Un distrito con un potencial de película
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El reciente estreno del filme “Los Arenas” pone en perspectiva las oportunidades que ofrece el distrito como escenario de producciones cinematográficas y televisivas debido a la variedad de paisajes: mar, río, bosque e incluso ruinas
El reciente estreno de la película “Los Arenas”, que se pudo ver este viernes en el Centro Cultural, vuelve a reflejar la enorme potencialidad que tiene el distrito como escenario para filmar cualquier tipo de ficción.
En el caso de la película dirigida por Noah Paganotto, algunos edificios abandonados de Necochea y Quequén se convirtieron en un escenario post apocalíptico ideal para narrar una historia sobre la fragilidad humana, el destino y la búsqueda de trascendencia.
El pequeño elenco integrado por Guido Arce, Fernando Repetto, Luciano Otabiano, Macarena Varela, León Carabajal, David Ganduglia y Faustino Ferrari, crea un drama claustrofóbico en un escenario abierto, pero encerrado en las arenas del título.
La mayor parte de la acción se desarrolla en la estructura abandonada de lo que iba a ser el edificio de la Estación Hidrobiológica de Quequén, junto a la plaza 3 de Agosto, sobre la calle 502.
Otras escenas se filmaron en el edificio del molino harinero de la avenida 59, en la zona del Puerto. También hay escenas filmadas en la ya inexistente escollera de los pescadores.
Pero en esa historia que transcurre en el futuro o tal vez en un sueño, teniendo en cuenta de que no ve a los protagonistas comer en ningún momento, tiene como principal protagonista a los médanos y el mar.
Con esos escasos elementos: un pequeño elenco, algunas construcciones abandonadas y médanos imponentes, Paganotto pudo crear una ficción que sorprende por la originalidad.
La película vuelve a poner en perspectiva el enorme potencial que tiene el distrito para convertirse en escenario de las más diversas historias.
Ya en la época de las películas de los teléfonos blancos, en los años 40, el distrito fue escenario de alguna película. En los 70 varios filmes fueron realizados aquí explotando esas características.
Aunque fue un aficionado local el que mejor supo entender que por sus paisajes podía convertirse en el escenario de cualquier historia, al mejor estilo Hollywood.
Y es que una de las razones por las que los pioneros del cine eligieron Los Ángeles para instalar sus estudios y crearon Hollywood fue la gran variedad de paisajes naturales y arquitectónicos que podrían ser utilizados como escenarios para las películas.
Turismo cinematográfico
Existe un turismo vinculado a la producción cinematográfica. Este tipo de turismo se conoce como «turismo cinematográfico» o «cineturismo». Se trata de un subsector de la industria del turismo cultural que se centra en el concepto de creación y producción cinematográfica. Los turistas que buscan visitar los lugares que aparecen en las películas o en los que se filman son los principales consumidores de este tipo de turismo.
El turismo cinematográfico ha sido definido como el negocio de atraer visitantes a través de la representación del lugar o de los argumentos de un lugar en el cine, el vídeo y la televisión. La gente ha visto un sitio en una película y ha pensado: quiero ir allí.
Si bien ese tipo de turismo resulta lejano, ya que no existen producciones taquilleras que atraigan fans a la ciudad, sí existe cierta fascinación de los realizadores como Noah Paganotto por los paisajes locales.
La serie “Tierra incógnita”, que se estrenó en septiembre del año pasado en la plataforma de streaming de Disney, toma imágenes de Necochea y Quequén como paisajes de las dos ciudades ficticias en la que transcurre esta historia de fantasmas.
El puerto, el Puente Colgante y los molinos eólicos son convertidos en parte de un escenario creado como un rompecabezas a partir de lugares de distintas localidades como Cañuelas, Zárate y Quilmes.
Pero así como esta producción de Disney convirtió al distrito en parte de una de esas historias donde el lugar no importa demasiado, otras producciones buscan aquí escenarios que ya no existen.
Es el caso de “Los días de un poeta”, película que en episodios filmados en distintos países, cuenta la historia del escritor portugués Fernando Pessoa. Precisamente en el capítulo dirigido por el necochense Walter Smith el rodaje se realizó en la vieja estación de trenes de La Dulce y en una vivienda de esa localidad.
Sueños californianos
Si bien muchos directores han elegido Necochea y Quequén para filmar sus películas, quien tal vez haya tenido un sueño californiano más vivo fue un humilde aficionado que quiso convertir los distintos paisajes de la ciudad en las selvas de África o una isla de Borneo.
Ese soñador se llamó Julio Allen, un empleado municipal que en los años 70 filmó con una cámara Super8 y un muy particular estilo de producción, varios cortos que tenían como protagonistas a los personajes de historietas que amaba: Tarzán, el Fantasma y el Hombre Lobo.
Para Allen el Parque Miguel Lillo fue la selva africana perfecta, la playa una isla del Pacífico y el Quequén un río infestado de serpientes y cocodrilos.
Los bizarros cortos de Allen se convirtieron en objetos de culto entre los más jóvenes en los 2000 y algunos de ellos incluso se proyectaron en el ciclo Buenos Aires Rojo Sangre.
Años antes, Emilio Veyra, un director poco valorado por la crítica, pero que había incursionado en el cine de género con varias películas de terror en los años 60, filmó en Necochea escenas de dos películas que han quedado en la memoria de los necochenses: “Gitano”, con Sandro, y “Los mochileros”, con a Ricardo Bauleo, Víctor Bó, Susana Giménez y Soledad Silveyra.
Precisamente la icónica imagen de Sandro montando un caballo blanco en la playa se filmó en Necochea.
Un faro junto al mar
Dieciséis años antes, se estrenó otra película filmada en nuestras costas, en este caso en Quequén: “La dama y el mar”.
Quequenenses y necochenses que fueron a ver la película tal vez se hayan sorprendido, porque las imágenes tomadas en Bahía de los Vientos y el faro fueron editadas de una manera que parecen parte de un sueño.
Una mujer corre desnuda por la playa, tal vez en Punta Carballido. Luego, se viste detrás de las formaciones rocosas que existen en el lugar y comienza a subir el acantilado. Por la magia del cine, se encuentra a unos metros del Faro de Quequén.
Las imágenes, en blanco y negro, corresponden a la película que filmó Mario Soffici en Quequén y se estrenó el 27 de enero de 1954 en todo el país.
La mujer que aparece en las escenas iniciales de la película de Soffici es nada menos que la bellísima Zully Moreno, que en ese momento tenía 34 años y era la versión argentina de las rubias platinadas que dominaban la pantalla en Hollywood.
En el filme, la actriz ingresa por la tranquera de maderas blancas que aún hoy se puede ver en el predio de la calle 541 y luego directamente comienza a subir la escalera del faro.
Pero el emblemático centinela pintado de blanco y negro no sólo aparece en el inicio de la película, también se lo puede ver en el final, cuando luego de otra escena en la playa con Zully, el actor español Alberto Closas camina hacia la tranquera de maderas blancas de ingreso al faro.
Cuando se estrenó aquella película, el Faro de Quequén sólo tenía 32 años.///