Un “exitoso” mea culpa
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La realización de la interpelación en el Concejo Deliberante al secretario de Salud, José María Alvarez, acerca de una serie de operaciones oftalmológicas efectuadas en el hospital Irurzun sin un convenio homologado, no pasó de un tono mediocre.
Cuando se esperaba una fuerte ofensiva por parte de los ediles sobre una falta ciertamente grave, el funcionario se encontró con un cuestionario en el que predominaron las ambigüedades y desprolijamente se reiteraron algunos de los interrogantes.
Alvarez no hizo más que ratificar las explicaciones brindadas en una nota concedida en forma previa a Ecos Diarios, admitiendo el error de haber permitido once cirugías sin la correspondiente autorización, y se hizo responsable de lo acontecido.
Rápidamente el secretario de Salud amortiguó el esperado ataque de preguntas comprometidas, que en ningún momento lo pusieron en aprietos, aunque para quienes observaron la interpelación las respuestas no hayan sido del todo convincentes. Esto último sin que los ediles contraatacaran con consultas más contundentes.
Acompañado del director del hospital quequenense, Carlos Guerra, cuya participación nunca fue requerida, el encargado de Salud se mantuvo en sus dichos, que en varios pasajes del intercambio con los integrantes el Concejo se transformaron en aburridas repeticiones.
Una muestra palmaria del saldo del encuentro es que no fue necesario que José María Alvarez fuera “defendido” por el bloque oficialista a través de preguntas acordes para argumentar su posición ante el tema; mientras que tampoco hubo requerimientos por parte de los concejales de Cambiemos. Incluso trascendió que un miembro de este último sector le pidió disculpas al final, por haberlo sometido a una interpelación ”inconsistente”.
Sin los posicionamientos marcados que se habían anticipado, una de las triviales preguntas hizo centro en la carrera de Alvarez como funcionario de las dos últimas gestiones municipales, solicitando fechas precisas de asunción de los cargos que ocupara.
Más allá de la liviandad de ida y vuelta, que duró más tiempo de lo aconsejado para la calidad del acto, quedaron varias preguntas flotando en el aire: ¿Los concejales continuaran su ofensiva con alguna denuncia? ¿Requerirán que el Ejecutivo decida sanciones a los responsables?¿Finalmente se aprobará el convenio con un privado para habilitarlo a hacer operaciones en el Irurzun?
Por ahora lo cierto es que el secretario de Salud sorteó sin problemas un mar para nada embravecido como se vaticinaba. Viéndolo desde su posición se trató de un “exitoso” mea culpa. En tanto que al evaluar los acontecido, quedó la sensación de que la interpelación de los ediles pasó sin pena ni gloria.
La interpelación es una buena herramienta para que el cuerpo deliberativo interrogue a los funcionarios cuando se producen cuestiones irregulares en el desarrollo de su tarea y responsabilidades. Sin embargo pierde eficacia y se torna insuficiente cuando los protagonistas no están a la altura de las circunstancias.
En este año electoral, es probable que surjan nuevos encuentros de este tipo y si ello acontece, es de esperar que sean más efectivas y de un nivel más elevado de lo observado en la reciente interpelación.