Un grupo solidario que centra su labor de ayuda en Quequén
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Actualmente trabajan en la construcción de una casa a una mujer y sus hijos
Cuando hay necesidades básicas que no se están satisfaciendo en una familia, generalmente se encuentra a una persona (o en este caso varias) que están dispuestas a tender una mano, incluso sin pedir nada a cambio.
Como también lo son tantas otras ONG de nuestra ciudad, el grupo “Quequén Solidario” es un ejemplo de lo que las personas pueden hacer cuando tienen ganas de ayudar de verdad, sin importar el esfuerzo que eso requiera.
Una casa para la familia
Hace un tiempo, Lucrecia Rivero, quien encabeza el mencionado grupo solidario, se enteró que una mujer de Quequén estaba a punto de quedarse sin trabajo en una empresa y que, como consecuencia, no podría seguir pagando el alquiler del inmueble que habitaba.
Ahí fue que Lucrecia y sus compañeros de trabajo comenzaron a ver la forma de ayudarla ya que tiene dos hijos menores de edad a su cuidado.
Mientras una hermana de la mujer le dio hospedaje por un par de semanas, el grupo comenzó a pedir donaciones de materiales y a asesorarse sobre temas de albañilería para poder dar inicio al proyecto más ambicioso que se habían propuesto hasta ese momento: levantar una casa desde cero.
Hoy, tres meses más tarde, la casa está casi terminada, con paredes hechas en madera, sobre un terreno que les fue cedido por una mujer que vive en Buenos Aires y no tuvo problema en dárselo a una familia que lo necesitaba para vivir.
Cuando la mujer, a quien prefirieron no nombrar, no pudo quedarse más tiempo con su hermana, el grupo solidario decidió alquilarle un lugar provisoriamente.
Los trabajos en la vivienda se fueron haciendo de manera voluntaria, en los tiempos libres que cada uno de los integrantes del grupo iba teniendo, que generalmente vienen siendo los fines de semana y feriados.
El grupo
El grupo “Quequén Solidario” se conforma por 17 personas que no sólo son intermediarios entre las personas que necesitan y las que pueden brindar ayuda, sino que también suelen aportar dinero de sus sueldos para poder ayudar a los demás.
Por ejemplo, en el caso de la vivienda que están construyendo, debieron juntar un total de $40.000 que se requerían para hacer los pisos y comprar lo que no pudieron recolectar con donaciones. “Donamos a medida de lo que podemos porque entre nosotros hay albañiles, policías, camioneros, pero todos colaboramos”, dijo Lucrecia Rivero, que es la cara visible del grupo.
Los inicios en las actividades solidarias se vieron cuando hace un año hubo una fuerte tormenta en la que varias viviendas empezaron a tener problemas de filtraciones de agua. En aquel entonces, Lucrecia junto a algunas personas que se le sumaron empezaron a colocar silos de bolsa en los techos, para dar una solución provisoria pero efectiva en esos momentos de desesperación. “Otra solución no teníamos así que nos manejamos con lo que pudimos y desde ahí empecé a ver las necesidades de cada persona y vi cosas que antes no veía”, contó.
Desde entonces el grupo se fue consolidando y fueron ganando la confianza de la gente que tenía algo para donar.
Lo que generalmente hacen para generar más transparencia es sacarle fotos a lo que se va donando, ya que muchas veces las personas se sienten estafadas al entregar alguna pertenencia para ayudar a otras personas y luego verlas a la venta en internet. “Hoy la gente está muy descreída de todo, entonces, seguir el caso es un trabajo muy importante para asegurarnos de que todo termina donde estaba estipulado que termine”, explicó Rivero.
El grupo también estuvo diseñando estufas para familias que necesitaban y para el próximo año tienen varios proyectos pero prefieren ir avanzando poco a poco, dependiendo de las necesidades y problemas que se van encontrando en el camino.