Un poker en la historia
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En el Día Olímpico, recordamos a los cuatro necochenses que tuvieron el honor de competir en los Juegos. El boxeador José Saro Giorgetti, el nadador Eduardo Otero y los jugadores de vóleibol Esteban Martínez y Pablo Meana
Adrian Stolarczuk
Redacción
Imposible no emparentar la fecha con el pesar por la postergación para 2021 de los Juegos de Tokio, cuando estaríamos a un mes exacto de la ceremonia inaugural. Pero hoy el mundo del deporte celebra el Día Olímpico, impuesto hace 70 años para conmemorar el nacimiento de los Juegos modernos, el 23 de junio de 1894.
Si bien son numerosos los atletas que se han sentido parte del proceso de la olimpíada, ese período de cuatro años entre un juego y otro, son apenas cuatro los deportistas de nuestra ciudad que en alcanzado el máximo honor de competir en unos Juegos Olímpicos en 126 años de historia: el boxeador José Saro Giorgetti, el nadador Eduardo Otero y los jugadores de vóleibol Esteban Martínez y Pablo Meana.
Giorgetti, el primero
El primero en llegar a unos Juegos lo hizo desde el corazón de Quequén. El recordado boxeador José Saro Giorgetti “Kid Tutara” compitió en la edición de 1956, en Melbourne, en Australia, donde llegó hasta los cuartos de final en la categoría más de 81 kg. de peso. Quedó a una pelea de asegurarse una medalla y obtuvo finalmente un meritorio 5º puesto.
Hubo que esperar mucho más para tener al segundo. Esteban Martínez es además el único necochense en lograr una medalla en los Juegos, cuando se subió al tercer lugar del podio con la selección de vóley en los Juegos de Seúl 1988, en aquel equipo lleno de estrellas como Daniel Castellani, Hugo Conde, Waldo Kantor y un joven Javier Weber, entre otros. El “Mono”, radicado desde hace muchos años en Capital Federal, es además el necochense con más presencias olímpicas, con cuatro. Su debut había sido cuatro años antes en los Juegos de Los Angeles 1984, logrando un sexto puesto. Y volvería dos veces más a los Juegos, pero incursionando con éxito en el beach vóley. Junto a Esteban Conde fue 13° en Atlanta 1996, año del debut de la modalidad playera en el programa olímpico, y luego en Sidney 2000 finalizó 9°.
Los restantes dos olímpicos son más contemporáneos. También desde el vóleibol, en la por entonces novedosa posición de líbero, Pablo Meana estuvo presente en Sidney 2000 y en Atenas 2004. En Australia, fue figura en aquel histórico triunfo ante Brasil y disputó los dos partidos por medalla, en semifinales ante Rusia y por el bronce con Italia. Luego de ese cuarto puesto, volvió cuatro años después en Grecia, aunque el equipo no pudo repetir las semifinales, perdiendo con Italia en cuartos de final y culminando en el quinto puesto.
Otero, el último
El cuarto y último necochense en llegar a unos Juegos fue el nadador Eduardo Otero, con una notable presencia en tres ediciones consecutivas, Sidney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008.
En Australia lo hizo en los 100 metros espalda (se ubicó 40º), en los 200 metros (34º) y en la posta combinada (18º) junto a Pablo Abal, Sergio Ferreyra y José Meolans, en lo que fue la última posta argentina en la natación de unos Juegos. Para Grecia lograría marcas para clasificar a las pruebas de los 100 metros espalda (finalizó 33º) y los 100
metros estilo mariposa (44º). En Pekín lo hizo en los 100 metros espalda, donde se ubicó en el 40º puesto
Desde aquellos Juegos en China, la ausencia para nuestro deporte en Londres 2012 y en Río 2016 es notoria y es un llamado de atención. Siempre es importante tener valores en la elite, pero nunca hay que dejar de lado la base de la pirámide. Y no valernos sólo de esfuerzos o talentos aislados. Las ausencias también posibilitan magnificar a este poker que alcanzó lo máximo y que seguirá por siempre en el olimpo de la historia. ///