Un paseo por el Idílico paisaje de los Valles Calchaquíes
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Montañas de múltiples colores, viñedos y antiguas construcciones de adobe pueden encontrarse a lo largo de los 500 kilómetros que recorre la ruta 68 a través de los Valles Calchaquíes, por la provincia de Salta.
Desde la ciudad de Salta hasta Cafyate, cuna de uno de los mejores vinos torrontés, los Valles Calchaquíes pintan de vivos colores el paisaje que recorre los más de 500 kilómetros por donde se extiende el trazado de la ruta nacional 68.
En un paseo que puede demorar entre 2 o 3 días, según recomiendan agencias de turismo, la expedición posee múltiples atractivos paisajísticos y un gran valor patrimonial, por su arquitectura, cultura de los pueblos y fiestas tradicionales.
Si bien los Valles Calchaquíes se extienden también sobre las provincias de Tucumán y Catamarca, en territorio salteño el itinerario transita mayormente sobre la Ruta Nacional 68 con escenarios que superan los 3 mil metros de altura.
Una de las características particulares del paseo por los valles es el asombroso relieve, resultado de milenarios movimientos geológicos modificados de manera constante por la erosión del viento y el agua, como la de la Quebrada de las Conchas. Un destino que conjuga naturaleza, historia y costumbres, en cercanías también del reconocido parque nacional Los Cardones.
Primeros pobladores
Antiguamente conocido como “Camino Real” o “Camino del Inca”, el circuito que hoy recorre los Valles Calchaquíes fue transitado en épocas precolombinas por las comunidades diaguitas -también llamadas calchaquíes- que cruzaban el Valle de Lerma.
Estos grupos se dedicaban a la fundición de bronce, alfarería, tallas en piedra y la fabricación de excelentes tejidos.
Los Valles Calchaquíes y sus antiguos habitantes fueron también testigos de acontecimientos de gran importancia como los primeros asentamientos de las misiones jesuíticas. Una ruta que servía al comercio transandino y las caravanas de llamas que se dirigían o bajaban desde el Alto Perú.
Circuito de los Valles Calchaquíes
En la ciudad de Salta, algunos de los atractivos más importantes son la Iglesia y el Convento de San Francisco; el original Cabildo, donde empaparse de anécdotas que hicieron de la Argentina una Nación independiente; la Catedral Basílica, uno de los templos más bellos del país; y el Tren a las Nubes que asciende hasta 4.200 metros de altura.
El siguiente destino es Cerrillos, a sólo 15 kilómetros de Salta, un sitio de valor histórico por haberse firmado allí el denominado Pacto de los Cerrillos. Una ciudad que en verano se destaca por sus coloridos carnavales, y que está rodeada por cultivos de tabaco y cereales.
«Los Valles Calchaquíes pintan de vivos colores el paisaje a lo largo de la ruta 68″”
La Ruta Nacional 68 desemboca luego en la localidad de La Merced, donde se puede visitar el Santuario del Señor de Sumalao, en el que los historiadores afirman oraron los patriotas de la Independencia.
Más adelante, aparece El Carril, un típico poblado del Valle de Lerma, el cual conserva antiguas casonas y arraigadas tradiciones gauchescas como las que se exhiben cada marzo durante el Festival de Canto y Jineteada.
Si se continúa hacia Cafayate el siguiente destino es Coronel Moldes, una ciudad destacada por su antigua iglesia parroquial. Entre las actividades turísticas se encuentra la pesca deportiva de pejerreyes y dorados en el río Juramento; caza deportiva en los cerros circundantes; y, deportes náuticos en el cercano dique Cabra Corral.
Apenas unos cinco kilómetros más adelante se encuentra Ampascachi, antiguo asentamiento de una tribu aborigen, para continuar luego por La Viña, un poblado elegido por los jesuitas, encargados de cultivar los primeros viñedos de la zona.
La antesala de los Valles Calchaquíes es la denominada Quebrada de las Conchas, que se extiende por unos 83 kilómetros sobre la Ruta Nacional 68. El camino atraviesa allí caseríos aborígenes como las Ruinas de Quitilipi; construcciones de adobe en las Curtiembres; las abritas; el carrizal; y algunas viviendas semisepultadas.
El distintivo del lugar son las extravagantes formaciones naturales que tomaron los nombres de Anfiteatro, Garganta del Diablo, Obelisco y Casa de los Loros, entre otros.
Sobre la ruta el viajero encuentra también Los Médanos o Dunas, pequeños arenales blancos con composición de mica calcárea (mineral), ideal para recorrer las noches de luna llena.
Finalmente, se llega a Cafayate uno de los centros turísticos más importantes de la provincia de Salta rodeado de ríos, médanos y viñedos que producen la cepa del Torrontés, una variante mundialmente reconocida por sabor, cuerpo y color. Además, en las bodegas de la zona se recomienda la degustación de vinos pateros.
Desde allí, algunas de las visitas imperdibles son a San Isidro, donde se conservan cuevas con pinturas rupestres; la bodega La Rosa, una de las tradicionales de la región; el Museo Regional y Arqueológico Rodolfo Bravo, con más de mil piezas que relatan el origen local; y, un molino jesuítico que funciona luego de 350 años de uso.
Además, se suman de regreso a Salta Capital: Molinos, otra de las poblaciones serranas de los Valles, con casonas de adobe, una iglesia construida en 1639 y ruinas aborígenes; Brealito, protagonista de una laguna para la pesca deportiva y jornadas de acampe; Cachi, a 157 kilómetros de Salta; Cuesta del Obispo, sobre la Ruta Provincial 33; y; Quebrada de Escoipe, un valle agrícola de cerro multicolores, entre otros. ///