Un casamiento que forma parte de una historia de reivindicación
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Ayer se registró la primera unión entre una mujer trans y un hombre
Hatta y Maxi se casaron por civil y no fue sólo una formalidad sino que se constituyó en noticia porque es primer casamiento entre una mujer trans y un hombre que se registra en la ciudad.
Se conocieron en una etapa muy difícil de sus vidas, cuando ambos estaban privados de la libertad en la Unidad 2 de Sierra Chica, a fines de 2018.
En realidad es una historia de reivindicación y de lucha porque Hatta Larluz, una bailarina oriunda de Juan N. Fernández, hace años que brega por la reivindicación de sus derechos y en contra de la discriminación.
Ayer, en el Registro Civil de Quequén, se unió con Maximiliano Arruti, de San Martín, con quien estuvo conviviendo en la cárcel y ahora proyecta su vida a futuro.
Acompañados de las testigos Alicia Landa y Lucila Merzario, la pareja cumplió con el sueño de formalizar su unión y luego compartieron una fiesta con amistades.
“Lo más lindo fue poder compartir todo con las testigos, Alicia que es una vieja amiga y Lucila me apoyó mucho cuando salí en libertad”, manifestó la recién casada que hace cuatro años cambió su identidad.
Luego de la íntima reunión de la que participaron un grupo de amigos muy allegados, Hatta contó a Ecos Diarios que “salí en libertad el 15 de mayo de 2020 y él, 15 días después. Aunque me había propuesto matrimonio, dudé que viniera por mí porque la cárcel es otra vida”.
Gran paso
Sin embargo, siguen juntos y casados, y respecto a la formalización de la unión, Hatta afirmó que “el casamiento fue un paso muy grande, lo resolvimos por todo lo que vivimos en el contexto de encierro donde vivimos frío, calor, hambre y todo se potencia más”.
Maximiliano tiene tres hijos de una unión anterior pero la pareja no descarta la posibilidad de adoptar un niño.
Sin proponérselo este casamiento pasará a formar parte de la historia de la ciudad porque Hatta es la primera mujer trans que pasa por el Registro Civil y respecto a la experiencia vivida manifestó que “el casamiento fue una decisión mutua por el amor y por toda la lucha que hemos vivido”.
En particular, se puede mencionar el camino transitado por Hatta que desde hace varios años sostiene su propia lucha contra la discriminación y comentó que “ahora con el colectivo luchamos por el cupo laboral y una hormonización, sería bueno que esas cosas se realizaran sin problemas”.
Luego del fin de semana de Carnaval, ya convertidos en marido y mujer, volverán a su rutina diaria. Hatta retomará las clases de danza y Maxi a trabajar como peón albañil.
Es la primera unión civil trans en la ciudad y ellos lo viven con alegría luego de haber compartido experiencias difíciles porque “estamos en una sociedad donde hay mucha violencia, discriminación y prejuicios”, afirmaron.///