Un emprendimiento familiar que alcanzó trascendencia nacional

La cabaña “Don José” surgió como un “laboratorio” para hacer toros a medida para los campos de la familia Mammoliti. Hoy es conocida a nivel internacional
“La cabaña surgió como un laboratorio para hacer nuestros propios productos a medida”, dijo Maximiliano Mammoliti, responsable de “Don José”, que en los últimos años se ha ubicado en la élite de los criadores de Angus a nivel nacional.
Dedicados a la cría de ganado desde hace décadas, este emprendimiento familiar tuvo un recambio generacional hace veinte años, cuando Maximiliano y sus hermanos se hicieron cargo del negocio.
La firma cuenta con campos en cría en La Dulce, De la Garma, Pringles y Laprida, pero es reconocida a nivel nacional e incluso fuera del país por las innovaciones desarrolladas en las últimas dos décadas.
Mammoliti, que de joven se dedicaba a la cría de perros de raza y comenzó a estudiar ingeniería civil, se fue a vivir al campo de su familia hace poco más de 20 años y
“Nuestra principal actividad es la cría y necesitábamos una importante cantidad de toros por año. Como siempre nos apasionó el tema de mejorar, de la eficiencia y la genética, la cabaña surgió para hacer nuestros propios animales y bajar costos”, explicó.
“Fue un largo camino. Estar entre las mejores cabañas del país, no lo podríamos haber soñado nadie”, dijo Mammoliti que precisó que en los últimos ocho años se pudo lograr el actual reconocimiento de la firma.
“El premio más importante, que fue como la frutilla del postre, fue el del año pasado en Palermo. Porque ganar un gran campeonato te da una cierta trascendencia”, señaló.
Se refiere al premio de Gran Campeón Hembra de la raza Angus logrado por la vaquillona “Bravísima” en la Exposición de Palermo del año pasado.
En junio pasado en la 80ª Expo Angus de Otoño Indoor de Palermo un toro de la cabaña “Don José” ganó el premio de Gran Campeón macho negro.
“Las exposiciones son una herramienta fantástica para compararte, para mejorar, para conocer gente y aprender. Y también es una buena vidriera”, afirmó.
Esto les ha permitido también ha permitido que la cabaña aparezca en medios de alcance nacional, por ello reciben constantes consultas por sus animales y productos desde lugares insospechados.
“Lo que nunca hicimos fue tomar un atajo y usar animales para ganar una exposición. Siempre competimos con nuestros mejores proyectos. Y nuestro proyecto siempre estuvo enfocado en producir carne de la forma más eficiente”, afirmó Mammoliti.
Proyecto familiar
“La producción de ganado arrancó con mi padre hace muchos años y hace dos décadas tomamos la posta los hijos. La cabaña tiene 20 años, que parece mucho, pero en cría no es nada”, dijo Maximiliano.
El arranque no fue fácil. “Soy autodidacta”, explicó Mammoliti, apasionado de la cría de ganado Angus.
Para que “Don José” llegue hasta el lugar que hoy ocupa, pasaron años de trabajo, fueron “muchas horas de leer, de estudiar. He viajado y hablado con mucha gente. Lo primero que hay que tener es un objetivo claro y después aprender, escuchar, tomar lo que te sirve y lo que no”.
“Luego todo se basa en la prueba y el error y en no enamorarse de lo de uno hace y ser objetivo”, dijo Mammoliti, quien indicó que otro de los factores del éxito fue “rodearse de buena gente”.
“Hace 14 o 15 años empezamos a tener buenos resultados en las exposiciones, sobre todo en lotes, nos iba muy bien”, indicó. “Pero mucho antes de los premios en las exposiciones, tuvimos los premios en la venta de semen de nuestros toros”.
“Nuestro primer bi gran campeonato fue en 2012”, recordó. Mammoliti había viajado a Estados Unidos para traer un toro que se convirtió en “padre de muchos campeones”.
Aquel título obtenido en Bolívar fue un paso más para llegar al actual reconocimiento que tiene la firma. “Para llegar a Palermo hay que ganar categorías importantes”, indicó Maximiliano.
Pero más allá de las exposiciones, afirmó que “el mejor premio que tenemos es que nuestros clientes vuelven todos los años. Tenemos una clientela tan importante que cuesta tomar nuevos. Nos preguntan por qué no hacemos remates y la verdad es que no tenemos la necesidad”.
Economía y talento argentino
Como la mayoría de quienes producen en el país, Mammoliti opinó que las políticas económicas del país “ponen un montón de barreras que obligan a ser más innovador, porque si no innovás, no subsistís”.
“Cuando empezó la manipulación de la ganadería no hicimos más novillos terminados para exportación. Lo que hicimos fue producir más terneras, aumentar la capacidad de vientres y empezar a vender hembras reproductoras”, explicó.
“Al principio costó el cambio, pero hoy tenemos una marca líquida que son nuestras vaquillonas preñadas y se venden muy por encima de lo normal”, dijo Mammoliti.
Opinó que en nuestro país para tener éxito “hay que tratar de hacer un tipo de negocio donde influyan lo menos posibles las decisiones de personas que están detrás de un escritorio, sobre todo en la carne, que pareciera que es un bien social”.
Mammoliti que estas políticas gubernamentales destinadas a recaudar, no sólo dañan la producción, sino la innovación y todo el potencial del país.
“Estoy convencido. Especialmente cuando vamos a exposiciones y vemos a jóvenes de menos de 30 con una energía y ganas de innovar. No tengo dudas de que seríamos potencia sin tantas trabas”, dijo.
“Ya en calidad somos potencia. Mucha gente que conozco de afuera no entiende cómo producimos en estas condiciones y somos eficientes. Imaginemos si los gobiernos nos apoyaran”, afirmó.///