¿Un Intendente con las manos libres?
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«A menudo cualquier decisión,
incluso decisiones incorrectas,
es mejor que ninguna decisión» Ben Horowitz.
En Necochea desde 1983 a la fecha ciertas administraciones municipales, contaron con un fuerte padrinazgo político, tendiendo un manto protector y hacedor, a su vez, en las decisiones del Ejecutivo. Una particularidad aceptada por quienes se han formado en las huestes peronistas, tener la presencia de un líder por encima del conjunto. Miguel García hoy, en el ostracismo político, tuvo su protagonismo hasta la llegada de Gerónimo Venegas quien a su vez hacía y desasía a “gusto y piacere”. En este último caso el destino no le permitió ver a ninguno de sus elegidos al frente de la Municipalidad de Necochea.
Arturo Rojas, quien aprendió a caminar en política de la mano de Venegas, es el fruto del alineamiento del partido Fe con Juntos por el Cambio. El actual Intendente, llega al gobierno sin la presencia del hombre fuerte pero siguió por un tiempo con el efecto residual que el líder de los trabajadores rurales le había impuesto a su candidato, pero la historia reciente y los cambios en la Uatre que ha tomado diferentes medidas para llegar a su presente ubicación política, la asociación gremial puso en juego aquello que para ganar nuevos horizontes se debe estar dispuesto a perder de vista la orilla, decidió con profundidad cambios intramuros , fundamentalmente acordó desde su alma peronista, abrevada en sus raíces, la vuelta al ruedo con el gobierno nacional, en un encuentro publicitado con el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa al acordar con el partido Fe, el que actualmente se ha visto convertido solamente en un sello de goma.
El fin de la verticalidad
Entendemos por verticalidad, algo que conoce y acciona a la perfección el peronismo desde su origen, cuando aquel 17 de octubre de 1945 Perón se muestra por primera vez en los balcones de la Casa Rosada. Es la esencia misma del movimiento y característica de esa organización estructurada y jerarquizada de arriba hacia abajo que impone criterios y maneja voluntades, como base fundamental para llegar a los espacios del poder.
El partido Fe, aquel que otrora manejaba una importante maquinaria electoralista en Necochea ya no tiene para nuestro distrito ninguna fortaleza. Nada de verticalidad acatada y menos aún algo que haga oscilar la aguja de la brújula que le marca el camino al Intendente, quien se apoya solo en el recodado porcentaje alcanzado en la elección del año pasado.
El Covid 19, la pandemia y su aplanadora cuarentena irrumpieron maléficamente en los planes del gobierno municipal, sirviendo a su vez como excusa de todo aquello que se pudo hacer, aún con el virus dando vueltas, y no se hizo. Las acciones tomadas durante el año que finalizará cuando el reloj marque las 24 del próximo jueves se puede destacar por encima de cualquier otra el acuerdo logrados en el Concejo Deliberante para determinar la venta de las tierras del ex complejo casino, operación abortada incompresiblemente el 9 de diciembre al rechazar la única oferta que había para analizar.
No está preciso qué pasó entre la apertura del sobre y el anuncio del rechazo porque cuando de negociación se trata, siempre hay instancias que se pueden superar. Sólo se aduce que “Casinos Victoria” introdujo una clausula pretendiendo el traspaso del dominio cuando en realidad sólo quería que se le asegurase a futuro la titularidad del bien adquirido, compromiso que el Municipio no puede firmar hoy porque el predio en sí, no está a su nombre, trámite que quedó inconcluso cuando en el año 1994, pasó a nombre de la Municipalidad la totalidad del parque Miguel Lillo.
Va de suyo que el inversor tampoco buscó otra alternativa porque en realidad su interés en la inversión está acompañada en la explotación del juego, cosa que hasta ese momento no lo tenía asegurado por parte de las autoridades provinciales del área.
Negocios son negocios y el dinero no tiene nombre, pero si dueño venga de donde venga, de empresarios locales o foráneos da igual cuando si se quiere llevar adelante un proyecto y en tal sentido no se puede mezclar la nostalgia en una operación de semejante magnitud que además, al decir de otros operadores del mercado inmobiliario el edificio fue sobre valuado en un ciento por ciento.
En esa misma reunión, ante el periodismo, se anticipó un nuevo llamado a licitación con las mismas bases y condiciones. Cosa que, hasta ahora no se ha llevado a cabo.
