Un gigante que atravesó momentos de gloria, reactivación y abandono
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Hace 30 años, se ponía a la venta las instalaciones del Cine Gran Sud, luego pasó a ser un bingo y hoy refleja su peor cara
En septiembre de 1989, hace 30 años, se colocaba el cartel de venta en el frente del cine Gran Sud, algo que llamó la atención a los ciudadanos, ya que por espacio de casi cuarenta años funcionó el Cine Gran Sud, cuyas instalaciones fueron las mejores de la provincia, como obra arquitectónica y como sala de espectáculo. Con el paso de los años, pasó a ser un bingo y hoy refleja su peor cara en pleno centro comercial.
El abandono de la estructura es desagradable, además un foco infeccioso que representa con la gran cantidad de palomas y roedores que hay en el lugar.
Inclusive en más de una oportunidad, los vecinos y comerciantes han reclamado que se revierta esta situación, sobre todo los que están linderos a esta estructura ya que además del olor de las palomas y sus excrementos, la humedad traspasa las paredes.
Las palomas se adueñaron del lugar e ingresan al interior del inmueble, a través de las chapas rotas del techo.
Ver esa imagen, es una pena, ya que las instalaciones del Cine Gran Sud fueron construidas para que tuviera las características de los mejores cines existentes en el país, contando con una sala de 20 por 50 metros, dos salones más pequeños a ambos laterales, baños y un sótano.
Un bingo
El Gran Sud con los años se convirtió en la sala del Bingo Sur y actualmente solo queda el edificio, ya que el cartel lo sacaron en noviembre del año pasado, ya que corría peligro de que se desplomara en la vereda.
En el año 2002 asistieron los Bomberos por un principio de incendio; en 2004 se vio que había ingresado gente al cine por una puerta lateral pequeña que da al frente de la vereda, con trajes y equipos de fumigación, por la invasión de palomas que continúa vigente.
En 2005 se levantó una pared de ladrillos en todo el frente e inmediatamente se pintaron murales coloridos como el de la Coraliada y con motivo del Festival Infantil.
En 2007 se realizó una subasta judicial en el Colegio de Martilleros, pero más allá del asunto legal, es una propiedad privada y como tal las autoridades municipales no pueden hacer mucho más que exigir que el frente y fachada estén en buenas condiciones.
Sin embargo, en 2014 se colocó una faja de peligro en la vereda, rodeando la estructura ante la posibilidad de que se cayera mampostería.
Obra arquitectónica
El Cine Gran Sud fue inaugurado el sábado 7 de julio de 1951 y el acto constituyó un auténtico acontecimiento en la ciudad por la importancia de un nuevo cine, uno de los mejores de la provincia, como obra arquitectónica y como sala de espectáculos, por hallarse de confortables instalaciones y de los últimos adelantos técnicos en materia de equipos de proyección. La sala tenía una capacidad para 1.600 personas.
El cine fue inaugurado con la proyección de la película “Cosas de mujer”, con Zully Moreno y Angel Magaña, y como película de complemento “El hijo de las fieras”, en tecnicolor, por Sabú.
La empresa que llevó adelante el proyecto estaba integrada por Dositeo Fernández, Ramón Boga y el ingeniero Justino Tersoglio. Los dos primeros formaban desde hacía décadas una sociedad dedicada a la explotación de salas cinematográficas.
Con la idea de construir en la ciudad una sala que tuviera las características de los mejores cines existentes en el país, fue que emprendieron la obra en pleno centro de la ciudad.
Calidad artística
Minutos antes de iniciarse el espectáculo en la inauguración, hizo uso de la palabra el ingeniero Justino Tersoglio, en nombre de la Empresa Fernández Boga y Cia., destacando el hecho de que en la realización de la obra intervinieron casi exclusivamente técnicos y obreros de Necochea, quienes llevaron adelante la feliz tarea en el término de 15 meses de intensa actividad.
Señaló también que la calidad artística de los espectáculos sería la norma de la empresa.
Con respecto al edificio, hizo un elogio a los autores del proyecto, arquitectos Mario C. Lagos y Miguel Curuchet, mencionando asimismo la colaboración del señor Oscar Díaz.
Luego de otras consideraciones Tersoglio, manifestó que Necochea “dejó hace tiempo de ser una aldea y se está perfilando como una hermosa y pujante ciudad cuyas galas son casi exclusivamente fruto del esfuerzo privado y lo es de esperar que el continuo bregar de sus habitantes llame a realidad a quienes puedan acompañarnos en esta lucha”.
Un año más tarde de la inauguración del cine, Dositeo Fernández falleció y debió hacerse cargo de la empresa su hijo Roberto Dositeo Fernández, de 19 años de edad.
Poco después, se sumaba a la sociedad Juan José Valdettaro y el grupo expandía su operatoria, al adquirir la explotación de las salas que hasta ese momento estaban a cargo de la empresa de Alfredo Sanz: el Cine Teatro París, el Atlantic y el Gran Playa.
Años más tarde, tras perder gran cantidad de espectadores con la televisión y luego con la aparición del videocasete, la mayoría de los cines locales fueron desapareciendo.