Un grupo de guardavidas cedió un desfibrilador al CEF N° 76 por el invierno
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Lo compraron por iniciativa propia para la playa de Necochea y ahora lo prestan al Centro de Educación Física N° 76 de Quequén
Un grupo de seis guardavidas que compró por iniciativa propia un desfibrilador externo automático (DEA) para la playa de Necochea durante el verano, decidió ceder el equipo al Centro de Educación Física N° 76 durante el invierno para actuar rápidamente ante una emergencia cardiovascular y prevenir la muerte súbita.
La directora del CEF, Rosana Herrera, recibió el DEA de manos de los guardavidas Martín Castiglioni y Federico Fondacaro, quienes representaron a todo el grupo integrado también por Alberto Sarrichio, Ramiro Torres, Federico Lizaso y Gastón Cisneros.
Para el establecimiento educativo es una herramienta de prevención muy importante, teniendo en cuenta la cantidad de personas que circulan a diario. Solamente de matrícula, el CEF tiene casi 1.600 alumnos, más docentes, familias e integrantes de la cooperadora.
El desfibrilador es un dispositivo electrónico portátil que puede ayudar a restablecer el ritmo cardíaco cuando una persona sufre un paro cardíaco.
Para que siga cumpliendo su función
El DEA se adquirió por iniciativa de un grupo de seis guardavidas de la zona céntrica (entre la bajada de la 79 y la rambla) que se organizaron para juntar fondos para comprarlo, teniendo en cuenta que la playa no tenía un equipo para realizar reanimación cardiopulmonar ante emergencias.
Para recaudar fondos, vendían calcomanías y pedían la colaboración de la comunidad y de los turistas. Fue así como en una semana juntaron $100.000 a partir de una campaña a través de redes sociales. Lo que faltaba para concretar la compra fue aportado por un grupo de empresas. De esta forma, pudieron concretar el objetivo en febrero de este año.
“Nosotros tuvimos el primer DEA de toda la costa autogestionado”, explicó Martin Castiglioni, haciendo referencia a la campaña que hicieron para juntar el dinero a través de una iniciativa de ellos mismos.
A partir de febrero, el aparato ya estuvo disponible para el sistema de seguridad de playa. Se armó un protocolo de uso para el turno mañana y el turno tarde, que incluyó el detalle de quiénes lo tenían que utilizar en diferentes situaciones, quién debía sacarlo y quién guardarlo.
En abril, luego de que se terminara el servicio de playa, los guardavidas decidieron cederlo al CEF para que el DEA siga cumpliendo su función de prevención.
“Nosotros nos propusimos que el DEA siga teniendo un uso sociocomunitario porque no sirve si está guardado en una casa o en un lugar cerrado; tiene que estar en un lugar donde pueda servir y se le dé utilidad”, explicó. De esta forma, surgió el CEF 76 de Quequén como lugar elegido para entregarlo.
A partir de lo resuelto, en invierno quedará en el establecimiento educativo de educación física y a partir del 15 de noviembre, cuando se habilite el servicio de guardavidas, volverá a la playa.
El CEF Nº 76 ofrece educación física infantil (entre 3 y 5 años), para adultos; iniciación en el deporte para chicos desde los 6 a 8 años; básquet, vóley, hockey, fútbol, gimnasia rítmica, artística y natación, que se brinda en la pileta de 55 entre 60 y 62.///