Primer gran error
Con los antecedentes que se conocen sobre la intención de la venta del ex complejo igual se armó un pliego de bases y condiciones encorsetado, amañado a cuestiones políticas y decisiones pusilánimes, como dejar en manos de la Municipalidad el auditórium y lo que es peor el desconocimiento de la normativa vigente para el uso del suelo en el sector. Condicionando qué debía hacer con lo suyo el nuevo propietario. Hay quienes sostienen, por conocimiento de la realidad inmobiliaria en Necochea, que la venta debió haber sido por parcelas quedando el edificio a merced de la voluntad del comprador.
Dentro de los errores y aciertos logró otro aumento de tasas, recientemente del 35 %, además es habitual que el Intendente mantega diálogos institucionales con la Provincia y la Nación, no sólo se lo aleja de padrinazgos sino que se afianza individualmente en la toma de decisiones. Un Intendente con «manos libres» no establece que todo sea mejor, es simplemente la descripción de una realidad imperante en actuar individualmente con estilo propio de conducción al no responder a esa verticalidad pasada. Esta administración no cuenta con figuras de estatura, algo que sí ha pasado en anteriores donde las internas suben al primer piso del edificio de la calle 56. Si bien es un armado heterodoxo el de Rojas y que parece querer mantenerse en una delgada línea donde tiene que moverse con prudencia para no sufrir deserciones cuando se exacerban las ideologías, esa mezcla de partido vecinal filo peronista que parece seguir como huella de tránsito camino a las elecciones venideras.
Manos libres
Recuerda este periodista al momento de escribir estas líneas el slogan “no le ate las manos al presidente” algo así durante la campaña de Raúl Alfonsín en 1985, en clara alusión a la elección de renovación de cargos en la Cámara de Diputados. Con la misma premisa hoy en nuestro caso, para que esto no le ocurra a quien está a cargo del Municipio de aquí en más deberá tomar decisiones y asumir las consecuencias. Definir prioridades, con las manos libres dentro de toda su estructura y micro clima, porque aun habiendo ganado holgadamente tiene minoría en el Concejo Deliberante, la lista de Juntos por el Cambio que lo llevó al triunfo, esa misma noche voló por los aires y el bloque se partió, algo que necesariamente obliga al consenso.
Al tener las manos libres ha definido el armado de su propio partido político «Nueva Necochea» seduciendo y arriesgando. Lo primero será fortalecer una simbiosis con el electorado, lo segundo no quedar a una orilla de la grieta agudizada en los últimos 365 días tras los pasos que viene dando el gobierno nacional y provincial.
De este trípode: Juntos por el Cambio, el antiperonismo en cuerpo y alma, Frente de Todos, la representación escrita del kirchnerismo y “Nueva Necochea”, saldrán los diez nuevos concejales de una sociedad polarizada más cercana a la idea de JXC, otra parte ligada al mundo «K» que sabe su techo pero tiene lo amarrado, que no le alcanza para ganar pero si para imponer concejales y en el medio el partido del Intendente. Es muy simple si él no impone presencia, gestión y accionar queda afectado por la grieta.
En las últimas horas, un detalle no puede pasar desapercibido, el proyecto que avanza del gobernador Kicillof con el visto bueno de la vicepresidenta Cristina Fernández de instalar mini gobernaciones en los distritos. Un título pomposo que habrá que ver como se adaptaría a la realidad que tiene presupuesto aprobado para amar una especie de sucursal en los 135 partidos de la provincia de Buenos Aires, para atender áreas que suelen ser propias de las municipalidades. Una manera de pretender imponer poder central bonaerense en cada territorio y que tendrá un costo no menor para la arcas del primer Estado argentino; alquilar locales, abrir diferentes oficinas, inclusión de personal, algo que puede terminar afectando a los intendentes denominados «del mismo palo» que perderían ese control total de su distrito en un par de decisiones que pasarán a otra órbita y pueden hacer aparecer internas no imaginables entre el poder de los intendentes y el nuevo monstruo de 135 cabezas.
La gran pregunta es ¿las manos libres del Intendente son en el orden local, todavía no hay condicionamiento provincial y nacional serio? es cierto, es una elección de medio término, la otra pregunta ¿en el 23, cuando se ponga toda la carne al asador será lo mismo o esas manos libres de hoy tendrán que respetar decisiones y algunos nudos las atarán?