Un establecimiento con una cuarentena muy particular
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La Escuela de Educación Secundaria Agraria Nº 1 debió adaptarse en tiempos de pandemia porque muchos de sus alumnos viven en lugares donde no hay Internet. También cuentan con animales de corral y granja que se debieron seguir atendiendo.
“Con los alumnos se trabajó virtualmente. Pero con la escuela, tratamos de que las guardias las realizaran personas que viven en Ramón Santamarina”, afirmó María Graciela Rodríguez, directora de la Escuela de Educación Secundaria Agraria Nº 1.
Como todos los establecimientos educativos del país, en marzo la Escuela Agraria debió cerrar sus aulas, pero con una particularidad, por su orientación, el establecimiento debía seguir funcionando.
Es que en el predio de la escuela hay vacas, cerdos y aves de corral que se debían seguir alimentando.
“Mantuvimos los animales, pero no hubo producción de pollos parrilleros ni hicimos huerta, que se utilizan para el comedor”, explicó la directora.
Las autoridades del establecimiento intentaron que el acceso a Ramón Santamarina de docentes de otras localidades fuera mínima para evitar que el Covid-19 llegara al pueblo.
La cuenta contaba en 2020 con 211 alumnos, la mayoría de ellos no son de Ramón Santamarina. Lo mismo ocurre con el personal a cargo del establecimiento, 70 docentes y auxiliares, sólo 14 son del pueblo.
Por ello, como otras escuelas, la Agraria trasladó toda su actividad escolar a la virtualidad, aunque, como explicó Rodríguez, “la esencia de la escuela es la presencialidad”.
La crianza de animales, la huerta y el trabajo en talleres fue imposible de reemplazar con las clases por Zoom y Google Classroom.
El establecimiento cuenta con ocho vacas, 10 madres porcinas y aves de granja que requieren la presencia de personal del establecimiento para poder alimentarlos.
Por ello, explicó Rodríguez, “ya estamos pensando en volver y pretendemos hacerlo a partir del 1º de febrero”.
Apuntan especialmente a comenzar a trabajar con los alumnos que por cuestiones tecnológicas o personales no se han podido mantener conectados a través de las diversas plataformas o lo han hecho esporádicamente.
“Vamos a comenzar con grupos pequeños, bajo los distintos protocolos que disponga la provincia”, dijo la directora.
Desde el cierre de las aulas, por el inicio de la cuarentena en marzo, los alumnos sólo volvieron a encontrarse con sus profesores para el acto de grado para una veintena de alumnos que egresaron en 2020. La actividad se realizó bajo estrictos protocolos.
Por otra parte, la directora de la escuela señaló que a fines de 2020 ya había comenzado la inscripción para este año. “Tenemos una capacidad máxima, porque contamos con una residencia para 30 estudiantes, 48 plazas para chicos de Ramón Santamarina y los que puedan llegar de la zona en los tres colectivos con los que contamos”, afirmó.
Historia y futuro
Tres décadas atrás Ramón Santamarina no tenía una escuela secundaria y los chicos de la localidad debían concurrir a la de La Dulce.
Vecinos del pueblo propusieron un día que en vez de gestionar el transporte para que sus hijos pudieran llegar a La Dulce, lo mejor sería contar con una escuela de nivel medio allí mismo.
Tras arduas gestiones, esto se logró cuando el 18 de marzo de 1987 la escuela comenzó a funcionar en el edificio de un viejo hotel.
Luego, se pudo comenzar a construir el actual edificio, que aún no está terminado. “Faltan aún tres salones, baterías de baños, un salón de usos múltiples, biblioteca y laboratorio”, explicó Rodríguez.
Precisamente porque el edificio aún no fue terminado, los alumnos de la escuela tienen clases tanto en las nuevas instalaciones como en el viejo hotel y por ello deben caminar una cuadra de una dependencia a otra.
Por ello, uno de los desafíos para el futuro de la institución es poder terminar con la construcción de su edificio.
Además se realizan gestiones para que terrenos del ferrocarril cedidos a la escuela pasen definitivamente a su nombre.
Por otra parte, también se espera poder sumar tecnología que permita a los estudiantes acercarse a la realidad que se vive en cuanto a maquinaria y producción en el país, que es uno de los más avanzados del mundo en ese sentido.
Durante la cuarentena, muchos de los chicos pudieron realizar distintas capacitaciones brindadas por especialistas del INTA, el CEA Miramar y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.///