Un fotógrafo de playa, entre la arquitectura y la docencia
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Vicente Viola aprendió el oficio de fotógrafo con su padre, pero no fue hasta que vinculó este trabajo casi artesanal con su profesión de arquitecto, que encontró su camino creativo
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Por Juan José Flores
Redacción
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Vicente Viola es uno de esos fotógrafos que ya no hay. Aprendió el oficio en la playa, con su padre Pedro, en aquellos veranos en los que ni siquiera eran comunes las cámaras compactas y los turistas, para llevarse el recuerdo de sus vacaciones, debían recurrir a la veintena de “chasiretes” que recorrían la costa.
Cuando terminó la secundaria, como tantos jóvenes, Vicente se fue a estudiar a La Plata y no volvió a vivir a Necochea. Durante años las visitas a la ciudad fueron periódicas, pero en la actualidad prácticamente no le quedan parientes aquí, por lo que se han pausado.
No obstante, Viola siempre ha mantenido el vínculo con la ciudad, aunque muchos no saben que este hombre de rostro amable es uno de los más destacados fotógrafos de paisajes urbanos del país.
En Necochea sus fotos se han podido ver en algunas pocas oportunidades en la Feria del Libro y las Artes, en una muestra en la Usina Popular Cooperativa y en otra en el Banco Credicoop.
Por estos días Vicente regresa a la ciudad para presentar “Formas urbanas”, un libro con 120 fotografías de paisajes de ciudades que resumen parte de su trabajo de los últimos años.
Formas urbana
Vicente tiene 66 años, nació en nuestra ciudad el 4 de enero de 1953. Este fin de semana presentó “Formas urbanas” en Coronel Suárez y está entusiasmado con la idea de dar a conocer su libro en Necochea.
El próximo jueves tendrá oportunidad de volver a presentarse en la Feria del Libro y de las Artes como lo había hecho en 2010.
Sería la cuarta vez que viene a mostrar su trabajo a su ciudad natal. En 1994 presentó aquí la muestra de fotos “Proas y popas” y en 1996 la exposición “Puertas y ventanas”.
Para él siempre es una satisfacción regresar a Necochea, donde aprendió el oficio de fotógrafo que le permitió estudiar y trabajar en La Plata, donde en 1978 obtuvo el título de arquitecto.
Pero a pesar de su título profesional, Vicente siguió trabajando como fotógrafo de eventos sociales, en escuelas, casamientos y fiestas de 15.
Recién en 1985, cuando obtuvo una beca para estudiar “Diseño arquitectónico asistido por computadora” en la ciudad de Roma, dejó su oficio de fotógrafo de sociales y comenzó a tomar las primeras imágenes de paisajes urbanos en Europa.
A partir de allí, la fotografía y la arquitectura parecieron comenzar a alinearse en la vida de Vicente, que debido a su doble ciudadanía y a que su hermano mayor es italiano y vive en Roma, vuelve periódicamente al viejo continente.
Pero no fue hasta 1987, cuando tomó un curso sobre “Estética de la fotografía” que Vicente comenzó a interrelacionar la enseñanza de su padre, el conocimiento obtenido en la Facultad de Arquitectura y la belleza que veía a través de la lente cuando retrataba paisajes urbanos.
Al año siguiente Viola comenzó a trabajar en el Instituto de la Vivienda de la
Provincia de Buenos Aires y si bien ingresó al organismo como arquitecto, se dedicó a tomar fotografías de barrios para documentación de obra y publicidad.
Eso también lo avaló para dar clases en la Facultad de Arquitectura en las cátedras de “Comunicaciones” y “Representación gráfica”.
Desde entonces Viola dividió su tiempo entre la docencia, la fotografía y la arquitectura. Sus fotos fueron publicadas en revistas y publicaciones de la Argentina y del exterior, dictó cursos en distintos puntos de la Argentina e incluso en países vecinos, realizó muestras, fue jurado de concursos, redactó artículos especializados para diarios y libros e incluso brindó seminarios de capacitación profesional para Kodak.
“Una de mis grandes satisfacciones es que mi escuela haya sido distinguida por DIEGEP como la primera de la provincia en otorgar el título de fotógrafo profesional”, explicó Vicente.
Él junto a Norberto Ferraris creó en 1996 la “Escuela Superior de Formación
Fotográfica” en La Plata. Desde 2001, sigue solo al frente de esa institución, que en 2006 comenzó a otorgar la certificación oficial citada por Vicente.
Diez años más tarde, en 2016, al cumplir 20 años la escuela pasó a llamarse Fotoescuela Vicente Viola.
Para este fotógrafo que aún recuerda como aprendió el oficio junto a su padre en Necochea, lo realizado en la escuela es motivo de orgullo. “Es un galardón, siento que al darle un título oficial a los estudiantes de mi escuela dignifiqué el oficio”, explicó.
El señor los lápices
Si bien la fotografía y la arquitectura parecen ser el eje de la vida de Vicente Viola y reflejo de ello es que sus dos hijos están a punto de recibirse de arquitectos mientras él está entusiasmado por dar a conocer su libro de fotografías; este necochense también se ha hecho conocido por su afición a los lápices.
No hace mucho tiempo Vicente ha sido entrevistado por CNN en Español y por Infobae. Se lo conoce como “El señor de los lápices”, ya que se dedica a coleccionar lápices de todos los tipos, colores y orígenes.
Según su propio sitio web matiteviola.com.ar, tiene 15.353 lápices, pero él actualiza el número y dice que son más.
En la citada página también se puede ver su colección de 172 cámaras fotográficas.