Un obra pendiente desde hace años
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Hace casi 30 años, el Departamento Ejecutivo y el Concejo Deliberante impulsaban una tasa para financiar la construcción de la planta de tratamiento de efluentes cloacales.
La idea se plasmó en la ordenanza Nº 3127 del año 1994, donde se creaba la “Contribución de Mejoras”, que era declarada de “utilidad pública, interés municipal y pago obligatorio” con la finalidad de construir colectoras cloacales en los sectores Sudoeste, avenida Lobería, avenida Almirante Brown, barrio Parque y barrio Norte. Además, estaba previsto instalar la Cámara de Tratamiento de Líquidos Cloacales. También, por decreto, el 20 de febrero de 1997, se implementaba el cobro de la Tasa Solidaria por zonas con diferencia en la financiación, por un periodo de 72 meses. Los contribuyentes pagaban un adicional de alrededor de $3 por esa nueva tasa, que se sumó a la de Alumbrado, Barrido y Limpieza.
Sin embargo, en 2004, finalmente se llegó a la conclusión de que era imposible recaudar los fondos necesarios para una obra tan costosa, a partir del apoyo de los contribuyentes y se derogaron las ordenanzas.
También en 1994, ya se planteaban los “serios riesgos” que se presentaban en la zona de Punta Carballido, donde se produce el vuelco de los efluentes cloacales, al encontrarse roto el caño mayor.
Treinta años después, la situación no cambió o, mejor dicho, sí cambió porque el problema cada vez es más grave: la población creció y, por ende, la cantidad de desechos que se arrojan al mar cada vez son más. El caño emisario sigue roto, al igual que el que cruza el río Quequén, que sigue teniendo pérdidas, pese a los parches que se han hecho en varias oportunidades.
En estos años ha habido algunos avances, pero pocas concreciones. Se logró el terreno donde se construirá la planta en Punta Carballido y se han hecho proyectos en distintos momentos de lo que sería la obra. También se han colocado carteles en la zona, alertando sobre la contaminación. Desde hace años se gestiona la financiación a través de la Provincia y la Nación y hasta se habló de un crédito del BID. Ahora último, se había incluido en el Presupuesto nacional para 2022, pero finalmente fue rechazado. La idea era hacer una serie de estudios para conseguir el financiamiento internacional, pero, por ahora, todo sigue igual.
Sin embargo, el reclamo sigue vigente en toda la comunidad y principalmente entre los vecinos que viven en el sector porque esa zona, en estos 30 años, ha crecido mucho.
Una obra pendiente y un reclamo de hace más de tres décadas que sigue más vivo que nunca.///