Un encuentro entre la emoción y la incertidumbre
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Después de un año sin ir a la escuela, mañana los chicos regresan a las aulas con la emoción que significa volver a encontrarse con la comunidad educativa, pero también con la incertidumbre de cómo se va a desarrollar el ciclo lectivo 2021.
La modalidad que va a adquirir la enseñanza este año, varía de una escuela a la otra porque depende de las comodidades del edificio, de la matrícula y de la realidad que viven las familias en cada institución. No obstante, en líneas generales, se dará una semana de clases presenciales a la mitad de cada curso y la otra mitad permanecerá en sus casas con propuestas virtuales y, a la semana siguiente, quién se quedó en su casa deberá ir a la escuela y el resto recibirá actividades vía online.
Sin embargo, todavía hay muchas dudas entre los docentes, padres, directivos porque los protocolos han cambiado varias veces, han sido contradictorios entre sí y confusos en más de una indicación. Por lo tanto, habrá que empezar a dar clases para ver cómo se van resolviendo esas cuestiones que todavía no están tan claras. Y sobre todo, habrá que poner en marcha el sistema para ver si esta propuesta que incluye un mix de clases presenciales y virtuales da resultado en lo que respecta a la enseñanza, el aprendizaje y la recuperación de los vínculos sociales entre alumnos, docentes, directivos y la comunidad educativa en general.
En principio, pareciera que la desigualdad se va a seguir profundizando entre aquellas escuelas que tienen edificios más amplios y más posibilidades para cumplir los protocolos, que aquellas que ni siquiera tienen una cooperadora que pueda colaborar si en algún momento falta algún elemento. Y ni hablar de la desigualdad que seguirá existiendo entre los alumnos que tienen acceso a Internet fluido todos los días, una computadora o celular disponible y quienes no lo tienen.
De hecho, lamentablemente en la etapa de intensificación de la enseñanza que comenzó el miércoles 17 de febrero, para los chicos que tenían que recuperar contenidos de 2020, sólo una escuela estatal pudo comenzar en tiempo y forma. Por falta de artículos de limpieza y máscaras de protección para los docentes, la mayoría de los establecimientos no pudo iniciar como estaba previsto y recién el pasado miércoles pudieron hacerlo. Como contrapartida, los colegios privados comenzaron porque los elementos de protección los garantizaron en forma particular. Esta situación deja en evidencia que las condiciones de enseñanza siguen siendo desiguales.
Otro problema que ya se avizora con esta nueva modalidad semipresencial con propuestas virtuales, es el tema de la organización familiar. Quienes tienen que trabajar tienen que pensar que, semana por medio, van a tener a los chicos en la casa y cuando son pequeños, la cuestión del cuidado no es menor. Las opciones son recurrir a familiares o contratar a alguien que los cuide –que implica un gasto extra- y, por supuesto un cambio en la rutina en el interior de cada hogar que, a veces, puede ser difícil de resolver.
La incertidumbre y las dudas son muchas todavía, tanto para los padres como para los mismos docentes, quienes todos los días reciben directivas distintas de la Provincia. De todas maneras, lo importante es comenzar las clases presenciales y esperar que, de a poco, la situación se vaya normalizando. Ahora, lo principal es encontrarse en la escuela, volver a enseñar y aprender mirándonos a los ojos –aunque sea detrás de una máscara- y escuchándonos en vivo y en directo. Lo central es volver a aprender con el otro, recreando ese espacio de ida y vuelta entre alumnos y docentes que, pese al intento, no se puede recrear a través de una pantalla.