Un mundo para soñar y viajar construido de miles de palabras
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Se celebra el “Día Mundial del libro y del derecho de autor”. La experiencia de lectores y autores a través del tiempo
Desde el año 1995, cada 23 de abril, se celebra el “Día Mundial del libro y del derecho de autor”, una conmemoración que tiene por objetivo fomentar la lectura, la industria editorial y la protección intelectual por medio del derecho de autor promovida por la Unesco.
A partir del año siguiente se comenzó a celebrarse en varios países y en 2008 ya había alcanzado a más de un centenar.
Vale mencionar que esta celebración se remonta a principios del siglo XX y surgen actividades literarias; además, la fecha se eligió porque coincidirían con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616. Por su parte, la Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. La Conferencia General de la UNESCO la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de dicha fecha el 23 de abril es el «Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor».
Travesía
La actualidad se encuentra atravesada por la tecnología y al tradicional soporte papel se han ido incorporando los medios digitales para la lectura de diversos textos.
Pero siguen intactas las emociones que se experimentan ante un libro y la escritora María de los Angeles Espinosa explicó que “para mí es como un viaje. Algo nuevo por descubrir, aprender, y para enriquecerme. Es una fantasía”.
Para agregar que, “también es descubrir lo que los demás seres humanos tienen para decir, o para meterse lo que dure ese libro, en la mente de alguien que tuvo cosas para expresar. Abrir la tapa de un libro es iniciar una travesía por un mundo maravilloso e inesperado”, enfatizó.
Universos
Por su parte, Juliana Orihuela hizo referencia a un comentario de una amiga que es correctora y que se definía como una persona libro, “movida por las palabras pensé que yo también soy una persona libro que ha vivido en tantos mundos como libros leí, en tantos otros tiempos desde este tiempo. He sido niña, niño, hombre, mujer, perro, gato, dios, filósofo y teólogo, he sido un loco sobre un caballo luchando contra molinos de viento y he sido una mujer que no se ha quedado ciega en el medio de una multitud de ciegos”.
Ha recorrido universos construidos de palabras y comprende que “las personas libro nos reconocemos entre nosotros, nos hacemos eco de lecturas pasadas, de otras personas libro que compartieron sus bibliotecas, su pasión por esos mundos esperando a ser leídos y vividos, creados y sentidos. Las personas libro nos alimentamos de las historias y las ideas, los sueños y proyectos de otros, nuestros amigos los escritores”.
Orihuela no es escritora pero ha tenido la posibilidad de hacer libros digitales, “ahora entra toda mi biblioteca en la palma de mi mano”.
Expresó su satisfacción por este invento en su día y deseó que “en el soporte que elija el futuro para contenerte y seguir gestando personas libro.”
Compañero
En tanto que, el bibliotecario Alejandro Moray parafraseando a Jorge Luis Borges expresó que “el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”.
En su opinión, en este siglo donde se destaca la alta tecnología, “no puedo dejar de remitirme al libro, a ese compañero de siempre”.
Fue el inicio de todo esta nueva era, lugar donde están tanto los datos precisos, las características de los elementos que nos rodea, siempre haciéndole consultas, y fielmente nos responde, así nos da la posibilidad de ir descubriendo cosas nuevas. “También su parte más fantástica, que a través de sus páginas y sus relatos escritos nos llevan a los lugares más increíbles de la imaginación”, afirmó.
La vida
Mientras que la escritora y coordinadora de talleres literarios, Cristina Martínez Teixans no pudo sustraerse a los recuerdos que le generan las librerías y bibliotecas por las que transitó y el contacto con conocidas figuras del ámbito literario, “recuerdo la biblioteca de Alejandra Pizarnik en donde prevalecían llibros franceses, Rimbjaud, Baudelaire, Artaud y para pavura de unos cuantos no había ni uno solo de literatura española”, destacó.
A modo de síntesis la autora manifestó que “toda la vida de uno es un libro, para conocer, para estudiar y para disfrutar”.