Avanza contaminación en Punta Carballido -FOTOGALERIA-
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El tema parece haberse adormecido. En el sector, ya no hay carteles de advertencia, ni tampoco los vecinos del lugar se han vuelto a movilizar. Desde el municipio y la Provincia, tampoco se volvió a hablar del avance de las gestiones. Además el caño sigue roto a la altura del río
Pasan los años y la planta de tratamiento de efluentes cloacales sigue siendo una promesa para los vecinos de Quequén, que sienten el avance de la contaminación en Punta Carballido. Ahora el tema parece haberse adormecido; ya no hay reclamos de ambientalistas ni tampoco el municipio ni la Provincia han vuelto a hablar sobre el curso de las gestiones de una construcción que, supuestamente, se iba a iniciar este año.
Ecos Diarios recorrió ayer el sector donde se encuentra la terminación del caño de efluentes cloacales que desemboca en el mar. El lugar está cada vez más abandonado. Lo único que se pudo ver junto al caño fue un pingüino muerto -casi desintegrado- y una pata de rana, indicio de que hay gente que todavía se sigue metiendo en el agua, pese a la contaminación y al olor nauseabundo que por momentos es muy fuerte.
Esta vez no se encontraron carteles de advertencia o de prohibición para pescar o bañarse, pese a la necesidad de que existan todo el año y no sólo en verano. Cabe recordar que en junio de 2015, el grupo Proteccionista “Playas de Quequén” colocó un cartel preventivo, que ya no está. Sólo se pudieron ver restos de otro letrero oxidado, que no cumple ninguna función.
A este panorama, se le suma que el caño cloacal está roto, en el tramo que cruza el río Quequén, desde hace cinco meses y, pese a que se informó oportunamente, que ya estarían los materiales para repararlo, sigue la pérdida de desechos frente al Club Vito Dumas. De todas maneras, este arreglo no será más que un parche, ya que la solución de fondo es el recambio del caño que cruza el río, trabajo que está incluido en la obra de construcción de la planta de tratamiento cloacal, tantas veces prometidas por éste y otros gobiernos municipales.
¿Obra prioritaria?
Si bien la construcción de la planta de tratamiento de efluentes clocales, no fue incluida en el presupuesto provincial 2017, se había asegurado tanto desde la Provincia como del municipio, que se trata de una obra prioritaria para concretar en el corto plazo, incluso se habló de mitad de este año.
Lo último que se informó es que se estaba a la espera de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para poner en marcha la construcción y que además en el Ministerio de Infraestructura trabajaban en el proyecto definitivo con integrantes de la Dirección Provincial de Aguas y Cloacas (Dipac).
Según está estipulado, está contemplada la construcción de la planta con sus correspondientes vertederos, piletas y mecanismos para la separación de los efluentes líquidos de los sólidos, adecuación de lagunas y los barros para su tratamiento. Además está prevista la reparación del caño emisario que ingresa a mar adentro y el recambio del túnel subfluvial que atraviesa el río Quequén y que transporta los desechos a Punta Carballido. Sin embargo, por ahora todo es un proyecto, que se desconoce cuando se podrá concretar.
Sin advertencia por contaminación
Han sido tantas las promesas, a lo largo de por lo menos 10 años, que hasta los mismos vecinos han dejado de movilizarse, quizás resignados ante los avances y retrocesos y la inacción de los gobiernos de turno. En su momento, los autonomistas, la Carpa de la Esperanza, el grupo Proteccionista y la Asociación de Fomento de Quequén fueron parte de los reclamos, que hoy parecen casi dormidos, aunque siguen latentes porque el foco infeccioso está a la vista de todos y sin ningún control.
En más de una oportunidad, se han hecho estudios por parte de investigadores y universidades –gestionados por estas mismas entidades, en algunos casos- que han demostrado la creciente contaminación del agua y el aire en el sector de Punta Carballido, algo que se agrava con el paso del tiempo porque los desechos se siguen arrojando sin ningún tipo de tratamiento al mar. Incluso, en 2014, la Defensoría del Pueblo le pidió al municipio que coloque cartelería de advertencia en el lugar, teniendo en cuenta “el alto impacto” que genera al medioambiente y las consecuencias que esto puede traer para la salud de la población. Sin embargo, pese a los estudios, las advertencias, los reclamos, no sólo no se construyó la planta de tratamiento sino que ahora ni siquiera están los carteles que se pusieron en su momento, por iniciativa de los mismos vecinos.


