Un documento para recordar a la mujer detrás del femicidio
Se presentó “El sueño de Magalí” en el Teatro Municipal, a sala llena
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El Teatro Municipal de Necochea se llenó este viernes para la presentación de “El sueño de Magalí”, el documental dirigido por Fabián Pérez Battaglini y producido por Marina Turletto que reconstruye la vida de Magalí Vera, la joven asesinada a golpes por su pareja, Javier Cerfoglio, en 2024.
La función contó con la presencia del intendente Arturo Rojas, funcionarios de su gobierno y concejales, además de familiares, amigos y vecinos que acompañaron a la familia de Magalí en la proyección de una película que busca rescatar su historia más allá de la violencia que terminó con su vida.
El caso había conmocionado a Necochea por la brutalidad del crimen y por el intento de Cerfoglio de ocultarlo. Después de golpear salvajemente a Magalí en la vía pública, arrojó el automóvil al río con ella en su interior, en un intento por encubrir el femicidio.
Ese final, inevitablemente, está presente en el documental. Pero “El sueño de Magalí” intenta que no sea lo único que quede de ella.
La película comienza con una imagen aérea del Frente Costero de Necochea. Por unos instantes, la ciudad aparece desde arriba, tranquila, reconocible. Pero la imagen se corta abruptamente y el sonido lleva al espectador a otro lugar: se escucha la llamada al 911 de la persona que denunció haber visto cómo un hombre golpeaba brutalmente a una mujer en la calle.
Después de otro corte aparece la jueza Luciana Irigoyen Testa dictando sentencia.
El crimen y sus consecuencias quedan así instalados desde el comienzo. No hay posibilidad de desconocer el final. Tampoco de mirar la historia como si se tratara de una película cuyo desenlace todavía estuviera por conocerse.
Y es precisamente desde ese lugar que el documental intenta reconstruir a Magalí.
Más allá del caso
La intención de sus realizadores y de la familia es recuperar a la joven que existía antes de convertirse en una víctima de femicidio. Mostrar a la Magalí hija, madre, mujer, amiga y vecina. Hablar de sus proyectos, de sus vínculos, de sus sueños y de las cosas cotidianas que formaban parte de su vida.
A través de los testimonios de familiares, amigos y personas que compartieron distintos momentos con ella, la película busca reconstruir esa identidad que quedó opacada por la dimensión del crimen y por el posterior proceso judicial.
Sus padres, Felipe Vera y Stella Maris Gómez, habían explicado antes del estreno que uno de los principales objetivos del documental era precisamente mostrar “el lado humano” de su hija. Recordaron a una joven sensible, empática y noble, especialmente vinculada con los chicos y los adultos mayores. También evocaron su paso por la Oficina Municipal de Información al Consumidor, donde había construido vínculos con muchas personas y era recordada por atender siempre con una sonrisa.
La película intenta recuperar esas pequeñas historias. Aquello que permite conocer a una persona no por la forma en que murió, sino por la manera en que vivió.
Por eso el título adquiere una dimensión especial. “El sueño de Magalí” no refiere solamente a una aspiración concreta, sino a todo aquello que una joven de su edad todavía tenía por delante: proyectos, relaciones, experiencias y posibilidades que quedaron interrumpidas de manera brutal.
El lema elegido para la producción resume esa idea: “Ella tenía sueños, él los truncó”.
La memoria como forma de reparación
El documental también tiene una intención que excede el homenaje. La familia decidió convertir parte del dolor provocado por el femicidio en un mensaje destinado a otras personas.
Durante estos dos años, Felipe y Stella Maris acompañaron distintas iniciativas de concientización y hablaron públicamente sobre la violencia de género. El objetivo, según explicaron, es que lo ocurrido con Magalí pueda servir para advertir sobre situaciones que muchas veces pasan inadvertidas incluso para los familiares más cercanos.
En el documental esa mirada convive con el recuerdo. No se trata solamente de contar cómo murió Magalí, sino de preguntarse quién era y qué vida habría tenido si aquella violencia no hubiese aparecido en su camino.
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