Un espacio abierto a la comunidad y con el empuje del Anexo 801
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Proyecto Barrio funciona en la esquina de 78 y 41, pegado al Centro Educativo Complementario. Incentiva a los chicos a hacer ejercicio y les brinda alimentos saludables
El “Proyecto Barrio: encuentros e inclusión” se desarrolla en la esquina de 78 y 41, brindando clases gratuitas de crossfit con equipamiento propio y estructuras que continúan armando con apoyo de toda la comunidad.
La propuesta nació el 22 de diciembre de 2018 y en el verano de 2019 le fueron dando una mejor forma, teniendo como espacio que dio el impulso inicial al Centro Educativo Complementario Anexo 801, que se encuentra justo al lado de la esquina de 78 y 41.
“Arrancó como una propuesta de un grupo de amigos, que vimos que estaba la esquina ahí abandonada y que podía ser un buen lugar para empezar a dar crossfit. Así fue como comenzamos a dar las clases, sin tener nada”, dijo Verónica Ruiz, impulsora de la iniciativa y docente del Anexo 801, quien amplió diciendo que actualmente tienen 23 chicos involucrados en el Proyecto Barrio y que 15 de ellos pertenecen al Anexo 801 y el resto son de afuera.
Respecto a los participantes, contaron que trabajan «con un grupo acotado de adolescentes que de a poco van llamando a sus amigos para que se sumen” y que “todos tienen entre 11 y 17 años”.
Asisten a esa esquina de 78 y 41 todos los martes a las 17 horas y los sábados a las 10.30. Además, los sábados antes de la pandemia brindaban un desayuno saludable en el interior del CEC pero ahora, como no pueden estar en lugares cerrados, se han organizado para prepararles una vianda con queso, pan integral, cereales y jugo, para que tengan energías antes de entrenar.
Elementos
Como todo proyecto sin fines de lucro, conseguir los materiales y recursos para desarrollar la actividad fue una cuestión íntegramente de solidaridad y de poner mano de obra propia para hacer todo lo que se necesite.
“Por una gestión de Juan Pedro Arabarco, que es parte de la asociación Efecto Mariposa y de Proyecto Barrio también, conseguimos una donación de $40.000 de parte de Puerto Quequén y compramos los primeros materiales”, contó Verónica Ruíz.
En otra oportunidad, hicieron un evento con tatuadores, donde se sumó mucha gente a participar y pudieron comprar más elementos que, además de ser difíciles de conseguir, son caros. “También recibimos de Buenos Aires algunas donaciones y así nos fuimos armando. Así es con todo, nosotros pedimos cualquier cosa y la gente colabora un montón. Ya sea con donaciones o con su tiempo”, aseguró Ruíz.
Respecto al progreso físico de los jóvenes y adolescentes que se sumaron a las clases de crossfit, contó que “hay chicos que vienen trabajando desde el primer día, porque nosotros en pandemia nunca paramos” y que «fuimos complementando con mensajes de WhatsApp con actividades para hacer en la casa” pero que siempre trataron de mantenerse con actividad presencial y al aire libre. “El cambio en los chicos ha sido enorme”, manifestó la impulsora del proyecto.
Actualmente están haciendo toda una nueva estructura de cemento de doce metros de largo por tres de ancho y hierros para hacer los ejercicios de rutina.
El Anexo
La actividad principal en el CEC Anexo 801 hoy en día es acompañar pedagogicamente a los chicos, por burbujas de ocho como máximo, para respetar los protocolos vigentes. “Hay chicos que viven más alejados pero la mayoría son del barrio Mataderos, que vienen a contraturno de la escuela para completar las tareas del colegio”, explicó Ruíz.
Si bien esto es lo que hacen hoy, antes de la cuarentena la institución cuya directora es Adriana Bloise, hacía muchas más actividades. “Estamos tratando de adaptarnos a la situación, estamos entregando cada 15 días los módulos alimentarios que entrega Consejo Escolar y no podemos aportar mucho más. Pero estamos de lunes a viernes en turno mañana y tarde. Las familias y los chicos responden increíble”, aseguró Verónica Ruíz.///
RECUADRO
Una cuestión de autoestima
En los fundamentos teóricos de la creación del Proyecto Barrio aseguran que la relación entre autoestima, buenos hábitos y salud es circular y se retroalimenta de manera constante, por eso se deben hacer grandes esfuerzos para afianzar hábitos saludables.
Por otro lado el crecimiento de la desocupación con su consecuente marginación, la pobreza en numerosas familias de nuestra ciudad tiene, quizás como resultante, la naturalización del consumo de alcohol y otras sustancias toxicas, el incremento de embarazos no deseados, la violencia en todas sus expresiones, igualmente naturalizada e incluso aceptada sin poder enfrentarla. En definitiva, la ideación de un futuro sin sueños, conlleva a una muy baja autoestima, sobre todo en los adolescentes.
A estas situaciones de vulnerabilidad se le puede sumar el poco interés o la falta de herramientas con la que cuentan la mayoría de los vecinos de los barrios en cuestiones donde es imprescindible trabajar mancomunadamente vecinos y equipos de diferentes instituciones.
Es en el trabajo comunitario donde se fortalecen los vínculos vecinales, alinearse detrás de un objetivo común es la estrategia más saludable para hacerle frente a las problemáticas en donde la salud de los niños y jóvenes están en riesgo.
Pero llegar a los adolescentes no es algo fácil, la adolescencia se puede identificar con conceptos como el cambio, la rebeldía y la necesidad de independencia, marcadas por el enfrentamiento ante la autoridad en general y familiar en especial.