Un espacio para los jóvenes
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En el marco del programa global denominado “New Gen Peacebuilders” (“Nuevas generaciones constructores de paz”), el Club Rotario de Necochea capacitó a docentes y jóvenes de cuarto y quinto año de nivel secundario, con el objetivo formar líderes y constructores de paz en sus comunidades, que trabajen en pos de la convivencia armoniosa y sin conflictos entre las personas.
Con la coordinación de dos capacitadores, ex becarios pro paz de Rotary, oriundos de Estados Unidos e Inglaterra, los chicos y docentes trabajaron durante dos meses en distintas problemáticas y diseñaron propuestas para empezar a resolverlas.
El resultado de este trabajo fue presentado en el Teatro París. Cinco grupos formados por jóvenes, tanto de escuelas públicas como privadas, no sólo de nuestra ciudad sino también del interior del distrito, tuvieron la oportunidad de contar ante numeroso público, aquellos temas que les preocupan y las posibles maneras para empezar a resolverlos.
Fue sumamente interesante ver a jóvenes de 16 y 17 años hablar sobre el escenario del París, sobre problemáticas sociales que los afectan y con una soltura que sorprendió por momentos. Bullying, acoso callejero, educación, adicciones, consumo de alcohol fueron los temas que abordaron a partir de encuestas y entrevistas con profesionales, que les permitió hacer un diagnóstico de la situación. Pero el trabajo no quedó ahí sino que diseñaron propuestas para intentar modificar una realidad en la que ellos mismos o sus propios compañeros se ven afectados.
Describieron como fue el proceso del trabajo, contaron sus sensaciones,
de entusiasmo, motivación, desánimo a veces y dieron cuenta de los resultados y de las ganas de seguir trabajando para vivir en una sociedad mejor.
Cuando nos encontramos con la posibilidad de escuchar a los jóvenes que hablan tan crudamente de lo que les pasa y, sin vergüenzas, dicen lo que piensan, opinan y sienten sobre distintos temas, nos damos cuenta de es imprescindible generar espacios donde puedan expresarse y donde se los escuche sin prejuicios y con la intención de cuidarlos, protegerlos, darles oportunidades y ayudarlos a modificar las realidades que sufren.
Más de una vez, se repiten frases hechas: “la juventud está perdida”, “no quieren estudiar”, “nada les interesa”, pero si los escucháramos, les preguntáramos qué les pasa, qué cosas les preocupan, qué sienten, cuáles son sus miedos, qué experiencias vivieron que no cuentan, si solamente se les diera el espacio para hablar, quizás nos sorprenderíamos.
Es de celebrar la iniciativa del Club Rotario por la posibilidad que se les dio a los chicos y por la idea de incentivarlos a pensar sus problemas y sobre todo, impulsarlos a generar proyectos que busquen la paz. Además es de destacar la iniciativa rotaria que proponía el trabajo conjunto de jóvenes de escuelas públicas y privadas, lo que dio lugar a un intercambio que pocas veces sucede.
Sin dudas también esta propuesta, nos permite reflexionar como adultos y pensar qué lugar les damos a nuestros jóvenes y cuánto tiempo dedicamos a escucharlos y a acompañarlos en el desarrollo de sus vidas, incluso también desde las políticas públicas. Desde el lugar que ocupemos, padres, hermanos, abuelos, docentes, clubes y hasta gobiernos, no nos perdamos esa oportunidad.