Un Concejo Deliberante en deuda con la sociedad
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«Es mejor actuar y arrepentirse,
que no actuar y arrepentirse»
Maquiavelo
Concejo con «c», proviene del latín «concilium», reunión o asamblea, lugar de debate. Legalmente y de acuerdo a la Ley Orgánica, un concejal es miembro del concejo deliberante que tiene entre sus funciones controlar tareas del departamento ejecutivo, dictar ordenanzas que permitan actuar a cada administración municipal, como ejemplo aprobar o no aumento de tasas, entre los hechos fundamentales de todo lo que se discute anualmente, siendo muy amplias las atribuciones del deliberativo.
Fuera de este marco podríamos añadir que deberían ser sus integrantes, al menos en el distrito de Necochea, mucho más activos y resolutorios ante una sociedad que no sigue apasionada el andar de ellos, salvo un ínfimo sector de la población, y que, con justicia o injustamente, terminan no gozando de la popularidad en la población, constando determinar la actitud individual a la hora de votar diferentes temas.
La frase que se hizo famosa en los Estados Unidos, pronunciado con insistencia por el expresidente Barack Obama «siento llegar tarde», podría ser atribuible al cuerpo deliberativo. Obama la repetía cada vez que su impuntualidad lo acompañaba, muchos de los concejales la militan durante el año, no por llegar tarde sino por no salir de los soporíferos debates, extensas discusiones que conllevan en muchas oportunidades a la nada, o a la demora de las cosas a resolver.
Se convierte todo en burocracia, como un arte de convertir lo fácil en difícil perdiendo el valor del tiempo, el que no se recupera y demorando medidas necesarias.
Definiciones que no pueden demorarse
El Concejo Deliberante no debe ser una mochila pesada para el ciudadano cuando éste espera por un proyecto y lo ve demorado permanentemente, sumado al «ni» constante de aquellos que no resuelven y pasan por el legislativo sin pena ni gloria.
Hoy se encuentra en ese recinto entre tantos otros que necesitan resolución, el llamado a concesión de los balnearios exACA y Zeuz, dos concesiones de importancia que son parte de una futura remodelación del liliputiense frente costero. Está el tema desde noviembre, seis meses, medio año y todavía sin tratarse.
Los concesionarios precarios en la pasada temporada, estarán a fin de mes devolviendo el patrominio al municipio, siendo necesario dar la herramienta al Departamento Ejecutivo para el urgente llamado a licitación, porque los meses pasan y nos encontraremos en otra temporada de con la misma demora de siempre.
El proyecto del paseo en el interior del parque «Miguel Lillo, sobre calles 91 y 6, donde se piensan incorporar puestos gastronómicos, ferias de emprendedores, artesanos y diversas iniciativas, constituyendo un nuevo paseo dentro, también está esperando el debate en el legislativo.
Debe ser un año donde las elecciones no obstaculicen lo que hay que hacer sin más vueltas, dejando de lado actitudes partidarias sectarias. Deberán entender que el tiempo es limitado, es bueno no malgastarlo, dejar pasarlo estérilmente es hasta un caso de insensatez.
En pocos días bajará al recinto para su análisis la nueva concesión de la Terminal de Omnibus, el lugar que ofrece la primera visión sobre la ciudad que tiene quien llega por micro.
No está bien, es vieja, no es una terminal acorde a lo que necesitamos. Se habla de una inversión que supera los diez millones de pesos, que cambiaría la cara al lugar, de aparecer los inversores.
Se deberá tratar con celeridad la aprobación del servicio de oftalmología en el hospital «José Irurzun» y aclararnos los nueve concejales que se opusieron a operaciones gratuitas a la gente sin obra social, el porque de la negación y si puede ser viable sortear diferencias para beneficiar a los sectores más desprotegidos de la población.
El 18 de marzo del año anterior, hace más de un año, en esta misma sección bajo el título “Elevarse por sobre los vuelos de cabotaje”, nos referíamos a la realidad de nuestro Concejo Deliberante, donde nos hacíamos algunas preguntas tales cómo: ¿nos merecemos el legislativo que tenemos? nos referíamos a los vicios del legislativo. Discusiones que terminan de madrugada, algunas verbas que no elevan la calidad, mucho pasado y poco futuro, temas recurrentes y poca eficacia de concreciones, por falta de voluntad, escasez de concentración en los concejales, a veces sin leer lo que se aprueba, falta de liderazgo en la presidencia, haraganería para estudiar con detenimiento o simplemente el «no” permanente, si el proyecto no es mío.
Convenio con la Provincia por $ 50.000
El Concejo tiene en sus manos un convenio de homologación con la Provincia para el asfaltado en las calles de los hospitales, «Irurzun» y «Emilio Ferreyra», y en 56 de avenida 75 a 81 por un valor de cincuenta millones de pesos.
Tarea no falta, si se quiere avanzan en el legislativo, tales los casos del proyecto de ordenanza de los guardavidas, que serán considerados empleados municipales. El tratamiento del traslado de los molinos para producir energía eólica desde el puerto, generando fondos para el erario.
Dentro de la batería de medidas a discutir no se puede obviar el Centro de Salud de Barrio Norte, que fue cedido en la década del noventa a la Sociedad de Fomento, ahora el Estado municipal se haría cargo tomando la posesión nuevamente para desarrollar la obra y levantar el nuevo edificio propio sin necesidad de seguir alquilando, algo que viene siendo una necesidad para todo ese sector.
Cuando uno observa esta amplia batería de medidas, que estaría incluyendo el proyecto de subastar el Complejo Casino, no es intención que se diga a todo que si, sin estudio previo, tampoco que se diga todo que no, sin estudio previo, deben privar varias cosas, elevarnos con la altura que la sociedad requiere, dejar de la lado las pequeñeces que no construyen. Olvidar el año político con la intención de la búsqueda de un voto más, porque no trabajar en cada tema buscando la aprobación o la superación desde el legislativo, es hacer retroceder al distrito.
El Concejo Deliberante no está bien ponderado en la consideración general, no necesitamos exageraciones o sobre actuaciones, pretendemos simplemente que se dejen de lado mezquindades y se avance en hechos necesarios que no pueden esperar.
El legislativo está en deuda con la ciudadanía. Una manera de comenzar a pagarla es demostrar que los veinte concejales, en la diferencia ideológica puedan encontrar un camino común teniendo como prioridad el ciudadano.
La inteligencia es la rapidez para ver las cosas como son y resolverlas, no para bien de un sector político sino para toda la sociedad.