Un discurso para leer entrelíneas
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Por María D. González – Redacción
El lunes pasado Facundo López abrió el período de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante. Con un discurso que apeló a los valores y a los sueños más que a propuestas concretas, el Intendente se dirigió a los concejales y los invitó a sumarse a la tarea de transformar la ciudad.
La alocución dejó a la vista con claridad el perfil de conducción de López y la manera de ejercer la gestión y su liderazgo, estilo que fue construyendo en el trascurso de este año y hoy ya es una impronta personal que lo define en su costado político.
No es un confrontador aunque no pierde oportunidad, sin levantar la voz, de marcar la diferencia entre la política anterior a su llegada y la propia.
«En 2015 la mayoría de los vecinos decidieron acompañarme porque creyeron en mis propuestas, mi energía y la pasión por hacer de Necochea la ciudad que todos soñamos. Pero también votaron para terminar con una forma de hacer política y tantos años de postergaciones para nuestra ciudad”. En este párrafo se refiere a una generación política que, a su criterio, poco aportó al desarrollo de la ciudad y sin dar nombres dijo que hay «quienes se enriquecieron a costa de envenenar a nuestra juventud con el alcohol y la drogas. Quienes creían que el Municipio era un socio de sus negocios personales. A emprendimientos que no generaron un solo puesto de trabajo local, quienes no dudaron en modificar el paisaje y el medioambiente para hacer más dinero, los que entienden la política como un medio de vida y no como una herramienta al servicio de los vecinos, son los que frenaron el desarrollo” y agregó que «nos han causado mucho daño al sacarnos de la carrera del progreso y dejarnos al costado del camino del desarrollo”.
Fiel a su estilo, luego de denostar a una clase política que supuestamente se enriqueció a costa del Estado sin haberse puesto al servicio de lo que el ciudadanos realmente reclamaba, a los otros (poniéndole en un lugar diferente al del político) les habló de amor, de felicidad y de paciencia «agradezco a los miles de ciudadanos que con amor y paciencia nos acompañaron estos meses y supieron esperar para ver los frutos y confían en que puedo hacer de Necochea un distrito ordenado, sano, sustentable y con oportunidades para todos”.
EL Intendente fue recurrente en el ánimo idea de sumar a todos, más allá de su ideario y actuación política, casi como perdonando a los que actuaron en el pasado, y habló de humanismo.
«Antes de ser peronistas, radicales, socialistas o vecinalistas, somos humanistas. Reconocemos en el ser humano al centro de nuestra actividad cívica. Sabemos que allí, en el trato con nuestro prójimo, o nos salvamos definitivamente o nos condenamos definitivamente.
Cada uno tendrá, a su vez sus propias creencias religiosas y dogmas éticos, pero en mayor o menor medida, todos tenemos valores similares. Actuamos para proteger y fomentar el imperio de los Derechos Humanos y Civiles: el derecho a la vida, a la alimentación, el derecho a estudiar, a una salud adecuada, a vivir en un ambiente sano y sostenible, el derecho a elegir, a pensar y expresarlo. Pero como humanistas también sabemos que dentro de esas tres dimensiones del hombre, el cuerpo, la mente y el espíritu, la más importante, la que condiciona a las otras y la que nos aleja de nuestra animalidad intrínseca es nuestro mundo espiritual. Que también necesita ser alimentado y protegido”.
En este párrafo fue el debut de un Intendente con un costado espiritual que hasta ahora no se había visto y más aun cuando dijo: «Es por ello que agradezco a mis adversarios políticos tanto como a los que me acompañan. Porque quienes me han atacado en el pasado, quienes han intentado lastimarme personalmente son un maestro poderoso que me muestra el límite de mi capacidad de amar y perdonar. Estoy seguro, estimados concejales, que nos acompañarán en las iniciativas que impulsan el desarrollo de nuestra ciudad común. Y también espero sus críticas, sus propuestas y sus pareceres. Porque es allí dónde como clase dirigente que somos, cumplimos nuestra promesa: No la simple promesa electoral. Sino aquella promesa que no se imprime en folletos y afiches, la idea de que así como tratemos a otros, así seremos tratados”.
Un López conciliador, que apuesta al amor y al perdón y que cree en la ley de la atracción que dice «tú obtienes las cosas que piensas; tus pensamientos determinan tu experiencia”.
La apertura de sesiones siempre había sido la ocasión para que el jefe comunal se dirigiese a los concejales y presentara los lineamientos de su plan de Gobierno y la legislación que necesitaría para acompañar el mismo. Era el momento de anunciar las decisiones políticas que se tomarían y de no sólo pedir el apoyo del cuerpo deliberativo sino de persuadirlo de la necesidad y de lo beneficioso que sería ir por el camino delineado por el Departamento Ejecutivo.
Poco de esto sucedió el lunes en el recinto de deliberaciones, en cambio los presentes tuvieron la oportunidad de escuchar a un López optimista respecto al camino que había emprendido junto a su equipo que apenas deslizó anhelos más que ideas de lo que será, en términos de gestión, el año 2017, aunque si entregó por escrito a los concejales un resumen de lo actuado hasta el momento.
También reconoció y elogió el trabajo del cuerpo deliberativo pero no adelantó ningún proyecto de ordenanza que necesitase especial tratamiento para convertir en ordenanza.
Sin duda un discurso diferente, un estilo al que no estábamos acostumbrados que marca la impronta de un Facundo López que busca instalarse como el hacedor imparable, el conciliador, el que reconoce errores, el que no se detiene en la chicana partidaria, el que está dispuesto a perdonar y a sumar a todo aquel que tenga los mismos sueños que él. Tal vez en esto último haya estado su mayor definición política.///