Un cambio significativo
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El anuncio de lo que será la 58º edición del Festival Infantil planteó
algunas variantes que la fiesta anual venía demandando desde hace años.
Una especie de sacudón para intentar que cobre frescura.
Lo más resonante, sin dudas, es la confirmación que por primera vez el
Festival no contará con el desfile de apertura.
La decisión se puede considerar de acertada, en virtud que el desfile
había perdido brillo e interés por parte de los niños, cuyas expectativas
no se ven colmados.
La propuesta se denomina “Elementos”, vinculada a los cuatro que ofrece la naturaleza; aire, agua, fuego y tierra; y como otra novedad, la organización tendrá también cuatro pilares: el Centro Cultural de Necochea, la Escuela Provincial de Arte Nº 500 y las
escuelas municipales de artes de Necochea y Quequén.
La puesta en marcha de la tradicional fiesta infantil de cada mes de
enero, iniciada en 1962, esta vez consistirá en un espectáculo callejero
en la avenida Pinolandia, de la cual participarán unas cien personas.
Los disfraces, pinturas, música y bailes conformarán un espectáculo que
busca impactar en la familia, especialmente los niños, que son los
principales protagonistas.
El Festival, que este año durará cuatro días, también constará de las
acostumbradas obras de teatro, con elencos de nuestro medio y enviados
por la Provincia.
Los representantes de las cuatro entidades que aunarán esfuerzos para
llevar adelante la fiesta se han mostrado con perspectivas grandes de
cambiar el curso de la celebración, con una inventiva distinta, que
rompa las estructuras tradicionales y genere un cambio que se viene
reclamando desde hace años.
El aporte de las dos instituciones no pertenecientes a la estructura de
la comuna también aparecen en la previa como un estímulo para hacer algo
diferente, y que la Municipalidad no vea recargar sobre sus
espaldas el esfuerzo unitario de montar un espectáculo que demanda
muchas horas de trabajo, inventiva y dinero.
Visto el momento por el que atraviesa el municipio se buscará abaratar
costos, por caso en la utilización de material económico. La consigna es
que no se supere la inversión de los $900.000 de la edición del año
anterior.
Las primeras impresiones del ámbito de la cultura respecto a la
supresión del desfile, que cada vez ponía más cuesta arriba el armado de
las carrozas, y la confección de un equipo de entidades mancomunadas
tras el mismo objetivo, han sido positivas.
La del próximo enero puede transformarse en una “edición bisagra” del
Festival Infantil, rompiendo su esquema primigenio cada vez menos atractivo para
abrir un nuevo campo a experimentar, y que el evento siga teniendo razón
de ser en los próximos años. Su historial lo requiere y merece.///