Un final lamentable
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En general, el partido había transitado por el carril de la normalidad, teniendo en cuenta que como todo clásico, hubo fricción y discusiones. Inclusive, el árbitro Manuel Barrientos llevaba bien el trámite hasta promediando el ST. Sin embargo, en una jugada rápida de Estación, el juez quedó muy lejos de la jugada y no vio la falta dentro del área que hubiera sido penal para el local. De esa manera, el enojo fue creciendo y se maximizó con el penal cobrado a Ministerio (bien en este caso Barrientos) y sobre todo con el cierre del partido.
Resulta que por segunda vez en la tarde, García y Páez se pusieron a discutir, pero todo se agravó cuando Afife le dio un empujón al delantero local que desató las corridas, empujones y gran tumulto del final, que motivó la intervención de la policía. Tras algunos minutos y con la calma reinando otra vez, Barrientos le mostró sólo amarilla a Afife, perjudicando claramente a Estación.
Sin embargo, no quedaría todo ahí, porque tras el pitazo final, las discusiones siguieron y cuando medio plantel de Ministerio se había retirado, la otra mitad quedó dentro del campo de juego, presa de los piedrazos y demás proyectiles que comenzó a arrojar una pequeña porción de la parcialidad local, en estado de ebullición. Entre tanto caos, para destacar el gesto de algunos jugadores de Estación que protegieron a los visitantes para que pudieran llegar al vestuario sin recibir proyectiles. Por suerte no salió nadie herido, pero otra vez este clásico terminó con hechos lamentables que a esta altura, ya aburre describir.