Un caso cerrado
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La causa judicial por el “quíntuple homicidio y suicidio” se cerró al no haber imputado. Pero el espeluznante caso quedará en las retinas de los ciudadanos de Necochea que, además, impactó a todo el país y traspasó la frontera argentina.
Roberto Daniel Vecino (56), empleado municipal que trabajaba en el Cementerio local, asesinó a puñaladas a tres hijos y degolló a su esposa. En el camino de furia apuñaló y mató a un vecino e hirió a dos policías que pretendieron detenerlo en ese momento.
Finalmente, se suicidó ahorcándose con un lazo de acero que colgó en un tirante del techo del galpón lindero al inmueble donde vivía en el Barrio Fonavi.
La fiscal Mirta Ciancio y sus instructores tuvieron a su cargo la realización de las actuaciones judiciales del episodio del horror, una verdadera masacre que quedará marcada a fuego dentro de la crónica policial de la ciudad.
Todo transcurrió en el interior de una vivienda de avenida 98 y calle 63, y después continuó en el exterior del populoso barrio.
Las víctimas fueron identificadas como Marta Esther Curuchet (52), Rosa Daniela Vecino (21), Etelvina Vecino (18), Roberto Daniel Vecino (26) y Horacio Abel Córdoba (72).
El sargento primero Gustavo Pérez, sufrió cortes como consecuencia de las agresiones con armas blancas recibidas de parte de Roberto Daniel Vecino, quien atacó a cada una de las personas que se interpuso en su camino.
Furia y muerte
Según los investigadores, el sangriento episodio se desencadenó pasadas las 9 del jueves 7 de julio del año pasado. Roberto Vecino comenzó a discutir con su esposa, Marta Esther Curuchet en la casa de avenida 98 y calle 63.
Ambos, previamente, habían llevado a uno de sus hijos Diego, de 12 años, a la Escuela Especial Nº 501, de nuestra ciudad.
Vecino y Curuchet mantenían desde hacía varios años una muy mala relación, con reiterados maltratos y amenazas de parte del hombre hacia la mujer y también a sus hijos.
Roberto Vecino tomó una de las tres armas blancas que llevaba consigo y mató a puñaladas en el cuello y otras partes del cuerpo a su esposa en la cocina de la casa.
Totalmente fuera de control subió a una planta alta de la vivienda y brutalmente atacó a las dos hijas que se hallaban en una habitación del inmueble.
Tanto Rosa Daniela como Etelvina Vecino, fueron sorprendidas por el feroz atacante y recibieron varias cuchilladas, algunas de ellas en la zona del cuello.
En el instante de locura, el trabajador municipal también hirió de una puñalada a otro hijo, Roberto Daniel Vecino, quien trató de escapar de la casa por calle 63, pero nuevamente fue apuñalado por su padre en el estómago y en el cuello, y murió en la vía pública.
La quinta víctima de la masacre fue Horacio Córdoba, quien trató de defender al joven apuñalado y forcejeó con el asesino, pero el homicida pudo más en ese momento y mató a cuchillazos al indefenso hombre.