Un espacio de la cultura
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El 23 de octubre de 1970 se transformó en un día histórico para la cultura de nuestra ciudad: se inauguraba la sala del Teatro Municipal. Con 242 cómodas plateas y bien equipado técnicamente, la sala se transformaría de allí hasta nuestros días en un centro cultural para manifestaciones artísticas de todo tipo, como conferencias, audiovisuales, clases públicas, obras teatrales y conciertos musicales.
Personal municipal está trabajando en el acondicionamiento de la sala, intentando recuperar un edificio que, a lo largo de los años, ha tenido un acotado mantenimiento –realizado con el esfuerzo de los empleados del lugar- y escasas obras de fondo.
Por estos días, se está haciendo pintura general de la sala, acondicionamiento del frente y la marquesina y la construcción de un nuevo camarín, obras necesarias y bienvenidas para el teatro que está próximo a cumplir 48 años.
Sin embargo, aún queda pendiente un importante arreglo de techos y canaletas, para evitar las continuas filtraciones que se producen los días de lluvia. En su momento, un sector se solucionó, pero no todo. Ni hablar de la necesidad de una obra de remodelación, que implique la modernización de los baños, las alfombras, la iluminación del escenario, entre otros detalles que quienes son artistas, no se cansan de mencionar. De todo esto, por ahora, nada.
De todas maneras, hay que destacar que el Teatro se mantiene en pie, abierto y en funcionamiento, respondiendo a todas las demandas de la comunidad.
En los últimos años, con la consolidación de la Escuela provincial de Arte y la titulación de numerosos jóvenes en carreras artísticas, ha habido un destacado crecimiento de las actividades culturales y el Teatro Municipal aparece como uno de los escenarios ineludibles del distrito.
Sin embargo, si bien hubo un crecimiento interno del sector artístico, también hay que decir que el movimiento teatral que supo tener Necochea en las décadas del setenta y ochenta, con artistas nacionales que venían a actuar a la ciudad, desapareció. Con la caída de este circuito teatral, cerraron también varias salas, entre ellas, el Teatro “83”, el Nihuil, el Plaza y los teatros de la Galería, en calle 85. Y hace sólo dos años, cerró uno de los últimos teatros históricos, el auditórium del Casino, donde se lucieron figuras de renombre nacional que hicieron historia sobre el escenario.
Teniendo en cuenta todo lo que se ha perdido, también en el aspecto cultural de la ciudad, no hay que perder de vista el Teatro Municipal. Cada uno desde su lugar, debe aportar lo suyo: el Estado asegurando que se hagan las obras necesarias para que esté en condiciones, los artistas realizando más y mejores producciones sobre la histórica sala, y el resto de los ciudadanos apoyando a este espacio cultural, a través de la concurrencia a las distintas propuestas.
(Publicado el domingo 13 de mayo de 2018)