Un deportista de hierro
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El reconocido triatleta rionegrino, Mario de Elías, dejó su huella en Necochea y ya piensa en Hawaii, donde competirá en el mundial ironman
De encontrar el triatlón casi por casualidad o descarte, a ser uno de los mejores del país en la actualidad. Ese resumen furioso pinta la realidad del “Negro” Mario de Elías, un deportista de elite que nació en Río Negro y pronto en su vida se mudó a Neuquén, para criarse a orillas del Río Limay, donde se pasaba los veranos junto a los guardavidas, participando de “trías muy caseros”, como él mismo lo define.
Días atrás, y merced a una gestión del triatleta local Martín Rodríguez, de Elías estuvo en Necochea para abocarse a su otra faceta del triatlón, que lo vincula directamente con el dictado de clínicas, que en este caso se realizó en el Club Huracán. Al mismo tiempo, su mente está puesta en octubre, cuando cumpla su gran anhelo de correr el Mundial de Kona, en Hawai, tras haber logrado la clasificación en diciembre del año pasado en Mar del Plata.
“No era bueno a nada…”
Profesor de Educación Física, de 34 años y amante de la distancia Ironman (la que más le gusta dentro del triatlón, contemplando casi 4 km de nado, 180 km de bicicleta y 42,2 km de pedestrismo), de Elías cuenta con un importante palmarés a nivel nacional y sudamericano en los algo más de diez años que lleva de trayectoria, pero como se marcaba al inicio, el triatlón casi que se le apareció por casualidad. Por un lado, una fractura de clavícula lo obligó a profundizar su técnica de nado para fortalecerse muscularmente, y por otro, él mismo describe que “más allá de haber sido un chico muy inquieto y haber practicado taekwondo, rugby, básquet, natación o bicicleta…no era bueno a nada (risas), pero mi deporte base es la natación, era el que más entrenaba de mi equipo y al que peor le iba en los torneos. Pero cuando empecé a probar lo del triatlón fue como que todo el esfuerzo que ponía se manifestaba en eso, aun cuando por ahí la bici y el trote los entrenaba muy poco. Sumado a que vi algunas imágenes en la tele y leí revistas, me enamoré de ese desafío y esa sensación tan personal; son tres disciplinas distintas dentro de un mismo deporte, con las oportunidades de ir remontando durante el trayecto o confirmando fortalezas o debilidades. Eso fue a los 14 o 15 años, hoy tengo 34 y sigue siendo lo mismo”.
Un lugar en el mundo
Agradecido de poder estar en Necochea, una ciudad que casi que no conocía porque vino de muy chico, de Elías aprovechó también la estadía para pasear por la costa local e incluso correr por el Parque Miguel Lillo y reconocer en diálogo ameno con Ecos Diarios que le gustan los eventos sencillos, los “trías’ caseros”, en la jerga argentina. “He tenido la suerte de conocer lugares maravillosos del mundo a los que jamás hubiese pensado viajar, como Hawai, Nueva Zelanda, Austria o Alemania…pero por ejemplo acá en Necochea no corrí nunca, sí lo hice en Miramar, y me encontré con lo lindo de correr con gente conocida de hace muchos años. O venir acá y ver a Jesús Gaitero, a quien conocí en 2008 en Florida donde comíamos fideos con atún de una olla, y hoy nos reímos y sabemos que lo haríamos de nuevo. Por eso me cuesta elegir un lugar preferido, pero sí me encanta vivir el deporte de esa manera, abierto a todo lo que tiene para ofrecer”.
Inmerso nuevamente en la modalidad Ironman en la charla, Mario narró por qué es la que más le gusta: “Siempre fue un diesel o con suerte un turbo diesel en algún momento (risas), y hoy donde siento que más puedo expresar mis capacidades o fortaleza es en el Ironman completo; me enfoco la menor cantidad de tiempo durante el año porque cuanto más entreno para larga distancia, más diesel me vuelvo, y hoy en día en un deporte joven que está avanzando tanto, hace falta ir rápido, porque siempre va a ganar el que más rápido vaya”.
