Un emblema de la historia de Santamarina, que brilló a lo grande
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El centro de jubilados “Justo Jócano” ha sido durante casi tres décadas una de las instituciones más proactivas y reconocidas del distrito
Por Ian Larsen – Redacción
Para cualquiera que conozca un poco de la localidad de Ramón Santamarina, hay algunas instituciones y edificios que están tan arraigados en la gente del pueblo y en la historia del distrito de Necochea que es imposible no reconocerlos. Entre ellos están, por supuesto, el Club Independencia, la Escuela Agropecuaria, la Escuela 18, la salita de primeros auxilios y varios de los almacenes históricos.
Pero si hay un espacio que ha representado al pueblo durante sus primeros 20 años de existencia es el centro de jubilados “Justo Jócano”, cuyos miembros han participado en muchos eventos y han sido organizadores de fiestas multitudinarias. Sin embargo, habiendo pasado aquellos años de gloria, hoy su luz se está apagando y no está definida su continuidad.
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Sus inicios
Por iniciativa de Rodolfo Pirro, el médico que estuvo durante décadas al frente de la sala de primeros auxilios y una de las personas más conocidas del pueblo, un grupo de jubilados se reunió en el Club Independencia para formar el primer Centro de Jubilados del pueblo.
Pirro se comunicó con Pami y así fue que el 27 de octubre de 1993 quedó conformada la primera comisión directiva, que contaba como presidente a Raúl Gallo, que estaba acompañado por Mario García, Araceli Reyes, Ethel Berterreche, Julio Cacciabue, Francisco Ferrero, Luis Argenti, Pascual López, Osvaldo Cejas, Dora Pascarella, Silvia Portal, Adelfa Islas, Raquel Arce, Zunilda Quiroga, Ruben Gómez, Carlos Cerutti y Fernando Álvarez. La mayoría de ellos pasaron por distintos cargos a lo largo de la historia del Centro de Jubilados y hoy están fallecidos.
Julio Cacciabue, que se desempeñaba como tesorero de la flamante entidad, puso a disposición una parte de su casa, en el cual había funcionado durante muchos años “El ABC” que era un comercio que él mismo había atendido, con enorme variedad de productos.
Allí los miembros de la comisión empezaron a hacer una limpieza, porque el almacén había sido cerrado con todo en su interior y nunca más se había tocado nada. “Había reliquias ahí”, recuerdan desde el Centro.
El primer presidente, Raúl Gallo, era marplatense y se había casado con una mujer de Santamarina, poniendo allí una farmacia. Su llegada al pueblo involucró también muchas ideas que para la gente del lugar eran totalmente innovadoras y atractivas. Por eso, sus directivas hicieron que la institución pronto tome relevancia.
La comisión tomó la iniciativa de reunirse todos los miércoles, algo que se mantuvo por décadas.
El día de la inauguración oficial, el 9 de julio de 1994, estuvo presente el Obispo de la Diócesis de Mar del Plata, quien bendijo la institución.
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El nombre
Estando ya constituidos como un equipo de trabajo, comenzó la etapa de búsqueda de un nombre, surgiendo el de Don Justo Jócano, que había fallecido hacía varios años y había sido delegado del pueblo, había sido miembro activo de la asociación vecinal de fomento, trabajó para la realización de la Fiesta Provincial del Girasol y había trabajado mucho por el crecimiento de Ramón Santamarina.
En la parte de atrás del Centro de Jubilados había un patio que es en el que paraban las carretas para cargar la mercadería que compraban en la época de “El ABC”. Allí se organizó la primera bailanta para celebrar el Carnaval, con disfraces, orquesta y todo. “No cobramos la entrada para que la gente vaya y, si quería y podía, consuma en la cantina. Ese día metimos 600 personas”, recordó Araceli Reyes, que fue la primera secretaria, fue presidenta un año y estuvo participando hasta hace tres o cuatro años, siendo además la nuera de Don Justo Jócano.
Tiempo después, alquilaron el campo de doma e hicieron otra fiesta donde pensaban hacer pasteles, empanadas y algún asado, pero terminaron haciendo una vaquillona entera que consiguieron donada; organizaron partidos de fútbol; juegos para los chicos y varias actividades más. Ese día llegaron al menos dos colectivos de Mar del Plata llenos de gente que alguna vez había vivido en Santamarina o que quería conocer.
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De viaje
Aquella primera década implicó viajes a eventos de Centros de Jubilados de la zona como Tandil, Olavarría, Necochea y Mar del Plata.
También participaron de uno de los desfiles del Festival Infantil, donde recibieron un reconocimiento por la presentación de la carroza.
También entregaban bolsones de alimentos a los jubilados que menos tenían, por ser parte del programa Pro Bienestar de Pami, quien también les donó dos máquinas de coser con las que hicieron un taller de costura mediante el cual hicieron sábanas y otras prendas para vender en el pueblo y la zonza. “Silvia Portal y yo viajábamos a Buenos Aires en colectivo, sin conocer nada allá, y comprábamos la tela para hacer todo lo que vendíamos a la gente de Santamarina, Energía y Necochea”, contó Araceli Reyes.
Por mucho tiempo también hicieron donaciones a la sala de primeros auxilios y a la Policía para el combustible.
Los torneos
La época de los torneos fue otra que generó mucho movimiento de los miembros del Centro de Jubilados. Viajaban a participar de varios y trajeron varios premios en distintas disciplinas, hasta que un día comenzaron a organizarlos ellos mismos.
“El señor Amprimo, que era carpintero, nos hizo un juego de sapo, que nos quedó como un muy grato recuerdo de él. También teníamos campeonatos de tejo, truco, chinchón para las damas y hacíamos almuerzos con asados, empanadas, matambre arrollado y pasteles. Nos hicimos amigos de mucha gente con esos torneos”, contó Reyes.
En la última etapa, construyeron una biblioteca y se hicieron de una computadora para que los chicos de la Escuela pudiesen ir a recolectar información que les sea útil.
Tristemente, en la última década, el Centro de Jubilados fue decayendo en su actividad y participación hasta que, finalmente, tras el fallecimiento de Julio Cacciabue, sus herederos reclamaron el edificio, argumentando que nunca se le había cedido formalmente la documentación a la comisión directiva para que sea titular del inmueble. Por tal motivo, cerraron sus puertas. “Hoy lo veo y es una tristeza tremenda. Sueño con no irme de este mundo sin antes verlo abierto otra vez”, cerró Araceli Reyes.///
ESTA NOTA FUE ORIGINALMENTE PUBLICADA EN LA SECCIÓN DE GPS DE ECOS DIARIOS, TENIENDO SU EDICIÓN IMPRESA EL DÍA DOMINGO 6 DE JUNIO DE 2021