Un lazo que se construye a lo largo de la vida
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Mañana se celebra el Día del Amigo, una fecha que está asociada a valores fundamentales como el amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso.
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La amistad es una relación afectiva que puede surgir entre hombres y mujeres, novios, esposos, familiares con cualquier clase de vinculo, personas de distintas edades, religiones, ideologías y culturas, siendo la base valores fundamentales como el amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso. Este lazo se construye a lo largo de la vida con el trato asiduo y el interés reciproco a lo largo del tiempo.
La amistad se consigue siendo paciente y constante, ya que requiere tiempo para poder conocer poco a poco a la otra persona. Así surgió la amistad entre Ángel Vallejos y Mara Laxalt. Ellos se conocieron cuando Ángel llegó a nuestra ciudad en 2010 junto a su esposa y sus dos hijos, buscando un cambio de vida para su familia.
“Llegué el 24 de diciembre de ese año y decidimos radicarnos en la ciudad buscando tranquilidad. Conocíamos Necochea porque fue el lugar donde siempre veníamos a vacacionar, mientras vivíamos en Buenos Aires”, recordó.
Tener que empezar de cero no fue fácil pero Ángel contó con el apoyo y acompañamiento de Mara, algo que no se olvida hasta el día de hoy. “Ella fue la primera en darme una mano cuando estaba en Deportes para Todos y me sumé de voluntario, sumando el trabajo social que venía realizando en Buenos Aires”, dijo.
En aquel entonces, Ángel pudo comprar un terreno y construyó su casa. Sin dudarlo, aseveró que “para mí fue muy valioso, ella fue una gran contención, me abrió puertas y a partir de ahí también surgieron otras amistades”.
Ambos comparten muchas cosas en común, como el valor de la solidaridad. En este sentido, han realizado viajes, reuniones de la carrera deportiva, o para celebrar el Día del Niño, actividades de capacitación, siempre enfocándose ambos en la tarea social. “Siempre hemos tratado de entendernos y escucharnos”, afirmó Ángel.
Una de las cosas maravillosas que tiene la amistad es como se entabla este lazo y se extiende con otras personas, tal como sucedió con las familias de Ángel y Mara, donde todos comparten muy lindos momentos.
En cambio, la amistad de Martin Pastor y Matías Federico Prigione, comenzó cuando eran muy jóvenes, a los 17 años. “Recuerdo que estábamos en la playa con un grupo de amigos en un fogón tocando la guitarra y cantando y de repente llegó Federico que tenía mucha facha, tenía una camisa blanca y todos nos quedamos mirándolo. Se acercó y nos preguntó si podía tocar un tema”, detalló.
Martin Pastor viene de vacaciones a Necochea desde que estaba en la panza de su madre y siempre sintió un gran amor por nuestra ciudad y cada verano venía con su familia. Esto les permitió a ambos volver a encontrarse en el balneario y se hicieron amigos inseparables. Inclusive, las madres de ambos también forjaron amistad y todos los veranos se encuentran, comparten salidas y cenas, volviéndose esta amistad una gran familia.
“En el balneario se generaba un ambiente muy familiar, donde nos reuníamos muchísimos amigos, compartimos asados, las tardes, los mates, la música y hasta el día de hoy, cada temporada nos reunimos con las guitarras y cantamos canciones. El me muestra sus nuevas canciones y yo las mías y entre los dos nos ayudamos con los temas”, mencionó Martín.
Al momento de describir la amistad que mantiene con Federico, afirmó que “él fue una de las personas que siempre me apoyó en todos los recitales, estuvo para darme una mano y ayudarme. Además venía a cantar conmigo cuando yo tenía la banda “Los últimos de la fila””.
Para Martin la amistad es una gran característica del ser humano, destacando que somos privilegiados al poder elegir a un amigo para que forme parte de la familia. “Se vuelve un hermano de la vida, creo que eso nos vuelve muy humanos y es muy lindo poder armar la familia con amigos”, expresó.
Martin opinó que la amistad va más allá de una persona y se siente amigo de la ciudad y tras haber trascurrido más de 20 años con la música, conoce muchas personas, pero la amistad con Federico pudo mantenerla más allá de los años y la distancia, a pesar de que el por su profesión vive gran parte del año en Buenos Aires.
