Un momento crucial
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Las páginas de Ecos Diarios se han ocupado últimamente de la crítica
situación por la que atraviesa el Club Atlético Rivadavia, tan
determinante que definirá el futuro de la institución deportiva más
añeja de Necochea.
La actual intervención establecida por la Dirección de Personas
Jurídicas de la Provincia de Buenos Aires, no ha significado otra cosa
que correr el velo para que la sociedad local pudiese meritar el grado
de decadencia que ha alcanzado la entidad albiazul.
Ha quedado en claro que el proceso que derivó en esta especie de socorro
para intentar reencauzar la historia del club y no asistir a su
desaparición, no empezó hace un par de años, ni mucho menos.
El hecho de que la última comisión oficializada ante los organismos
provinciales data de fines de 2010, revela que son varios los dirigentes
responsables de este complicado presente.
Al analizar la cuestión enseguida resaltan los indebidos manejos de las
ocasionales dirigencias, la despreocupación por trabajar en pos de hacer
crecer al club o, siquiera, tratar de mantenerlo.
Se ha fallado en eso, se ha sido ineficaz y hasta rayano con el delito
el accionar que ha llevado al actual estado de postración, endeudamiento
e infinidad de irregularidades sacadas a la luz por el profesional que
tiene a su cargo la intervención. Una función que navega como puede en
un tomentoso mar hacia un puerto llamado normalización.
Sin embargo hay cuestiones externas que han contribuido y que es
necesario evaluar para los futuros tiempos. Y en ese aspecto el cambio
de costumbres sociales ha sido una de las claves. No sólo Rivadavia
sino la mayoría de los clubes que no se han adaptado a los nuevos
tiempos, están en vías de extinción.
Por su estructura: sede social, piso de los deportes, estadio de fútbol
y el abandonado parque “Pedro A. Zugazúa” por distintos lugares de la
ciudad, Rivadavia sigue siendo portentoso en materia de capital
edilicio, más allá de las condiciones en que se encuentran parte de esas
instalaciones.
Sin embargo a simple vista se observa como un inmenso territorio que no
es ocupado en la dimensión que permita su mantenimiento. Lejos han
quedado los tiempos en que la institución albiazul marcaba gran parte de
la vida social de la ciudad
A las brillantes campañas deportivas se suman en el historial albiazul
el esfuerzo, amor y aportes económicos puestos por dirigentes que lo
hicieron grande. Por el peligro de cometer alguna omisión, obviamos señalar apellidos directamente vinculados a la institución que merecen el reconocimiento de la masa societaria. Estos grandes socios deben servir como inspiración para que a fines de este año, fecha en la cual está prevista se lleve a cabo la asamblea que determinará la nueva comisión directiva, empiece una nueva etapa en la cual habrá que aunar esfuerzos, inteligencia, templanza para tomar decisiones cruciales y amor propio, para que el club decano de la ciudad siga existiendo y no pueda morir.