Un lugar en el corazón del barrio
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Desde la Biblioteca Popular Sarmiento se trabaja hace tiempo para lograr un sentido de pertenencia con los vecinos del barrio Puerto. Una entidad que este año cumple 90 años
“Era lo que nosotros esperábamos como entidad: que la gente del barrio tenga sentido de pertenencia con la biblioteca”, afirmó Claribel López, presidenta de la comisión directiva de la Biblioteca Popular Sarmiento.
La institución que en septiembre próximo cumplirá 90 años, ha pasado por una década de grandes desafíos luego de que tuviera que dejar el edificio del Sindicato de Luz y Fuerza de la calle 51.
Tras funcionar un tiempo en un local de la avenida 59, en 2010 se instaló en una pequeña construcción precaria que pertenecía a la asociación vecinal del barrio Puerto, en la calle 55.
Desde entonces se ha realizado un intenso trabajo para crear un vínculo con la comunidad, no sólo a través de los libros.
“Durante la pandemia seguimos trabajando. Hicimos colectas de alimentos, de ropa. Con un grupo de Estudiantes de La Plata hicimos ollas populares para las familias más necesitadas y también entrega de juguetes”, señaló Claribel.
En 2021 la biblioteca comenzó a volver a la “normalidad”. López explicó que se volvió a la actividad con talleres y también se retomó la entrega de verduras mediante el programa Frescura Natural, que se desarrolla con el municipio.
En cuanto a los talleres, López señaló que se retomó el trabajo conjunto con el programa Barrio Cultura, cuyos instructores dan talleres de pintura, teatro y otras artes en la sede de la biblioteca.
“También comenzamos a trabajar de nuevo con la extensión de la biblioteca dentro del hospital neuropsiquiátrico”, explicó.
Entidad con historia
La Biblioteca Popular Sarmiento fue creada el 11 de septiembre de 1932 por impulso de un grupo de vecinos y maestros de la Escuela Nº 1. Si bien durante décadas funcionó como biblioteca escolar, es una de las tres bibliotecas públicas con las que cuenta la ciudad.
La biblioteca obtuvo su personería jurídica en 1943. Durante largo tiempo permaneció cerrada al público y su uso se limitaba a los alumnos de la Escuela Nº 1, como si fuera una biblioteca escolar.
En 1995 la entidad recibió un subsidio de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), que permitió que fuera abierta al público nuevamente.
En 2000, la comisión patrocinadora de la biblioteca decidió buscar un nuevo espacio a fin de que no se superpusieran las tareas colegiales y la actividad propia de un establecimiento público.
Fue así como en agosto de 2000 la Biblioteca Popular Sarmiento comenzó a funcionar en la planta alta del Sindicato de Luz y Fuerza, donde contó con una sala amplia y luminosa, propicia para el estudio y la lectura.
Los principales usuarios de la biblioteca seguían siendo los alumnos de la Escuela Nº 1, además de jóvenes del barrio.
Pero con el tiempo la actividad comenzó a decaer, ya que la biblioteca se encontraba dentro del radio de acción de la Biblioteca Andrés Ferreyra y de la biblioteca pública del Colegio Nacional.
Trabajo territorial
“Hacemos un trabajo territorial con los chicos del barrio”, dijo Claribel López, quien colabora desde hace años con la institución y en la última asamblea fue elegida presidenta de la comisión directiva.
Por ello, desde la entidad también se trabaja para apoyar a una escuelita de fútbol del barrio y se colabora con el acondicionamiento de la plaza, las redes de los arcos y la iluminación del espacio verde.
López indicó que desde hace 12 años, cuando la biblioteca se instaló en una precaria construcción de la calle 55, el proyecto era principalmente crear vínculos con la comunidad.
“Allí se dio un taller de construcción en seco y los mismos alumnos fueron los que ayudaron a construir el edificio el salón de la biblioteca”, explicó Claribel.
Así fue como con el tiempo se logró contar con un salón para 50 personas, una oficina de administración y la biblioteca propiamente dicha, donde hay unos 7.000 volúmenes.
Ahora la entidad trabaja para recuperar la personería jurídica y poder acceder a los beneficios que otorga la Conabip a las bibliotecas populares.
Mientras, la biblioteca continúa siendo el lugar de estudio de una centena de chicos de la Escuela 35 y del barrio.
Por estos días la institución lanzó una nueva campaña de socios, con el objetivo de ampliar el número y avanzar en nuevos proyectos junto a la comunidad en la que ya se ha ganado un lugar.///