Al respecto, aseguró que “cuando existen estas amistades atemporales, es muy lindo, porque aunque pase mucho tiempo sin verte, cuando volvés a reencontrarte es como que no pasó el tiempo y al segundo mate es como siempre. Eso es lo lindo de la amistad, uno no tiene que fingir, simplemente sos como sos y no importa el tiempo que haya pasado. El amigo es justamente esa persona que no importa lo que le cuestes y frente a cualquier situación es tu aliado y es el que te va a decir con cariño cuando estas errando en algo”.
Durante la cuarentena, Martin estuvo en nuestra ciudad y comenzó a tocar y cantar canciones por las redes sociales, haciendo compañía a otros y asimismo, a través de la música. “Se armó un grupo de amigos online que se autodenominan “Los pastorcitos”, y durante todo este tiempo compartimos una hora de música todos los días”.
Mañana lunes, a las 20, siendo el Día del amigo, trasmitirá el vivo número 100 por Instagram @Martin Pastor Oficial.
Hermanas de la vida
Inés Ibarguren de Orte y Esther “Pochy” Irazoqui, comparten una amistad de más de 60 años, por lo que han vivido muchas experiencias, alegrías, tristezas, familia, amigos y todos los momentos de la vida, de forma ininterrumpida.
Inés es inmigrante del País Vasco y llegó cuando tenía 10 años. Los primeros cinco años vivió en el campo y cuando tenía 15 años empezó el secundario, siendo ese su primer contacto con pares argentinos. Ahí fue cuando conoció a sus primeros amigos.
“La amistad de Pochy fue muy valiosa para mí porque fue una de las primeras amigas argentina”, indicó y recordó que estuvo en los momentos más difíciles de su vida, cuando perdió a su marido y se quedó con cuatro hijos a cargo y cuando falleció un bebé que tuvo. “Mis amigos fueron fundamentales para seguir y nos acompañaron tanto a mí como a mis hijos”, destacó Inés.
Al tener que definir a Pochy, ella dijo que es “alegre, positiva, solidaria, está siempre para lo que necesites, podes contar con ella”.
Al día de hoy, desayunan juntas una o dos veces a la semana, siendo un momento para ellas. Así empiezan muy bien la mañana. “Es una puesta en común constante, hablamos de lo que pasa en la ciudad, de nuestra profesión cuando éramos docentes, etc.”, aseguró Inés.
Los valores que comparten son muchos, “tenemos mucha afinidad, pensamos lo mismo de la familia, de nuestra fe, además hemos compartido viajes, en el verano vamos al mismo balneario, compartimos mucho”.
Esther por su parte, definió a Inés con estas palabras, “es mi amiga de la vida, una hermana. A nivel humano ella y su hermana son personas muy queridas por mí”. Esther fue hija única, por lo que encontró en este vínculo más que una amiga.
“Cuando íbamos a las tertulias yo iba temprano a lo de Inés y nos peinábamos, nos arreglábamos entre nosotras y salíamos para el club Rivadavia donde nos encontrábamos con toda la barra de amigos, entre los que estaban los hermanos de Inés. Era todo muy familiar y cuando los amigos se iban poniendo de novios se anexaban al grupo. Era una época hermosa donde se salía después de la cena y las tertulias terminaban después de la salida del cine, ya que recuerdo que mis padres nos pasaban a buscar cuando salían de ver una película”, puntualizó.
La vida las llevó por la rama de la educación y ambas se recibieron de docentes, Esther en el Colegio Nuestra Señora del Rosario e Inés en el Colegio Nacional.
Siendo chicas, recordó que “Inés era la persona de confianza con la cual me dejaban salir y ella terminaba acompañándome y durmiendo en mi casa donde seguíamos charlando a la noche”.
Una de los viajes más lindos que recordó Esther fue la primera vez que viajó a Europa y lo hizo en compañía de Inés y otro grupo de amigas.
“Cuando no viajamos lo hacemos con la imaginación, recordamos y ahora estamos ilusionadas con poder viajar, esperando que la pandemia pase. Para mi es una alegría permanente poder volver a encontrarnos”.///