Un maestro de ajedrez en el aula
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Carlos Hospitaleche es uno de los principales referentes a nivel nacional del uso del deporte ciencia como herramienta educativa
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Por Juan José Flores
Redacción
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Ha dedicado toda su vida a la docencia y a los 66 años está pronto a jubilarse. Pero días atrás concurrió a una capacitación sobre robótica porque quiere que los chicos de un jardín de infantes de la ciudad apliquen la metodología del ajedrez en la programación de robots.
El desafío que se plantea Carlos Hospitaleche parecería imposible para cualquier otro docente, pero no para él.
Se debe tener en cuenta de que la didáctica con la que se enseña ajedrez en el nivel inicial en todo el país y también en España, es producto de la investigación desarrollada durante años por este docente necochense.
“Nunca me van a hacer una nota porque enseño psicología o filosofía”, bromeó Hospitaleche.
Es profesor de Psicología y Ciencias de la Educación egresado del Instituto de Formación Docente Nº 31 y una de las dos únicas personas de nuestra ciudad que ha recibido un reconocimiento del Ministerio de Educación de la Nación.
La otra persona es Luis De Castelli, actual jefe distrital de Educación de Necochea y quien trabajó codo a codo con Carlos en la investigación y desarrollo del programa de ajedrez pedagógico reconocido a nivel nacional.
Todo por el ajedrez
“He conocido dos ministros de Educación de la Nación gracias al ajedrez”, señaló Hospitaleche, que se confiesa un obsesivo de su trabajo de investigación. En la actualidad trabaja para la Escuela Municipal de Ajedrez y es el coordinador pedagógico del Programa Municipal de Ajedrez Educativo.
Paradójicamente fue a partir de uno de los momentos más tristes de la historia argentina, la dictadura de los años 70, que Carlos comenzó su vínculo con el juego ciencia. Él había militado en un partido de izquierda y con la dictadura, explicó, “me quedé sin nada”.
“Ahí aprendí a mover las piezas. Ya tenía 25 años. Descubrí el ajedrez y lo empecé a asociar con todo: con la historia, con la psicología, con la educación…”, dijo.
Carlos realizó su primera experiencia vinculando ajedrez y educación en la Escuela Argentino Danesa, en 1985.
En 1990 el ajedrez ingresó formalmente al aula en la Escuela Secundaria 2 “Florentino Ameghino”.
Mientras tanto, a través de un ajedrecista, Carlos supo que la persona que sabía más de ajedrez vinculado a la educación en nuestro país era el periodista del diario La Nación, Jorge Laplaza, quien había realizado la cobertura años antes del match Korchnoi-Karpov.
“Nos empezamos a cartear y a imaginar el primer congreso de profesores de ajedrez y sus didácticas”, explicó Carlos. El evento se realizó en nuestra ciudad en 1992 y fue el puntapié inicial de las investigaciones de Hospitaleche y De Castelli.
Años más tarde Carlos sería invitado por el municipio de Vicente López para desarrollar allí el octavo congreso.
A Hospitaleche le pidieron que enviara por escrito lo que iba a exponer y lo sentaron en la mesa junto al entonces secretario de Educación de la CABA, Daniel Filmus. Quien luego sería Ministro de Educación de la Nación dijo que “había estado esperando que lo que había escrito (Carlos) terminara en un libro”.
Es que la entrada del congreso había un libro con todas las disertaciones que Hospitaleche había realizado a partir del trabajo en conjunto con De Castelli.
Con el paso de los años Carlos recorrió el país realizando conferencias sobre sus investigaciones. Mientras que De Castelli se concentró en su carrera, Hospitaleche volcado de lleno a la investigación y al desarrollo de la aplicación del ajedrez en la escuela.
“Cuando empezamos, si de una ciudad me invitaban a hablar de ajedrez, yo ya me sentía pago. Así que solventaba de mi bolsillo el viaje, la comida, todo. Pero después eso cambió”, explicó Carlos, que terminó viajando en avión a distintos puntos del país para brindar conferencias.
Desde cero
“El ajedrez en el nivel inicial fue algo accidental. Porque vino un director municipal de educación en la época de Aloisi y me dijo, no usted puede esperar a que el chico venga acá, usted tiene que ir a las escuelas”, recordó Carlos.
Y el municipio le abrió la puerta de los jardines de infantes y las escuelas primarias para que llevara las clases de ajedrez. “En las primarias no había problema, porque había material didáctico, pero en el jardín no había nada escrito. Eso lo tuvimos que investigar nosotros”, señaló.
Si bien esto podría haber quedado en la anécdota, en realidad generó un trabajo de trascendencia en ese momento incalculable. Hoy la didáctica que se utiliza en todo el país para enseñar ajedrez en el nivel inicial es la que surgió de las investigaciones de Hospitaleche y De Castelli.
Luego, el gobierno español, a partir de un convenio con el Ministerio de Educación de la Nación, se llevó muchos de esos conocimientos para aplicarlos en ese país.
Por eso, Hospitaleche asegura que el ajedrez es fundamental en su carrera docente. “En psicología no podía inventar nada, pero ajedrez…”, señala.
Hoy a los 66 años, Carlos se encuentra cerca de la jubilación, pero sigue pensando en cómo el ajedrez puede convertirse en una herramienta para los chicos. Por eso días atrás hizo una capacitación en robótica. “Vamos a terminar el año con una presentación de chicos del Jardín 911 que van a programar robots con contenidos ajedrecísticos de geometría topológica”, afirmó.///