Un cortocircuito complicó por varias horas la tarea municipal
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/07/CABLE-MUNI.jpg)
Para lograr la habilitación de un comercio, su propietario debe cumplimentar una serie de exigencias municipales en cuanto a seguridad, que más allá de ser en algunos casos engorrosas, no dejan de ser necesarias y por ende se justifica que sean solicitadas.
Tales requisitos, como los que también se piden en el caso de las obras privadas suelen contrastar con lo que ocurre con las propias dependencias municipales. Es decir que se exige, pero no se predica con el ejemplo.
A media mañana de ayer se produjo un hecho imprevisto, que desnudó esas falencias, cuando un cortocircuito producido en las lámparas de techo pasillo que lleva al Concejo Deliberante, derivó en una serie de pequeñas explosiones, denso humo y el inmediato corte de energía eléctrica en ese sector y posteriormente en todo el edificio municipal.
Más allá del impacto visual y la sensación de que pudo haber derivado en al menos en un comienzo de incendio, la falla se generó en el área donde está ubicado en núcleo del sistema de comunicación por Internet de todas las dependencias municipales, que quedaron inactivas. Vale decir que el organigrama de la comuna, tanto en su principal edificio como en otros desperdigados en toda la ciudad, por caso el de Ingresos Públicos ubicado a dos cuadras de allí, dejó de funcionar.
El imprevisto también obligó a postergar para el atardecer la sesión del Concejo Deliberante que estaba pactada para la mañana e impidió que decenas de ciudadanos pudieran hacer sus trámites, e incluso pagos. Una situación que se agrava por el hecho de que hoy no habrá actividad en la Municipalidad, por la celebración del Día de la patrona de Necochea. Es decir que recién el lunes los perjudicados podrán hacer lo que pretendían concretar en la víspera.
Un edificio casi obsoleto
La falla de ayer volvió a desnudar lo vetusta que en varios sentidos ha pasado a ser la edificación central en la que funciona la Municipalidad, y que fuera inaugurada en la década del 30.
Si bien se han hecho algunas mejoras, recambios de material e instalación de los nuevos sistemas tecnológicos, la sede cuenta en gran parte con cables que no son ignífugos (tolerantes al fuego) y predominan cañerías de plomo, éste material de la época en que se construyó el edificio.
Rajaduras en algunas paredes o cielorrasos, baños con equipamientos viejos también muestran a las claras las flaquezas que en materia de seguridad y estética cuenta el edificio de la calle 56, entre 59 y 61, que hace años dejó de ser totalmente funcional. Se hecho no se explica cómo sigue sin contar con ascensores.
A propósito de la inseguridad se recuerda que durante un largo tiempo estuvo clausurado un amplio espacio del hall del primer nivel, frente al despacho del Intendente, ya que el piso se estaba hundiendo y se temía que pudiese haber un desmoronamiento.
Más allá que resulte exagerado, el reciente derrumbe del edificio de Miami genera inquietud sobre construcciones de muchos años y exigen que se controle con eficiencia. Vale decir que la preocupación exhibida tras ese accidente que generó la pérdida de varias vidas y la plausible idea de observar de aquí en más con mayor ojo las falencias de edificios de la ciudad, debería empezar por casa.
El cortocircuito de ayer fue en pleno horario de labores. ¿Y si ocurría de noche cuando no hay nadie más allá que algún personal de vigilancia y se desataba un incendio? Bajo este llamado de atención es necesario que se tomen recaudos antes que tengamos que lamentar una tragedia.///