La planificación anual
Al ser consultado sobre la experiencia de su trayectoria, manifestó que “cuando tenía 25 años ni me preguntaba el tema de la planificación anual, era bastante más inconsciente que ahora. Y ahora no es que esté plenamente iluminado, pero sí sé cuándo va a ser el objetivo principal del año, y en base a eso saco la cuenta de cuántas semanas necesito de preparación específica para ese objetivo. Lo que más trabajo la mayor cantidad del año es la velocidad y la potencia”.
Así fue cómo contó una mala experiencia: “En el 2017 corrí tres ironman; me había empecinado que quería clasificar a Hawai, el sistema de clasificación en ese momento era por sumatoria de puntos y ranking, entonces había que correr bastante y sumar, o correr poco y ganar, y no terminé haciendo ninguna de las dos cosas: corrí mucho y sumé poco. En fines de marzo corrí en Sudáfrica, fines de mayo en Brasil y de caprichoso elegí correr en diciembre, y ahí imploté, fue donde quedó claro que tomé todas malas decisiones, así que tuve que sentarme a recalcular a consciencia. No casualmente el año pasado corrí un solo ironman en diciembre, donde jugué un pleno y me salió”, reflexionó. Fue tercero en el “South American Championship” en Mar del Plata, entre mil corredores. Los primeros 75 clasificaban al Mundial de Kona, Hawai, en octubre de este año. Quizá es por ello que en las clínicas le gusta más que nada hablar de sus errores. “No tengo ninguna verdad absoluta, pero me gusta compartir cosas que me salieron mal para evitarle muchos errores a la gente, ya que es un deporte que demanda mucho tiempo y encima no es barato”.
De cara a sus objetivos, agregó que “Estoy muy contento de al fin haber clasificado al Mundial en Hawai, estoy preparando ese objetivo. No me quiero poner ansioso porque recién es en octubre y no quiero que todo ese ruido se meta en el trabajo diario, pero poniendo todos los huevos en esa canasta, y después haré el Ironman de Mar del Plata, aunque tranquilo, sé que lo ideal será no preparar esa carrera (la de Kona) en Argentina por el clima, pero muy ilusionado y con muchas ganas”.
Entrenamiento
¿El entrenamiento es bueno en soledad o en grupo? Ante la consulta, de Elías dijo que lo mejor es entremezclar ambas modalidades. “Hay un poco de las dos cosas, no hay nada absoluto, no se entrena ni todo solo, ni todo en conjunto, porque mucho de las dos cosas puede no ser bueno y al final del día, el ‘tría’ es un deporte individual”, enfatizó claramente, a lo que añadió que “si te acostumbrás a entrenar en grupo después te puede resultar estresante pedalear 180 kilómetros solo, como que el diablito y angelito que tenemos adentro te vuelven loco. Yo diría 50% y 50%, y después depende de la personalidad de cada uno. A los más sociales les recomiendo ir más solos, y a los más introvertidos recomiendo hacerlo más en grupo, que te da ese por ciento más que por ahí solo no tenés; y a su vez el ir solo cuando ya estás embolado, que te molesta el viento y te querés ir a tu casa, te hace apretar los dientes y atravesar toda esa experiencia enriquecedora. Sería raro que no te pase en una carrera, y está bueno si ya lo viviste en un entrenamiento. Para mí cada carrera es la performance conmigo mismo y uso la circunstancia competitiva para sacar lo mejor de mí: sacarle más distancia al que está atrás o alcanzar al que está adelante, pero nunca es desde la confrontación o contra tal…es siempre conmigo, un egoísmo sano”.
Asimismo, opinó que el triatlón es un deporte “benévolo en el cuerpo”, por lo cual se puede practicar en un amplio abanico de edades, pero es mejor si se empieza desde chicos. “Hoy en día los países de punta en rendimiento lo hacen desde los 6 o 7 años como deporte formativo, de ahí para arriba mientras tengamos ganas y podamos hacerlo somos todos bienvenidos”.
De Elías ama lo que hace, aunque reconoce que a veces no disfruta tanto, ya que cuando es consultado acerca de qué significa llegar a la meta, aduce que “es una gran oportunidad de verme a mí mismo en el espejo, porque cruzás y lo que marca el reloj es la realidad, más allá de cualquier excusa. Después hay que sentarse con eso y trabajar para mejorarlo o repetirlo. Muchas veces mi novia me reta porque no terminé una carrera y ya estoy analizando la performance para ver qué mejorar para la próxima, y me cuesta disfrutar el momento”.