Un buen ejemplo
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/11/pintandoo.jpg)
En nuestra edición del pasado viernes dimos cuenta de la actitud de Milagros Losardo, una artista plástica autodidacta de 18 años, que voluntariamente viene pintando y dejando presentables a las garitas de espera para ómnibus en Quequén.
Es un ejemplo de que haya jóvenes o adolescentes que aporten su granito de arena para lograr un mejor entorno. Un compromiso con la ciudad que habitan y que en mayor o menor medida otros terminan apreciando y disfrutando, en este caso de artísticas y bien logradas imágenes.
Milagros destina horas de su tiempo a mejorar las mencionadas garitas, y para ello ha contado con el respaldo de la delegación municipal en Quequén, y fundamentalmente de un particular que le donó el material necesario para su labor.
Esta iniciativa tal vez parezca una gota en el océano, porque frecuentemente se dice que la juventud está en otra cosa. Desinteresada de lo que ocurre en la vida comunitaria, aunque a veces los integrantes de esta franja etaria vean que no tienen un futuro personal para poder desarrollarse en el país en el que nacieron.
Más allá de esta última situación, que lamentablemente profundizan las erráticas decisiones de quienes nos gobiernan, felizmente hay algunos ejemplos de que con el compromiso personal se puede aportar sin tener que depender en todo de un Estado a veces inoperante.
En esta columna en más de una ocasión hemos hecho mención al mayor interés y predisposición que había en otros tiempos de actores de la sociedad para ayudar a un bien común. Y una de las muestras palmarias era el ímpetu con el cual varios entidades, escuelas y ciudadanos colaboraban con su trabajo para montar un atractivo Festival Infantil en las décadas del 60 o 70, en este última etapa formando una comisión que por años, y sin interés comercial alguno, se ocupó de seguir manteniendo viva la fiesta de los niños.