Un notable desprestigio
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El último sondeo semanal de opiniones que llevó adelante Ecosdiarios.com significó uno de los resultados más contundentes desde que se llevan a cabo estos relevamientos.
Es que el 97% de quienes se inclinaron por las dos posibles respuestas optaron por el “No”, a la hora de contestar al interrogante ¿Ud. cree en la Justicia argentina?
El número, muy cercano al cien por ciento, impacta. Pero lo más llamativo, y no precisamente como una buena noticia, es que ese 97% expone con indiscutible claridad la falta de confianza en uno de los tres poderes de la Nación.
¿Es casualidad que la opinión tan negativa sobre la Justicia? Más allá de las excusas y puntos de vista que puedan esbozar quienes componen este importante organismo del Estado, no sorprende la contundente respuesta.
Un cúmulo de situaciones, que vienen de largo tiempo, han provocado la casi unánime impresión sobre el mal funcionamiento de este poder.
Ya en encuestas y consultas celebradas en el resto del país han surgido opiniones en el mismo sentido. Por varios hechos el desprestigio ha ganado a la Justicia y sin una ciudadanía que crea en ella, está seriamente deteriorada la salud de la República.
Los múltiples hechos de corrupción apañados por los jueces que han hecho la “vista gorda” en más de una oportunidad y los hechos “livianamente” juzgados son dos situaciones que se han venido repitiendo y que han generado un fuerte cuestionamiento desde la sociedad en cuanto al rol de la Justicia.
Bien dicen que un país no puede funcionar sin justicia. Pero si quienes la componen muestran falta de honestidad en su accionar e idoneidad; o atienden los intereses políticos de turno, es normal que exista tanto escepticismo en la gente.
Si bien puede parecer aventurado, basta con palpar el pensamiento y emociones de la sociedad argentina actual, para ver que el enojo y falta de credibilidad también abarca a los otros dos poderes: el Ejecutivo y Legislativo. Tal vez no en el mismo orden que el Judicial, pero en altos porcentajes también.
Este sentimiento, que no ha surgido por casualidad, refleja una de la causa principales por las cuales nuestro país no puede avanzar hacia un futuro más venturoso y acorde con sus riquezas. Poco menos que un tema para analizar en el diván de un buen psicólogo.///