Un paseo por la megafauna de la región
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Se puso en marcha un proyecto en el que el Museo de Ciencias Naturales “Gesué Pedro Noseda” trabaja desde hace años: hacer visible el rico patrimonio paleontológico del sudeste bonaerense
Por Juan José Flores
Redacción
La semana pasada se presentó la primera etapa del proyecto «Lobería 10.000 años antes del presente» en el que viene trabajando el Museo de Ciencias Naturales «Gesué Pedro Noseda» junto a Amigos del Museo desde antes de la pandemia.
La iniciativa busca crear un nuevo atractivo turístico para la ciudad de Lobería utilizando uno de los patrimonios que hacen que el distrito sea único a nivel provincial: el paleontológico.
Durante décadas vecinos del distrito se dedicaron a buscar y recuperar fósiles de la megafauna prehistórica y crearon la colección que convierte al Museo de Ciencias Naturales en uno de los referentes en el tema.
Ahora, con el paseo, se busca revalorizar este patrimonio a partir de la creación de una serie de estatuas de ejemplares de la fauna prehistórica que estarán en un paseo que recorrerá un trayecto desde el distribuidor de la rotonda de acceso a Lobería por la ruta 227 desde Necochea y continuará por el camino de sirga del arroyo Los Huesos.
“Hace muchos años que venimos pensando en poder plasmarlo. Se presentó en 2020 pero quedó paralizado por la pandemia y se retomó en 2021”, explicó la museóloga Beatriz Baglivo.
En 2022 el proyecto logró el visto bueno del gobierno municipal y hace unos días fue el propio municipio el que anunció la finalización de la primera etapa que consistió en la construcción de dos estatuas de gliptodonte precisamente en el acceso a la ciudad.
El origen
En 1959 un grupo de pescadores aficionados que integraban la comisión directiva del Club de Pesca de Lobería halló y extrajo un caparazón de gliptodonte. Entre aquellos hombres se encontraban Gesué Pedro Noseda, un comerciante bohemio que había participado de la formación de otras entidades loberenses, y Horacio Cerimelo.
Ambos impulsaron la creación de un museo con la flora y fauna de la región en el club. Pronto Noseda contagió su pasión por la naturaleza a los socios del club, que apoyaron sus expediciones por el distrito y su iniciativa de colmar las vitrinas del humilde museo.
Las expediciones de Noseda por las sierras, el río y los arroyos lo llegaron a descubrir en la década de los 60 dos de los reservorios arqueológicos más antiguos del país: los de los cerros “La China” y “El Sombrero” y también los de “Zanjón Seco” y “Paso de Otero”.
Los hallazgos de Noseda atrajeron a científicos de todo el país y del extranjero y convirtieron al museo del Club de Pesca en una respetada institución a nivel nacional.
Las investigaciones realizadas en el museo por estudiantes de distintas universidades, también permitió forjar lazos con las casas de altos estudios.
Si bien la institución adquirió relevancia regional, nacional e internacional, por contener ejemplares casi completos de todas las especies de los últimos 30.000 años, muchos loberenses no comprendieron la dimensión del valor patrimonial del museo hasta el año pasado.
Fue a partir de la inauguración de la muestra “Lobería, tierra de gliptodontes” en mayo de 2022 como parte de los festejos del 62º aniversario de la creación de la institución y de las actividades del Día Internacional de los Museos.
La actividad también marcó la reinauguración del sector del museo dedicado a esos animales prehistóricos que habitaron la región.
Carlos Quintana, técnico en Gestión Cultural de la Universidad de Mar del Plata, integrante del Laboratorio de Arqueología de esa casa de estudios y director de la Escuela Sudeste de Guías Naturalistas, encabezó este proyecto que permitió a muchos loberenses comprender la riqueza patrimonial del museo.
La muestra le dio el último impulso al proyecto del museo, ya que los loberenses comprendieron la importancia de dar a conocer este patrimonio único.
Las esculturas
En 2018 se encontró en Arenas Verdes una coraza de gliptodonte. Ese mismo año la artista plástica María Isabel García que se encontraba veraneando en el balneario hizo una escultura de un gliptodonte en la arena por sugerencia de un guardavidas.
El impacto que tuvo la obra efímera fue tal que Mario, el mismo guardavidas, le propuso hacer una escultura con materiales más durables y así surgió el gliptodonte de tamaño real que hoy se encuentra en el balneario.
Con ese antecedente, no fue extraño que la artista plástica de Longchamps fuera la convocada para crear las dos primeras estatuas de gliptodontes con las que se puso en marcha el proyecto de Museo de Ciencias Naturales «Gesué Pedro Noseda».
Según explicó Baglivo, ahora el proyecto es extender el paseo desde el acceso a Lobería al camino de sirga del arroyo Los Huesos, para lo que se construirá un puente y luego otra escultura.
Si bien aún no existe certeza, el próximo ejemplar de megafauna incluido al paseo posiblemente sea un tigre dientes de sable.///