Un faltante de siempre
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/12/arboles17.jpg)
Con el paso de los años se ha ido profundizando el interés por las cuestiones del medio ambiente, a la vez que se infunden en las escuelas distintas temáticas.
Las plantas cumplen un rol vital en la vida de las personas, no sólo sirviendo como sombra, sino como nutriente del suelo, como ornamentación estética si están bien cuidadas y, fundamentalmente, aportando oxígeno y reduciendo la concentración de dióxido de carbono a partir del proceso de fotosíntesis.
En tal sentido, en Necochea y Quequén existe una preocupante falta de árboles, que según lo aseguran las estimaciones oficiales se trata de 17.000 unidades. Cálculo que no tiene sustento alguno porque no se sabe sobre la base de que se ha hecho, ni que radio de la ciudad se ha tomado para aseverar esto. La cifra se viene dando a conocer, reiteradamente, desde hace muchos años. Debemos tener en cuenta el crecimiento de la ciudad, donde en barriadas enteras no se ve una sola planta.
Dicha carencia que puede ser mucho más amplia por incumplimiento de una ordenanza de muchos años atrás, que regula el ordenamiento urbano con la existencia de ejemplares en todas las veredas, a razón de uno por cada inmueble, la que agrega la especie arbórea que se debe plantar en cada barrio. En este caso, a cargo del vecino y no como fue la plantación de los ya casi centenarios plátanos en el casco viejo de Necochea de lo que se ocupó una ya olvidada gestión municipal.
Bajo esta falta de información y control cada vecino, bien intencionado, hace lo que quiere, plantando frente a su casa el árbol que más le gusta. Caso sauces, que son letales para las cañerías cloacales. Por otro lado, haciendo caso omiso, están quienes optan por sacar las plantas, ya sea porque las raíces levantan las veredas o porque simplemente molesta en el frente. Sobre todo si son comercios. Asimismo se toma la decisión de podarlas, a veces a través de personas que desconocen el oficio, con lo cual el árbol queda inutilizado para seguir creciendo normalmente y se termina secando, con el peligro de derrumbarse y provocar alguna tragedia.
Más allá de estas actitudes, debería implementarse desde la Municipalidad una campaña, información y concienciación, además de intensificar los controles y sanciones de quienes optan por extraer los árboles y no reponerlos, como establecen las normas vigentes.
Parecería que existen frentistas que desconocen que hay que solicitar permiso al municipio para sacar un árbol, y que para reponerlo o poner uno nuevo se deben solicitar instrucciones de qué especie debe colocarse, ya que existe desde hace varios años una planificación al respecto.
Otro cuestión a tener en cuenta es que el propio municipio, a través de la producción en su vivero, provee en forma gratuita de algunas especies, mientras que en el caso de que haya que ubicar ejemplares no existentes en el lugar se deben comprar en establecimientos dedicados a esa actividad.
La existencia de los árboles en las calles de cualquier ciudad es una premisa no solo vinculada al medio ambiente sino a lo estético. Da una imagen de ciudad “organizada” desde lo visual.
Por todas estas cuestiones sería interesante que se repoblaran de plantas las aceras de Necochea y Quequén, ubicándose las especies previstas.
Agreguemos, para finalizar, que se debería tomar como ejemplo las forestaciones que se hicieron en Necochea, hace tiempo inmemorial en el camino ribereño rumbo al paraje Los Manantiales, lo que es hoy el añoso boulevard de eucaliptus o el pinar de Villa del Deportista y barrio Arce. Fueron aquellos vecinos unos visionarios de la importancia del árbol, como amigo inseparable del hombre, desde la existencia misma de éste sobre la Tierra.///