Un crimen sangriento que sigue impune luego de 13 años
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Recientemente se cumplieron 13 años de uno de los homicidios más sangrientos de la crónica policial del Siglo XXI en nuestra ciudad. El 25 de enero de 2011, una mujer fue encontrada asesinada a puñaladas en su propio dormitorio.
Desde entonces nunca se pudo encontrar ninguna pista que pudiera orientar la investigación y permitir descubrir al asesino o tan solo el motivo de este aberrante hecho.
La jubilada Vilma Gómez recibió 17 puñaladas y murió desangrada. Se cree que fue asesinada entre el sábado 22 y la madrugada del martes 25 de enero de 2011, sin embargo el motivo sigue siendo un misterio, al igual que la identidad del agresor.
El cadáver de la jubilada fue encontrado por una mujer que en la tarde de aquel martes 25 de enero fue a visitarla a la vivienda de la calle 55 y la encontró muerta en su habitación, acribillada a puñaladas.
La mujer que descubrió el cuerpo había sido empleada doméstica de Gómez. La víctima estaba en su dormitorio, tenía puesto un camisón y había un cuchillo al lado del cadáver.
Los encargados de la pesquisa apuntaron sus cañones a varios sospechosos como probables responsables del asesinato, pero en realidad, las hipótesis se fueron desplomando en la medida que se avanzaba en la incorporación de pruebas.
A puñaladas
La autopsia realizada al cuerpo de Vilma Gómez se concretó en Mar del Plata y arrojó como saldo que a la jubilada le aplicaron 17 puñaladas en diferentes partes. Una de esas certeras heridas fue destinada al corazón que le produjo la muerte casi en forma inmediata y producto de un shock hipovolémico.
El cadáver de la mujer mayor fue hallado por una ex colaboradora de la casa, que accedió al inmueble porque la puerta de calle estaba sin llave. En el interior de la vivienda de calle 55 al 2086, casi 48, era todo orden cuando llegaron los policías y las primeras sospechas se orientaron a que no se trató de un homicidio en ocasión de robo.
A pesar de ello, no se halló dinero en el lugar y se supo que Gómez había cobrado su jubilación días antes de morir.
El último que vio con vida a Vilma Gómez fue un técnico electrónico que acudió a la vivienda de calle 55 para llevarse un televisor para reparar, que luego había entregado el sábado 22 de enero y el profesional se encontraba en compañía de su esposa e hija.
Otro dato que manejan los investigadores se relacionada con una comunicación telefónica captada en el aparato de la casa de la víctima, cuya duración fue de 40 minutos, desconociéndose con quién habló la jubilada durante la noche del mismo sábado 22.
A medida que pasaba el tiempo y no se obtenía ningún elemento que pudiera aportar pistas, los investigadores comenzaron a pensar en un posible crimen pasional. Las sospechas se orientaron hacia una de las hijas de la víctima que vive en Buenos Aires.
Se especuló que esta mujer pudiera haber matado a su madre tras una discusión, en un momento de furia. Sin embargo, nunca se pudo probar que la mujer hubiera viajado a nuestra ciudad.///
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