Un Día del Padre distinto
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Más allá de las postergaciones de festejos familiares a las que ha obligado la pandemia a la mayoría de la ciudadanía, el Día del Padre, que se celebra hoy, aparece como la primera fecha dentro del marco de la cuarentena que involucra a un gran porcentaje de la comunidad en cuanto a sentimientos y emociones.
En este corset a las libertad al que estamos sometidos por efectos del aislamiento, aparecía en el horizonte la posibilidad de que el Ejecutivo habilitara para el día de hoy los encuentros familiares de hasta diez personas. Cuestión que fue analizada por el Intendente y su cuerpo de colaboradores.
La posibilidad de permitir las reuniones sociales había cobrado fuerza tras el anuncio de las propias autoridades de que se podría acceder a la esperada fase 5 entre 20 y 24 del corriente, fecha que ahora fue corrida para inicios de julio. Siempre que no vuelva a desbarajustarse la actual meseta sin nuevos casos positivos y que la Provincia de su consentimiento.
Sin embargo de una reunión del Comité de Crisis Emergencia Municipal Covid-19 celebrada en la mañana del pasado viernes, surgió la negativa a la posibilidad de festejos familiares por el Día del Padre.
El jefe comunal fundamentó la decisión en el hecho de que en la fase actual no se permite este tipo de encuentros y le bajó el pulgar a una habilitación que había ilusionado a muchos.
La decisión, que fue consensuada por miembros del Ejecutivo, concejales de distintos bloques y representantes de las fuerzas vivas que componen dicho comité, resultó sensata. Y prevalecieron las dudas que plantean en las autoridades el mal comportamiento que han exhibido algunos ciudadanos al no acatar lo que se debe hacer, sobre todo en las actividades recreativas.
También seguramente aleteó en la mente de varios el recuerdo del reciente brote de casos positivos que se produjo como consecuencia de un “baby shower” y que cambió el hasta entonces tranquilo escenario, obligando a retroceder a la fase 1.
Es fácil de deducir que el Ejecutivo no quiere terminar siendo el culpable si se desata una situación similar a la anterior. Pero también debe tenerse en cuenta que este peligro seguirá estando latente cuando tarde o temprano se decida abrir las puertas a los encuentros sociales.
Mientras tanto, en este anormal marco de la pandemia donde toda actividad o accionar están regidos por protocolos, aparecen ciertas curiosidades. Por caso que se haya extendido el viernes y ayer el horario de atención de los comercios para que la gente tuviera más tiempo para adquirir regalos por el Día del Padre, lo que fue una medida correcta; y la paradoja que dichos obsequios deberán ser entregados con un mínimo o casi imperceptible contacto con el ser querido. Pretender disponer este tipo de limitaciones por orden superior, sobre los afectos y cuestiones familiares cae en lo absurdo.
No es nada descabellado pensar que serán varios los encuentros para saludar a papa, que se lleven a cabo hoy, y por supuesto imposible de evitar o controlar.
La sospecha se basa en lo que se observa desde hace tiempo y que se manifiesta en las redes sociales, con fotos de reuniones de familiares y amigos. Un muestrario inocente si se quiere, pero de plena desobediencia a los alcances que debe tener el aislamiento decretado por el Gobierno nacional y de acuerdo a la fase en la que se encuentra cada ciudad, que en el caso de nuestro distrito es la 4.
Ante lo que parece inevitable solo queda apelar a la conciencia y responsabilidad de cada uno. Eso sí, de las falta de conducta puede surgir un nuevo brote de Covid-19, con impredecibles consecuencias en el aspecto sanitario y, colateralmente, para la economía de la ciudad.///