Un paseo en el río que avanza
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Esta semana que pasó, Ecos Diarios dio a conocer que la Asociación de Amigos del paraje Las Cascadas reanudó la construcción de las estaciones del Vía Crucis sobre la ribera del río, un viejo proyecto de la entidad que ahora, después de años, pueden empezar a concretar.
Se trata de la construcción de 14 estaciones, que van desde el puente de circunvalación hasta Las Cascadas y que relatan la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. De esta manera, se está armando un nuevo paseo junto al río que, si bien tiene características religiosas, también puede ser por de más atractivo desde el punto de vista turístico.
Ya están terminadas desde hace algunos años, las estaciones 1 y 2 y ahora se está trabajando en la 3, 4, 5 y se reactivaron las tareas en la 8, que habían quedado a medias y que está ubicada en uno de los mejores saltos.
Ahora se pudo continuar con el proyecto, gracias a que se logró el apoyo de otras entidades con instalaciones frente al río y el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, a través del programa “Puerto Ciudad”.
La idea es hacer una actividad religiosa para Semana Santa, si se logra avanzar lo suficiente con la construcción del Vía Crucis.
Es de destacar la perseverancia de la Asociación de Amigos de las Cascadas que, pese a las dificultades que han atravesado por falta de recursos y escasa participación, siguen adelante y vuelven a encarar los proyectos con la intención de terminarlos. Además en momentos críticos, no dudaron en pedir ayudar y convocar a la comunidad para volver a empezar y así lo hicieron.
Sin embargo, lo más elogiable es que se trata de una entidad de personas que están acondicionando un lugar, en este caso el camino ribereño y Las Cascadas, que no es el barrio particular de ninguno de ellos sino que realmente lo hacen con un fin altruista para aportar algo a la ciudad.
En repetidas ocasiones, se escucha que el río, que tiene una vista maravillosa, no se explota lo suficiente, y en este sentido, el Estado hace poco y nada en este sector. No obstante, de a poco son los mismos vecinos los que empiezan a movilizarse y acondicionan el camino, lo desmalezan, suman mobiliario y van incorporando algunos servicios que, al menos, cambian el aspecto del paseo. Tal es el caso, no sólo de los Amigos de Las Cascadas sino también de quienes viven sobre el Paseo de la ribera.
Es de esperar que el municipio también se sume a estos esfuerzos de ciudadanos comunes porque seguramente si el Estado, los privados, las entidades intermedias y los particulares confluyen en un mismo objetivo, los resultados serán transformadores.///