Un balneario que ya cumplió su ciclo
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Mientras se demora una nueva e incierta concesión, habría que demoler una edificación poco funcional y no acorde a las nuevas tendencias turísticas
En lo que atañe a los balnearios de la costa necochense, la estructura que levantara y explotara por décadas el Automóvil Club Argentino, es
hoy en día un edificio que ha cumplido su ciclo.
A diferencia de la mayoría de los restantes balnearios, el inmueble nunca se modificó y por lo tampoco no se modernizó. Es decir que ha quedado lejos de las nuevas exigencias y tendencias del nuevo turismo.
En la actualidad el Concejo Deliberante no ha avanzado en el tratamiento del proyecto elaborado por el Ejecutivo, que comprende al ACA y el contiguo balneario Zeus, en busca de una nueva concesión.
Con el avance del año ambos lugares parecen marchar a una nueva cesión precaria, como ocurriera el verano anterior, con un resultado magro para las entidades que explotaron el ACA.
Bajo esta situación, el plan de la administración de Facundo López de dividir en tres parcelas al área que en la actualidad cubren los dos balnearios, no cobraría vida en el corto plazo.
A diferencia del edificio contiguo, el del ACA luce deteriorado, obligando a una inversión cuantiosa para quien pudiera tomarlo a su cargo y no redituable, si se quiere, porque el lugar perdió funcionalidad y no resulta atrayente.
El modelo Pinamar
Visto este panorama resultaría conveniente que el propio municipio diera por tierra con la edificación, permitiendo una mayor visión del mar desde la avenida 2, acorde al nuevo concepto en materia de balnearios: construcciones bajas, de no más de una planta.
En este sentido bien vale considerar el ejemplo de Pinamar, donde se demolieron los viejos balnearios y se los hizo a nuevo, reduciendo exponencialmente la cantidad de hormigón en la arena, remplazándolo por madera, lo que posibilitó ganar cien mil metros cuadrados de playa en la línea costera, además de ofrecer estructuras modernas.
De esta manera los catorce balnearios existentes permanecen abiertos la mayor parte del año, sobre todos sus restaurantes, dando servicio a quienes deseen comer mirando el mar. Justamente algo que no sucede con el edificio del ACA.
Del brillo al ocaso
El balneario fue uno de los íconos del turismo de la década del setenta, junto al cercano complejo Casino.
En tiempos en los que restantes balnearios no se habían restructurado, la gestión encabezada por el legendario César Carman al frente del Automóvil Club Argentino construyó el balneario, que enseguida pasó a ser referencial en nuestra costa.
Artistas, empresarios y familias que lo elegían para pasar gran parte del verano disfrutaron de sus instalaciones, entre ellas el amplio restaurante y los cómodos vestuarios y sanitarios.
Sin embargo el tiempo transcurrió, el lugar no se renovó y fue mermando su concurrencia, junto al retroceso que la ciudad tuvo en materia de convocatoria de turistas de mayor nivel adquisitivo.
Un nuevo tiempo
Tras una larga posesión, el ACA devolvió al municipio el balneario a mediados de la década actual, que en las temporadas de 2016-2017 y 2017-2018 estuvo a cargo de un privado, funcionando bajo el nombre de Costa Dorada.
Sin embargo dicho concesionario terminó devolviendo el balneario prontamente, acusando que no le era un negocio redituable.
Con la habitual parsimonia del Estado se demoró la licitación y en el pasado verano se tuvo que terminar optando por una cesión precaria a un grupo de entidades, integrada por personas voluntariosas pero sin experiencia en el rubro, y la ocupación de sombras fue de apenas un 20% respecto a los veranos de antes.
Lo real es que el sitio, enclavado en un lugar preponderante de la playa hoy no resulta atractivo para los inversores. Bajo este precepto es necesario dar una vuelta rápida de timón, para lo cual el Ejecutivo tiene la palabra.
Con Yelpo y Percario
Tras una construcción que demoró un par de años, en el atardecer del 25 de enero de 1975 el Automóvil Club Argentino dejó inaugurado su complejo balneario, que concitaría el interés de residentes y turistas.
La ceremonia fue encabezada por el entonces intendente Edgardo Hugo Yelpo, asistiendo también quien había sido su antecesor en el cargo y propiciador de la obra del ACA en nuestro frente costero, Alberto Vicente Percario.
De la inauguración y correspondiente corte de cintas participó César Carman, quien presidía el ACA a nivel nacional, siendo uno de los dirigentes de mayor impronta en el historial de la entidad.
A modo de anécdota, el acto inaugural había sido programado para horas del mediodía, pero tuvo que ser retrasado debido a que el avión que trasladaba a la comitiva del ACA tuvo un desperfecto mecánico y tuvo que aterrizar en San Cayetano.
La bendición del inmueble estuvo a cargo del cura párroco de Nuestra Señora de Lourdes, Andrés Etchezahar.
El balneario fue el primero de modernas características en Necochea, con un restaurante, depósitos para carpas y sombrillas, grill y sala de primeros auxilios, siendo sumamente innovadora.///