Un nuevo comienzo, junto a otro mar
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En agosto de 2018 el artista plástico Pablo Benedini partió hacia Brasil, con la idea de iniciar una nueva vida
Por Juan José Flores
Redacción
“No pensé que tendría la oportunidad de empezar de nuevo”, explicó Pablo. Hace unos días cumplió 56 años y ahora dedica gran parte de sus días a lo que más le gusta: crear. Tiene su estudio al aire libre y para despejarse camina una cuadra hasta la playa y se zambulle.
A pesar de que por estos días llueve bastante, el clima es cálido, muy diferente al de Necochea en esta época del año.
La voz de Pablo Benedini llega a través del teléfono con el sonido del mar de fondo. A fines del año pasado el artista decidió radicarse en Matinhos, una pequeña localidad costera del estado de Paraná, en el sur de Brasil.
Con una extensa carrera artística en nuestra ciudad, donde es conocido como artista plástico, profesor de artes visuales en la Escuela Provincial de Artes, músico, director de la Escuela Municipal de Artes, concejal y gestor cultural, Pablo decidió dejar todo atrás para iniciar una nueva vida.
Benedini junto a su pareja habían conocido Matinhos hace unos años y ya en ese momento tuvieron ganas de quedarse. Pero fue el año pasado, cuando ambos se jubilaron que decidieron partir hacia Brasil con la idea de radicarse definitivamente.
“Los últimos años habían sido muy duros para mí en Necochea. Sentía que se me habían cerrado muchas puertas, necesitaba un cambio de aire”, explicó.
Pablo estaba “cansado del frío” y su trabajo en la gestión cultural y la docencia le dejaban poco tiempo para crear. Radicarse en Brasil era “una decisión tomada”, así que sólo les quedaba “hacer los bolsos y partir”, algo que finalmente hicieron en agosto de 2018.
Benedini no sólo dejó su casa en Necochea. Toda su obra también quedó en la Argentina, se encuentra en Córdoba, así que al llegar a Matinhos tuvo que empezar a trabajar de cero en una nueva producción.
El “gringo”
Dentro de los conceptos de población de los brasileños, Matinhos es un pueblo pequeño, pero en realidad es una ciudad de unos 33.000 habitante ubicada a unos 100 kilómetros de Curitiba, capital de Paraná.
“A namorada do Paraná” (la enamorada de Paraná) se encuentra de la microrregión de Paranagua y es una localidad balnearia que durante el verano recibe miles de turistas de Curitiba, otras ciudades del sur brasileño e incluso otros países.
Se trata de un pueblo de playas y pescadores, por lo que Pablo ha podido mantener la temática que trabaja hace años en sus dibujos y pinturas. Aunque ahora ha sumado a sus trabajos las artesanías.
Marineros, pescadores y embarcaciones aparecen en los dibujos, pinturas y pequeñas esculturas que Benedini elabora en su taller al aire libre, en el patio de la casa que alquila, a una cuadra del mar.
Explica que se trata de un pueblo muy tranquilo y de gente muy amable, que ya lo ha adoptado. “Me dicen Gringo”, explicó Pablo, maravillado por su nuevo entorno.
“Estoy disfrutando de todo esto como si fuera un nene. Nunca pensé que iba a tener esta oportunidad de empezar de nuevo”, dijo Benedini.
Incluso disfruta de las limitaciones de su fluidez con el portugués. “Es una bendición, me permite escuchar más a la gente y no tengo que hablar tanto”, dijo Pablo.
No obstante, la charla con los vecinos de Matinhos parece algo esencial en la nueva vida de Benedini, que ya sacó residencia permanente en el vecino país.
A orillas del mar
Pablo armó una tiendita de artesanías en su casa y está trabajando en una nueva colección de pinturas y obras con la idea de exponer.
En Matinhos no hay ninguna sala de exposiciones, pero ya ha tomado contacto con unas 20 galerías de Curitiba. Tampoco descarta la idea de iniciar gestiones para poder exponer en San Pablo.
Pero por ahora se concentra en pintar y trabajar con sus propios tiempos. “Lo hago casi como un juego”, explicó.
“En Necochea no tenía tiempo. Ahora voy a la playa, me doy una zambullida, vuelvo y trabajo hasta las 6 o las 7 de la tarde que comienza a oscurecer”, precisó.
Para Pablo allí “todo es nuevo”, incluso la relación con la gente. “Nos tratan muy bien, con mucho afecto”, señaló.