió 57 años en 2020 y luego de meses sin actividad, sus integrantes se entusiasman con la idea de volver a bailar.
“A nosotros la pandemia nos complicó”, dijo Cajaravilla y explicó que debido al salón de fiesta donde se reúnen semanalmente, durante 2020 no pudieron desarrollar ninguna actividad. “Solamente una vez desde la creación de la peña estuvimos anteriormente dos años sin bailar”, explicó.
Larga historia
La agrupación folclórica fue fundada el 8 de julio de 1963, por el profesor Abundio Lezcano, quien la dirigió durante cuatro años y tenía como sede el Club Independiente de Necochea.
Tiempo después, su creador, se la cedió a Miguel Trobo quien la dirigió durante 44 años y desde hace siete está a cargo de Emilio y su esposa Silvina Corvalán, que aprendieron a bailar en la peña.
“Este año estuvimos fuera del folclore, lamentablemente. Fue complicado, porque tenemos muchos bailarines, chicos y grandes, y queremos arrancar”, afirmó Emilio.
Habitualmente, la peña se reúne los viernes en la sede del Centro Asturiano, pero a partir de la cuarentena de marzo de 2020, como todas las agrupaciones tradicionalistas, El Ombú no pudo continuar con sus actividades.
Esto afecta a unos 118 bailarines de distintas edades que semanalmente se reúnen para bailar. “Nosotros no competimos, nunca lo hicimos. La realidad es que somos como una gran familia que nos reunimos a bailar”, precisó Emilio.
Por ello, a pesar de que hace prácticamente un año que no pueden bailar, la agrupación está tan vigente como siempre y sus miembros están esperando que pronto puedan volver a juntarse.
Ganas de volver
“Las ganas las tenemos y la gente está ansiosa, pero vamos a tener que presentar algún protocolo y hacer gestiones en la municipalidad para poder volver”, dijo Cajaravilla, quien indicó que la situación es igual para todas las agrupaciones.
La vuelta a la actividad es esperada por un importante número de personas. Sólo en el grupo infantil hay 60 chicos que concurren a la peña a aprender y a bailar, algunos de ellos de muy corta edad.
La peña también cuenta con grupos de jóvenes y adultos, lo que lleva el número de integrantes a 118.
Por su larga trayectoria y su número de miembros, la agrupación siempre ha sido una de las más reconocidas del distrito.
Desde su creación, una de las actividades tradicionales realizadas por la peña es la fiesta del Día de la Madre, que en 2020 no se pudo efectuar.
En esa fiesta se llegó a juntar a 1.300 personas y en alguna oportunidad tuvo como invitados nada menos que a Los Carabajal.
Tras un año de inactividad, no hay grandes proyectos, explicó Cajaravilla, sólo ganas de volver a juntarse a bailar.///