Un discurso firme y desafiante, pero con pocas definiciones
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Arturo Rojas, al inaugurar el período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, se centró en la herencia recibida, pero casi no habló de sus proyectos para hacer la “Nueva Necochea”
Después de tres meses de haber asumido, el intendente Arturo Rojas inauguró la apertura de sesiones del Concejo Deliberante el pasado lunes y, por ser el primer discurso, se esperaban más definiciones de cara al futuro y pensando en esa “Nueva Necochea”, que tanto ha prometido.
No obstante, hay que decir que tampoco lo ayudó el clima agresivo que se vivió en el recinto, protagonizado por un grupo de vecinos que protestaron por el aumento de tasas y por integrantes de organizaciones sociales que fueron a pedir por la emergencia alimentaria, pero terminaron también reclamando por las tasas. Se escucharon toda clase de insultos hacia los concejales y hacia el mismo Intendente, abucheos, cánticos y gritos que hicieron imposible seguir la sesión con normalidad.
Firmeza y seguridad
Más allá del descontrol que fue la sesión, el Intendente se mostró firme y brindó un discurso enérgico y vehemente, con actitud desafiante a quienes protestaban con una agresividad desmedida. En varias oportunidades, miró hacia la barra donde estaban los manifestantes y les habló a la cara y no le tembló la voz para criticar a todos aquellos que representan a “la política de la intolerancia y la falta de respeto”, como el mismo los calificó.
En ese sentido, hay que decir que Rojas le hizo frente a la situación, con una gran seguridad y, si bien tenía una ayuda memoria escrita, habló sin leer y se lo vio convencido de lo que decía.
Sin embargo, el discurso dejó pocas definiciones con respecto a qué se va a hacer de ahora en adelante en las distintas áreas. Tampoco habló en profundidad del aumento de tasas, tema principal de la protesta, y sólo dijo al pasar que “este enorme esfuerzo que le hemos pedido al vecino, se lo tenemos que devolver en obras y servicios”.
El mensaje terminó siendo muy similar al que brindó en diciembre cuando asumió, en el que detalló la herencia dejada por Facundo López. Hizo referencia a la deuda con los empleados municipales que había quedado pendiente, los pastos altos, los 14 pozos de agua que estaban fuera de funcionamiento y hasta la transferencia de $ 305.000 que se habría cobrado el exintendente por gastos reservados antes de retirarse. Todos datos que ya los había enumerado en el discurso anterior.
Pocas definiciones
Hubo sólo dos o tres intervenciones en las que adelantó algún proyecto, aunque no fue más que una mención, con escasos detalles. Tal es el caso del Casino, tema sobre el que el Intendente deslizó la posibilidad de crear un fideicomiso con el aporte de empresarios locales para recuperar el edificio. Con el dinero que se obtenga, dijo que se podrían hacer obras de iluminación, cloacas, pluviales, bacheo y playones deportivos en los barrios.
En otro tramo del discurso, prometió continuar con las obras de entoscado a través del Ente Vial en las 4.000 cuadras de calles tierra y, en este sentido, anunció la habilitación “de una o dos tosqueras municipales” para seguir trabajando en conjunto con el privado.
También se comprometió a regularizar la deuda de los trabajadores municipales – de horas extras y arancelamiento- cuando llegue la segunda parte del Adelanto del Tesoro Nacional (ATN).
Otro tema que prometió es rendir cuentas al vecino y aseguró que a través de la página web de la Municipalidad se va a poder ver la lista completa de funcionarios, con sus declaraciones juradas y sus sueldos, a fin de transparentar la gestión.
Después de estos tres o cuatro anuncios, no hubo otras definiciones sobre esa nueva Necochea que tanto se pregona. Hasta acá, fue más de lo mismo.
De todas maneras, hay que decir que mencionó que, por medio de la página web, mediante un código QR, se podía acceder a un informe completo sobre lo que se trabajó en cada área durante los últimos tres meses y algunos lineamientos a futuro. Pero nada de eso estuvo presente en el discurso, sino que solo se escuchó una reiteración de lo que ya se había dicho en diciembre.
En el final de su mensaje, insistió: “Sabemos lo que hay que hacer y lo vamos a hacer”. Una pena que no haya aprovechado la oportunidad en el Concejo Deliberante para contárselo a la ciudadanía. ///
Una barra insolente y agresiva
Lamentablemente la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante se realizó en un clima de violencia verbal pocas veces visto. Un grupo de vecinos autoconvocados se presentó en el recinto para manifestarse en contra del aumento de tasas, reclamo al que se sumaron integrantes de organizaciones sociales que habían ido a pedir también por la emergencia alimentaria.
Por supuesto que es legítimo que los ciudadanos se manifiesten cuando no están de acuerdo con una medida que toman sus gobernantes, pero el problema no es la movilización en sí sino las formas agresivas que se utilizaron.
Tanto el presidente del Concejo Deliberante, Hernán Trigo Gutiérrez como el intendente Arturo Rojas, debieron dar sus discursos en medio de un griterío que hacía imposible a los presentes seguir la sesión.
Ya previendo lo que podía pasar, desde el Concejo se decidió que los manifestantes no pudieran a ingresar a la parte de abajo de la sala y sólo se les permitió estar arriba, en la barra. Desde ahí, gritaron insultos para los concejales y para el Intendente y repitieron varias veces: “Ladrones” y “No las vamos a pagar”, en alusión al aumento de tasas municipales que está llegando por estos días. En el único momento en el que cesaron los gritos fue cuando se cantó el Himno Nacional Argentino.
El primero en tomar la palabra fue el presidente del Concejo, Hernán Trigo Gutiérrez, a quien no se le escuchó prácticamente nada. Leyó en un tono bajo y a toda velocidad, como queriéndose sacar el tema de encima. En el final, le puso más énfasis al mensaje, pero lamentablemente sus palabras se perdieron entre los gritos de la gente.
El Intendente, en cambio, con más experiencia en el ámbito del Concejo –por los años en los que fue concejal- habló fuerte y pausado porque, de otra manera, tampoco se lo hubiera escuchado.
Los vecinos y las organizaciones sociales tienen derecho a reclamar, pero por los canales correspondientes y sobre todo respetuosamente. Esta situación se diferencia con lo que ocurrió en la apertura de sesiones del Gobierno nacional, que fue un ejemplo y no hubo silbidos ni abucheos como ha habido otras veces. Esto se debe principalmente a la actitud de la oposición, que escuchó con respeto y como debe ser al presidente de la Nación, más allá de las diferencias políticas.///