Un crimen que tiene aristas vinculadas a la marginación social y consumo de alcohol
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Prosigue hoy el juicio oral a dos acusados por la muerte del integrante de la comunidad religiosa de la Parroquia de Lourdes
El crimen del integrante de la comunidad religiosa de la Parroquia de Lourdes tiene varias aristas relacionadas con la marginación social, el consumo de alcohol y los desencuentros producto de un supuesto robo.
La relación de amistad, que mantenían la víctima de la cruel muerte, Carlos Alberto Nimo, con los dos presuntos agresores, Vicente Silva y Daniel Vázquez, se ventiló durante la primera jornada del debate oral.
Uno de los testigos señaló que Nimo también vivió debajo de la rambla municipal y estuvo en situación de calle, como también lo hacían Silva y Vázquez, en una realidad de exclusión social.
Otra declaración de un joven que vive en una de las habitaciones lindantes a la Parroquia de Lourdes, informaba acerca del consumo de alcohol por parte de los tres hombres en la Plaza General San Martín de la Villa Díaz Vélez.
El declarante aseguró que era habitual verlos juntos en ese paseo público y que tanto Silva como Vázquez frecuentaban la habitación de Nimo.
Presunto robo
Durante el desarrollo de la primera jornada del juicio oral a los dos imputados de “homicidio simple” e “incendio”, se conoció que Carlos Nimo recibió la recomendación del cura párroco Alejandro Martínez, de evitar continuar el trato amistoso con Silva y Vázquez.
En una oportunidad, habrían faltado mercaderías del salón de Cáritas de Lourdes y también una bicicleta que pertenecía a uno de los jóvenes que ocupaba una habitación cercana a la de Carlos Nimo.
Habría sido el propio Nimo, quién les recriminó a Silva y a Vázquez por la sustracción de ese rodado y esa discusión de la madrugada del 3 de abril de 2019, habría desembocado luego en la brutal agresión a golpes.
Posteriormente, se produjo el incendio en las instalaciones lindantes a la Iglesia de Lourdes y la intervención de los ocupantes de la casa parroquial para tratar de extinguir el fuego que se propagó por casi toda la habitación que ocupaba la víctima.
Un buen tipo
En una reflexión que brindó a Ecos Diarios en su momento el sacerdote Martínez, reconoció que Carlos Nimo “se había ganado el respeto y la consideración de los integrantes de la comunidad religiosa”.
El cura sostuvo que el hombre de 68 era “un buen tipo y que colaboraba en la institución religiosa y también lo hacía con la plaza San Martín, por lo que había adquirido el cariño de vecinos y comerciantes de la Villa”.
Estos conceptos logrados por Nimo a través del paso del tiempo, le permitieron salir de la marginalidad y de habitar un sector de la rambla municipal, tal como lo manifestó uno de los testigos en el controvertido caso.
Fue el propio presbítero Martínez quien le dio permiso a Carlos Nimo para habitar el inmueble cercano a la iglesia de Lourdes, donde el hombre tenía una dependencia para cocinarse e higienizarse, además de descansar a la noche.
Trágico desenlace
Luego, llegó el desenlace fatal con una discusión previa, los golpes y el incendio en la habitación de la víctima, donde los bomberos encontraron el cuerpo sin vida del hombre que tenía 64 años y tres hijos.
En la continuidad del debate, se podrían conocer otros detalles de lo ocurrido y no se descarta tampoco que declaren Vicente Silva y Daniel Vázquez, acusados de cometer el crimen.
En la primera jornada del juicio, Silva, habría salido mejor parado de acuerdo con los testimonios brindados por algunas de las personas citadas por la Fiscalía, a cargo de Horacio Sirimarco.